Enfrentarse a manchas de humedad en casa es uno de esos problemas domésticos a los que nadie se quiere enfrentar. Generalmente, todo empieza con una esquina más oscura, con pintura que se levanta o nos damos cuenta de que hay una mancha en el techo, y la primera reacción suele ser la de querer taparla. Consideramos entonces que una mano de pintura será suficiente pero lo cierto es que si no averiguamos el porqué ha salido la mancha es posible que surja de nuevo y vuelva a salir agravando además la situación.
Los pintores profesionales insisten precisamente en eso que solemos hacer. Pintar encima de una humedad no significa que la eliminemos y además, usar pintura plástica convencional tampoco impedirá que vuelva a hacerse visible. Antes hay que localizar su origen, solucionarlo y esperar a que la superficie esté completamente seca. Después llega el trabajo de reparación propiamente dicho, para el que existen productos específicos capaces de aislar las manchas. Entre ellos están las pinturas bloqueadoras o quitamanchas, pensadas para impedir que las marcas existentes terminen atravesando las nuevas capas de pintura.
Los pintores expertos coinciden sobre las humedades
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no todas las humedades aparecen por el mismo motivo. Puede existir una filtración, una pequeña fuga que no hemos detectado o simplemente un problema de condensación que se repite, por ejemplo, en habitaciones en las que apenas ventilamos. De hecho, el frío, un aislamiento deficiente y una mala ventilación son algunos de los factores que pueden favorecer que aparezcan manchas en paredes, techos e incluso alrededor de las ventanas. Por este motivo, antes de pintar encima sin más, es necesario saber de dónde viene el agua y solucionar el problema. Una vez hecho, habrá que dejar que la pared se seque por completo.
Si además ha aparecido moho, es necesario limpiar previamente la zona con un producto antimoho. De este modo se eliminan las esporas que hayan quedado sobre la superficie y podemos empezar a preparar la pared antes de volver a pintarla. Y también es aconsejable lijar ligeramente la zona una vez limpia. Con ello conseguimos retirar pequeños restos de pintura deteriorada y, al mismo tiempo, facilitamos que el producto que vayamos a utilizar después se adhiera mejor.
La pintura bloqueadora para las manchas de humedad
Llegados a este punto es cuando podemos comenzar a pintar, pero no con cualquier producto, pero los expertos explican que una pintura convencional puede hacer que la mancha vuelva a traspasar la superficie, incluso cuando el problema que provocó la humedad ya está solucionado. Para evitarlo existen las llamadas pinturas bloqueadoras o quitamanchas. Su función es precisamente aislar esa marca que ha quedado en la pared para que no vuelva a aparecer por encima de la nueva pintura. Algo que puede ser especialmente necesario cuando, después de secarse la humedad, sigue quedando ese característico cerco amarillento u oscuro.
A la hora de aplicar este tipo de pintura también conviene hacerlo con calma. Los profesionales aconsejan mover el rodillo en distintas direcciones, de modo que el producto se reparta bien por toda la zona y no queden partes con menos cobertura. Después habrá que respetar el tiempo de secado indicado antes de aplicar cualquier otra capa.
Qué hacer si la pintura se ha levantado
El proceso cambia un poco cuando la humedad lleva tiempo en la pared y ha provocado que la pintura se desconche. En este caso, pintar directamente tampoco solucionará nada, ya que estaremos aplicando el producto sobre una superficie que no está bien adherida. Lo primero será retirar con una espátula toda la pintura que se haya levantado. No hace falta arrancar aquello que permanece firme, pero sí eliminar las partes que se desprenden con facilidad. Cuando tengamos la pared limpia, se puede aplicar un fijador de fondos para conseguir una superficie más estable sobre la que continuar trabajando.
Es posible que al quitar la pintura aparezcan también pequeñas grietas, agujeros o desniveles. Estos desperfectos se pueden cubrir con emplaste y, una vez que haya secado, tendremos que lijar la zona para dejarla lo más uniforme posible. Después se retira bien el polvo y, si fuera necesario, se puede aplicar otra capa de fijador. Sólo entonces podremos volver a pintar. En paredes que suelen estar expuestas a ambientes húmedos es aconsejable utilizar una pintura específica para estas condiciones y seguir siempre las instrucciones del fabricante. Para el acabado, un rodillo de lana o de hilo largo puede ayudar a repartir mejor el producto, sobre todo cuando la pared tiene cierta textura.
La clave, por tanto, no está en esconder la mancha en cuanto aparece. Una humedad que vuelve una y otra vez suele indicar que detrás existe un problema que todavía no hemos solucionado. Localizarlo, dejar secar la pared y preparar correctamente la superficie antes de utilizar una pintura bloqueadora evitará que todo el trabajo realizado termine siendo en vano.
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