El acto institucional por el Día de Ceuta, celebrado este martes en el Teatro del Revellín, se ha visto marcado por una fuerte tensión entre los asistentes y los representantes del Gobierno central. Los abucheos y gritos se dirigieron tanto al delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, como a los ministros Ángel Víctor Torres y Elma Saiz, en un ambiente marcado por la invasión del pasado 30 de julio.
Torres, designado mando único de la crisis, entró en el teatro junto a Saiz y el delegado, siendo recibidos con gritos de «¡Mentirosos!» y preguntándoles «si conocían el informe de la Policía», además de mensajes como «culpables, fuera, fuera».
Dentro del recinto, el contraste fue evidente: mientras el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, era ovacionado por el público, los presentes comenzaron a gritar al delegado del Gobierno exigiéndole la dimisión, con frases como «¡fuera de aquí!» y «¡poca vergüenza!».
Al término del acto, la salida se produjo entre un fuerte dispositivo de seguridad. Los tres salieron del teatro prácticamente rodeados de policías nacionales y escoltas para garantizar su seguridad, en medio de gritos de «¡traidor!» y peticiones para que dimitieran de inmediato.
El delegado tuvo que abandonar el lugar sin poder despedirse de nadie, huyendo, mientras una furgoneta esperaba en la misma plaza para sacar a los tres cargos del entorno del teatro ante la cantidad de personas congregadas.
Pérez Triano había declarado el día anterior que no consideraba que debiera dimitir, al entender que no había hecho nada que motivara esa decisión, algo que la calle no comparte: muchos ceutíes atribuyen al Gobierno central, y en particular al delegado, la sensación de abandono tras la entrada masiva de más de 80.000 personas de forma irregular a finales de julio.
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