Los expertos en energía y consumo del hogar llevan tiempo insistiendo en que hay que instalar doble acristalamiento en las ventanas de casa. Según afirman, es una de las reformas con mejor relación entre coste e impacto en la factura. La razón tiene que ver con un dato sorprendente: hasta un 40% del calor de una vivienda se escapa precisamente por los cristales.
Esa fuga constante de temperatura obliga a la calefacción, o al aire acondicionado en verano, a trabajar más horas y con más intensidad de lo necesario, algo que se nota mes a mes en el recibo. Y parecería ser que sustituir el vidrio simple por uno doble ataca directamente ese problema, sin necesidad de tocar el resto de la instalación eléctrica o de climatización.
¿Cómo funciona el doble acristalamiento y por qué ahorra un 20% en la factura de la luz?
El doble acristalamiento consiste en dos láminas de vidrio separadas por una cámara rellena de aire deshidratado o, en las versiones más eficientes, de gas argón, que transmite todavía menos calor que el aire convencional.
Esa cámara actúa como una barrera térmica que frena el paso del frío y del calor entre el interior y el exterior de la vivienda.
Cuanto más gruesa es esa cámara de aire, mayor es el aislamiento que ofrece la ventana. Por ejemplo, un grosor de 16 milímetros suele considerarse el punto óptimo entre eficiencia y coste.
En invierno o a fines de otoño, esta barrera retiene dentro de casa el calor generado por la calefacción, y en verano frena la entrada de calor exterior, reduciendo el uso del aire acondicionado.
El 40% del calor de una casa se escapa por las ventanas: la cifra que lo explica todo
Sustituir las ventanas de vidrio simple por unas de doble acristalamiento con baja emisividad puede reducir entre un 50% y un 70% las pérdidas energéticas que se producen a través de los huecos de la vivienda, según coinciden distintos estudios del sector.
Y esa reducción se traduce, en la práctica, en un ahorro de entre el 10% y el 30% en la factura de calefacción y climatización.
Para una familia media, ese porcentaje equivale a un ahorro de entre 200 y 600 euros al año, dependiendo del tamaño de la vivienda, el número de ventanas y la zona climática en la que se encuentre.
¿Cuánto cuesta instalar doble acristalamiento y cuánto tarda en amortizarse?
Una ventana estándar de gama media con doble acristalamiento instalada cuesta entre 250 y 450 euros por unidad, según el material del marco, el tipo de cristal y las dimensiones del hueco.
Entre tanto, para un piso completo con seis u ocho ventanas, el presupuesto total con PVC o aluminio suele moverse entre 2.500 y 6.500 euros, mano de obra incluida.
Existe también la opción del triple acristalamiento, que añade una tercera lámina de vidrio y otra cámara de aire, pero su precio es entre un 20% y un 30% superior al doble, sin que el ahorro adicional compense siempre la diferencia.
Por eso, para la mayoría de viviendas en España, esta sigue siendo la opción con mejor relación entre inversión y ahorro.
Otros gestos que multiplican el ahorro de las ventanas nuevas
A su vez, instalar burletes en los marcos y revisar que no queden rendijas alrededor del cristal puede sumar entre un 5% y un 10% adicional de ahorro energético, ya que sella las fugas de aire que ni el mejor cristal es capaz de evitar por sí solo.
Es un complemento barato que muchos instaladores incluyen ya en el propio presupuesto de la reforma.
Para quienes lo estén considerando, mantener la calefacción entre 21 y 23 grados durante el día y bajarla a 16 o 17 grados por la noche, con las ventanas ya cambiadas, es la combinación que los técnicos del sector recomiendan para notar el ahorro desde la primera factura tras la reforma.
El resto, insisten, ya lo hace el propio cristal cada vez que fuera baja la temperatura.
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