Dos derrotas en ocho partidos han bastado para devolver a la realidad a los aficionados madridistas que confiaban en el efecto Mou , la capacidad del carismático técnico luso para unir al vestuario y sacar lo mejor de unos jugadores con un rendimiento decepcionante la pasada campaña. Los nuevos, como Cucurella, Konaté, Dumfries o Espí han tapado socavones y mejorado el fondo de armario, y futbolistas como Bellingham o Huijsen han encontrado una mejor versión de sí mismos, pero eso no ha bastado. El derbi contra el Atlético terminó de corroborar que algunos de los problemas del equipo el curso pasado siguen ahí. Por mor del largo parón internacional, el Real Madrid no vuelve al terreno de juego para disputar un partido oficial hasta el próximo 10 de octubre , cuando recibirá en el Santiago Bernabéu al Villarreal de Íñigo Pérez. Veinte días en total desde la derrota en el Metropolitano para olvidar los lógicos lamentos por el terrible arbitraje de Ortiz Arias , analizar en profundidad los problemas del equipo y modificar quizás el plan inicial con el objetivo de dejarlos atrás. Mourinho y su cuerpo técnico tienen trabajo por delante . Sobre la mesa tienen cuestiones como el pobre desempeño de Vinicius , que contrasta con las llamativas actuaciones de Diomandé cada vez que ha estado sobre el césped, las dificultades de la pareja Tchouameni-Valverde para llevar el timón del juego o la mejor disposición del frente de ataque.La principal tara del equipo en lo que va de temporada es, indudablemente la aportación -o más bien la falta de ella- de Vinicius . Es evidente que el brasileño, que ya flojeó el año pasado, no ha vuelto fino del Mundial ni física ni mentalmente. El que fuera terror de las defensas rivales no solo pierde la mayor parte de los duelos que plantea a sus marcadores, sino que cuando consigue una opción de jugar o rematar casi siempre elige la peor opción posible.Hasta el momento la estrategia de Mourinho ha sido la de proteger al internacional brasileño , poniendo en valor su importante aportación defensiva y asegurando que estaba muy cerca de conseguir ese punto de velocidad necesario para volver a decidir partidos. Pero que Vini pasase por el derbi sin pena ni gloria quizás ha sido un punto de inflexión que obligue al entrenador portugués a tomar una decisión complicada. Pues a la par que el ‘7’ merengue firmaba una actuación mediocre tras otra, Yan Diomandé brillaba en cada uno de los pocos minutos que ha tenido desde su fichaje este verano, pidiendo a gritos un sitio en el once. El costamarfileño derrocha velocidad y desborde, precisamente las cualidades que Vinicius ha extraviado y que aumentarían la sensación de amenaza de la línea de ataque blanca. Más aún si el joven africano es capaz de mezclar con Mbappé mejor que Vinicius, pues francés y brasileño se entorpecen más que se ayudan cuando están juntos en el terreno de juego. Falta de creatividad en el centroLa siguiente cuestión acuciante es la del timón del equipo, pues la pareja formada por Tchouameni y Fede Valverde , por mucho que vuelva a estar bien avenida tras su grave incidente del curso anterior, no es capaz de armar el juego de los blancos. Con Güler integrado en la línea de tres que forma Mourinho por detrás de Mbappé para estar más cerca del área, en el mediocentro falta un futbolista con criterio para mover la pelota y cambiar el ritmo de juego según las necesidades del partido. Para solventar esta deficiencia en el centro del campo Mourinho dispone de su compatriota Bernardo Silva , mucho más dotado como director de juego, o Thiago Pitarch , joven pero con una movilidad y atrevimiento para pedir la pelota que pueden resultar muy útiles. Recurrir a uno de ellos mandaría al banquillo a Tchouameni, muy del gusto de Mourinho como ancla del equipo, o a Valverde, poco dotado para el pase corto pero un pulmón incansable capaz de taponar cualquier vía de agua abierta en el dibujo durante los partidos.También Güler, pese a estar lejos de dominar los mecanismos del mediocentro, podría aportar su calidad en la medular, pero alejar al talentoso jugador turco del área, donde es mortal con sus pases filtrados y su gran entendimiento con Mbappé, generaría otros problemas en el costado derecho del ataque.Mourinho resopla en el banquillo durante el pasado derbi madrileño AFPMourinho puede centrarse en ambas partes del campo gracias a la tranquilidad que le está ofreciendo la defensa, donde el equipo se ha reforzado y ha visto renacer la mejor versión de Dean Huijsen pese a su error del domingo en el derbi . Ahí el luso tiene piezas intercambiables, como Cucurella y Carreras, o Dumfries y Trent como no hubo en temporadas anteriores. E incluso si fuera Valverde el sacrificado en el centro del campo contaría con otra pieza más para el lateral derecho, siempre y cuando convenza al uruguayo. Llegan días de reflexión en Valdebebas , pero decida lo que decida el portugués no podrá trabajarlo hasta dos o tres días antes de volver a jugar en la Liga. Porque pese a las urgencias del Madrid ahora lo que mandan son las selecciones.
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