Todo se ha precipitado. El optimismo prudente que desprendía el Gobierno hace apenas un par de jornadas, confiando en aprobar el ya bautizado como ‘decreto Maricarmen’ (en realidad, son dos), se esfumaba este mismo jueves por la noche cuando Junts se descolgaba del acuerdo sobre vivienda alcanzado en la reunión del Consejo de Ministros del martes entre PSOE y Sumar, y pedía retirarlo para incluir sus exigencias. La decisión de los neoconvergentes, presionados por la empresa catalana, ha generado un verdadero seísmo en el Ejecutivo, donde se quiere transformar el fracaso en oportunidad sacando provecho a la movilización en las calles. Ministros y altos cargos a ambas lados de la coalición gubernamental creen ya que Pedro Sánchez debería llamar a las urnas si los del prófugo Carles Puigdemont tumbaban ambas normas (la primera ha decaído por con 172 síes y 178 noes y el segundo, por 166 síes y 184 noes). «Hasta aquí hemos llegado, que convoque», señalaba a ABC un alto cargo minutos antes del inicio del pleno exprés de este viernesUn debate con aroma preelectoral de principio a fin que se ha encargado de cerrar el propio presidente del Gobierno, una escena nada habitual. El jefe del Ejecutivo ha «rogado» sin éxito a Junts, pero también al Partido Popular, valentía, coherencia y altura de miras. «Me gustaría que se olviden del cálculo político y del argumentario de su partido, de las presiones que les llegan desde arriba y piensen en la gente de a pie. »Son medidas ambiciosas, necesarias, razonables, equilibradas, diseñadas a través del diálogo. No hay extremismos, hay meses de análisis técnico y negociaciones con sus señorías. Hay firme determinación de poner freno a la especulación«, soltaba su argumentario, a sabiendas de que los decretos ya estaban vistos para sentencia. »Tienen que demostrar que su preocupación por el bienestar de la ciudadanía es mayor el su deseo de doblar a este Gobierno. Hagan lo correcto -advertía a ambas formaciones- porque si no, la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan«. Horas antes, las palabras de su ministra de Vivienda, hacía anticipar la hoja de ruta del Gobierno. En paralelo a la marcha organizada por los acampados de Sol, que se han trasladado al Congreso de los Diputados, la socialista Isabel Rodríguez, se subía a a la tribuna de la Cámara Baja enfundada en su nada habitual traje de izquierdista, apelando a las conciencias y a la responsabilidad de sus señorías: «Es el momento de poner pie en pared a la especulación que roba nuestras vidas y nuestras ciudades», clamaba, pasadas las once de la mañana, hora de inicio del pleno. «La ministra de Vivienda se ha hecho de Podemos», llegaba a ironizar después, la líder del partido fundado por Pablo Iglesias, Ione Belarra, quien ha insistido en reclamar al Ejecutivo el decreto «ambicioso» de vivienda, el de los alquileres indefinidos, mes a mes si cae. Parafraseando a un fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, abría Rodríguez su discurso jactándose de trabajo en las negociaciones de los últimos meses: «Decía que gobernar en democracia es escuchar a muchos, respetar a todos y decidir con responsabilidad. Esto es lo que ha hecho el Gobierno con la redacción de este real decreto-ley y esto es lo que espera de esta Cámara». Todo ello, nuevamente, a lomos de una indignación en las calles que no ha dudado, igual que el jefe del Ejecutivo, en agitar copiando la estrategia de los partidos a su izquierda. «Una democracia avanzada como la española no puede permitirse ni un desahucio más. Es un fracaso colectivo que ha llevado a la movilización social. Y cuando la hay, se fortalece a la democracia».«Hagan lo correcto porque si no, la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan», advirtió a última hora el presidente a PP y Junts «Tenemos la oportunidad de decirle a Maricarmen que su lucha ha servido», «Maricarmen ha sido una bofetada de realidad», ha pregonado, comparando su caso de desahucio con los de Ramón Sampedro y la eutanasia, y Ana Orantes y la violencia de género. «El de hoy no es un pleno más. Miles de personas están pendientes, no podemos fallarles», apelaba la ministra a esa misma ciudadanía que, a las puertas del Congreso, se congregaba con pancartas en las que se leía ‘PSOE y Sumar, responsables de nuestra miseria’. De fondo, subyace un Ejecutivo -especialmente, el ala socialista- que ha cedido a la presión por la anciana de 87 años expulsada de su hogar el pasado 23 de septiembre y que desde entonces, ha buscado instrumentalizar el desahucio a su favor. Así se lo ha hecho saber el vicesecretario de Economía y Hacienda del PP, Juan Bravo, durante su intervención: «Han intentado regular en cuatro días lo que llevan destrozando ocho años».Todo ello después de que la responsable de Vivienda haya cargado previamente contra un PP al que define como «la peor derecha de toda Europa». «Es muy difícil encontrar una sola excusa para rechazar este texto. Podrían ser útiles por una vez. Háganlo por sus votantes», ha pedido la titular de vivienda. «Votamos no a que utilicen el drama de una mujer de 87 años para tapar el fracaso de su gestión. No pueden resolver el problema de la vivienda porque ustedes son el problema. No es un fracaso colectivo, es de usted, señora ministra, y del sanchismo», contestaba el diputado popular al tiempo que exponía la receta del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, contra la emergencia habitacional: más vivienda. «Falta construir vivienda, seguridad jurídica, una ley del suelo que tienen congelada y una antiocupación. Protejamos al inquilino y al propietario. Avales, deducciones… Trabaje sobre esto, haga propuestas sobre esto», ha emplazado Bravo al Gobierno.Texto alternativo de JuntsRodríguez embestía así contra los populares a la par que suplicaba el voto a Junts, que se ha reafirmado en contra de las iniciativas y al que lanzaba una última oferta ‘in extremis’: tramitar las medidas de vivienda como proyecto de ley para incluir sus «puntualizaciones» y «correcciones técnicas», esto es, para poder modificarlo en el Congreso en los próximos meses. «Con ustedes hemos trabajado este texto. Les vuelvo a pedir que apoyen con su voto favorable o abstención […]. Les pido que lo convaliden», les ha interpelado directamente la ministra, recordando al grupo parlamentario que capitanea Mìriam Nogueras que el actual incluye el 90 por ciento de sus exigencias. «La gente no se merece cualquier decreto. Este permite que los fondos buitre sigan comprando y se siga desahuciando«, sentenciaba la dirigente independentista catalana, subida a una tribuna desde la que ha acusado a PSOE y Sumar de »alimentar la mentira y una falsa esperanza« al tiempo que ha avisado de que no sucumbirá al «chantaje ideológico de los extremos». A renglón seguido, instaba a la Moncloa a sentarse de nuevo a trabajar «a puerta cerrada. Sin pensar en titulares, pensando en la gente«. «No es una propuesta cerrada, construyámosla entre todos. Dureza con los fondos y ninguna familia en la calle ni sin recibir lo que es suyo», proponía la portavoz de Puigdemont en el Congreso en alusión al documento alternativo a los dos decretos de casi 60 páginas que la formación secesionista ha entregado al Ejecutivo como nuevo «punto de partida». Sánchez no estaba allí para escucharla; al menos, durante el primer debate, abandonó el hemiciclo y no presenció la intervenciones de los grupos. «Sentémonos a puerta cerrada, sin pensar en titulares, pensando en la gente», pedía Nogueras a la ministra de Vivienda, aludiendo al texto alternativo que Junts ha entregado al Ejecutivo «Aún estamos a tiempo. Ustedes no se parecen a la derecha y a la extrema derecha, ustedes no se parecen a ellos», le rogaba la ministra de Vivienda en el turno de réplica a los grupos. Menos conciliador que esta, el portavoz socialista, Patxi López, se lo dejaba claro a Junts: «Este Gobierno no lo piensa retirar, no estamos dispuestos a dar ni un solo paso atrás. Estos decretos funcionan, no nos cuenten cuentos. Ni van en contra del pequeño propietario ni arremete contra aquel que pone viviendas en alquiler. Dejen de engañar». Rufián vs. NoguerasEn su tónica habitual, aunque muy duro contra Nogueras, Gabriel Rufián se servía de un grueso taco de folios que contenía cientos de cartas dirigidas vía correo electrónico al republicano para votar a favor del primer ‘decreto Maricarmen’ -ese que contenía el grueso de las medidas de viviendas, entre ellas, la prórroga de alquileres hasta 2028 y la extensión de la protección frente a los desahucios hasta 20230-, una iniciativa de los sindicatos de inquilinas, para arremeter contra la derecha catalana secesionista. «Es denunciable que sus intereses particulares puteen a miles de personas». A continuación, arremetía el portavoz de ERC en el Congreso sin miramientos contra su homóloga en Junts, a la que ha equiparado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, del PP.: «La señora Nogueras considera que haciendo de [Isabel Díaz] Ayuso le irá bien, haciendo de anti-Sánchez y de anti-PSOE, y siendo el ‘malismo’. Es una mala política, no tiene visión, no es consciente de la pasada de frenada histórica. Le pido que vuelva al ‘pujolismo’ de derechas conservador, pero con el que se podía dialogar, y deje de mirar a la salvaje de [Silvia] Orriols y a Ayuso».Vox aprovechó la intervención de su diputado Carlos H. Quero para colar su discurso migratorio en el debate. Denunció, una vez más, que las políticas de fronteras abiertas del Ejecutivo de PSOE y Sumar impiden a familias y jóvenes acceder a una vivienda en España. «Ni una mención a la palabra inmigración cuando es el principal factor explicativo de los altos precios y el hacinamiento. No se puede estar escandalizado y mientras tanto, celebrando la inmigración masiva. Haber traído aquí a medio América y a medio África tiene sus consecuencias», reprochó el derechista.«No se puede estar escandalizado por los altos precios y mientras tanto, celebrando la inmigración masiva. Haber traído aquí a medio América y a medio África tiene sus consecuencias», reprocha a Moncloa Carlos H. Quero, de VoxA la derecha del PSOE también, Coalición Canaria -que, al igual que UPN, PP y Vox han exigido este viernes al presidente Sánchez la convocatoria electoral- y exponían su apoyo «crítico», aunque tan solo al primero de los decretos (rechazan el segundo, el que incluía los alquileres indefinidos). «Si ha optado por esta vía y decae, la responsabilidad también es suya. La urgencia no puede ser pretexto para limitar el debate parlamentario y la capacidad de enmienda», han criticado los de Aitor Esteban, representados en la figura de Maribel Vaquero, dirigiéndose a la ministra de Vivienda. Por parte de Bildu ha sido Oskar Matute el que ha explicado que apoyan ambos decretos «porque eso es hacer política por la gente», señalado a las derechas por la crisis de la vivienda en España incluyendo en este grupo al PNV (pese a que sí que respalda uno de ellos) y alentar al mismo tiempo a las movilizaciones. «Esperábamos más. Hoy se han equivocado y lo saben», se dirigía Matute a Vaquero, momento en que se ha constatado la batalla particular entre las fuerzas vascas. Informa Gerard Bono .
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