Thomas Tuchel (Krumbach, 53 años) se juega mucho en la inminente Nations League , contundentes los tropiezos que ha acumulado el alemán desde su llegada al banquillo británico en enero de 2025. Una serie de desvaríos en las convocatorias y discutidas decisiones tácticas, además de una dolorosa ausencia de títulos, convierten el duelo ante la selección española de este sábado en un auténtico examen para el preparador, con contrato hasta verano de 2028. En Wembley, una de las catedrales más reconocidas del fútbol, y ante la actual campeona del mundo, parecen darse los elementos necesarios para que el exentrenador de clubes como el Chelsea o el Bayern de Múnich pueda reconducir la situación, aunque el riesgo de la operación es más que evidente. «Tenemos un plan y la ambición de ganar a España», reconoció Tuchel en rueda de prensa, escenario donde la mayoría de las preguntas fueron enfocadas hacia el compromiso de sus jugadores con el deber nacional, ya que hasta cinco de sus pupilos han alegado problemas físicos tras haber sido llamados a filas y no jugarán contra España. Se trata de Livramento, Mainoo, Rashford, Rice y Palmer, especialmente llamativo el caso de este último. La estrella del Chelsea fue, de manera inesperada, excluido del Mundial del pasado verano y ahora, que parecía haber recuperado la confianza del teutón, ha justificado su ausencia de última hora por una «gestión de cargas». La no convocatoria del centrocampista para la cita de Norteamérica, unida a la de otros pesos pesados del combinado inglés, como Foden, Maguire, Alexander-Arnold o Bowen, ya desató en su día poderosas críticas contra Tuchel, aunque el alemán consiguió sobrevivir debido a que el equipo llegó a las últimas instancias del torneo. Sin embargo, en las semifinales ante Argentina, su castillo se derrumbó con violencia. Con 1-0 en el marcador y en el minuto 72, el técnico comenzó con una retahíla de cambios con los que sustituyó a jugadores de claro carácter ofensivo (Gordon, Rice, Reece James) por especialistas defensivos (Konsa, Burn, O, Reilly). Un plan que dio alas a los argentinos para que consiguieran remontar con dos goles en apenas siete minutos. Unos días después, Inglaterra se impuso a Francia (6-4) y se llevó la medalla de bronce, el segundo mejor resultado del combinado en la historia de los mundiales tras el conquistado en 1966, pero las dudas sobre su figura ya habían calado hondo. Tras dos meses, Tuchel ha reculado, ha intentado llamar a la calma con una convocatoria más políticamente correcta, e incluso ha pedido disculpas a alguno de los damnificados por sus vaivenes, como a Alexander-Arnold. «Pude ser un poco injusto, aunque no fue injustificado», reconoció en una entrevista con la BBC. Pero solo han hecho falta un par de días de concentración para demostrar que las aguas todavía siguen revueltas al otro lado del Canal de la Mancha. «Los jugadores saben que si se pierden una concentración y otro lo hace bien, estarán por detrás. Aún así, esto no está en mi lista de preocupaciones. Desde que cruzaron la puerta, mi foco está con los que están aquí con nosotros. No hay miedo a las consecuencias (…). Hay otros que quizás estén frustrados o en desacuerdo de no haber sido convocados para el Mundial, y somos conscientes de esa mezcla de emociones. Tenemos a nuestro capitán, Harry Kane , el que más goles lleva y además jugando todos los minutos. Él ha preferido estar aquí que irse seis o siete días de vacaciones», explicó Tuchel, reafirmando que el ambiente en el combinado inglés no es el ideal.
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