Los servicios de información de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han detectado que la convocatoria para el 20-S de asaltar Ceuta cuenta con un mayor volumen de mensajes que las anteriores pero no tiene una organización clara, según explican fuentes policiales a ABC. Detrás de este movimiento se encuentra el nacionalismo radical marroquí que lleva desde hace meses alentando que Ceuta y Melilla están ocupadas y tienen que ser liberadas.Una simple navegación por las redes marroquíes es un reflejo de la intensidad que ha conseguido inculcar los nacionalistas radicales en los últimos tiempos. La última convocatoria del 15 de agosto no tuvo casi adeptos y los pocos inmigrantes que intentaron acceder a España fueron frenados por las autoridades de Rabat.Sin embargo, este nuevo escenario del 20 de septiembre es diferente. Se produce tan solo tres días antes de los comicios legislativos en el país. En este caso, la marcha ha sido promovida por personalidades como el influencer marroquí Mustapha El Asri , que acompañó la idea junto al lema: «Todos juntos por #Ceuta».El objetivo de la misma es ganar terreno ya que se promovió a la vez que las manifestaciones por Ceuta. Los radicales marroquíes consideran que tanto esta ciudad como Melilla están ocupadas y buscan adeptos para conseguir su «liberación» de los imperialistas.Los mensajes de odio hacia España y por la lucha de la reconquista llevan haciéndose fuerte desde el primer trimestre del año cuando las etiquetas tales como ‘Ceutafree’ corrieron como la pólvora por las redes sociales, que son la principal artillería de las nuevas generaciones.Para la convocatoria del 20-S los servicios de información están monitorizando los diferentes espacios de interés como Tik Tok, Facebook o Instagram. También están infiltrados en grupos de WhatsApp donde intentan adelantarse a los nacionalistas. Una de las conclusiones que han sacado es que el número de interacciones y de mensajes llamando a la movilización es mayor que el de las anteriores.Y es que los canales de estas redes marroquíes son cada vez más numerosos y con la proximidad de las elecciones los más cercanos a Mohamed VI están ganando terreno. Sin embargo, de momento, los agentes de información no han detectado una organización clara que invite a pensar que miles de personas se acerquen a la frontera para intentar acceder a Ceuta.Sin organizaciónEn estos mensajes, no hay quedadas con citas, con horas o con rutas para movilizar a las masas. Una circunstancia que se vio durante las jornadas del 30 y 31 de julio cuando lograron su objetivo más de 70.000 personas. Otro de los datos sorprendentes es que algunos de los que entraron en su día en la ciudad están jaleando los intereses de Rabat.La Policía y la Guardia Civil ha localizado grabaciones de varios de los inmigrantes que han solicitado asilo que elogian a Mohamed VI e invitan a sus compatriotas a buscar su suerte y entrar en Ceuta a la que no consideran España. Los agentes sospechan que estos jóvenes son infiltrados que buscan torpedear desde dentro la convivencia y generar disturbios o movilizar a las masas.Los servicios de información no han detectado que se hayan organizado rutas o planes para intentar acceder a Ceuta o Melilla durante el 20 de septiembreCon todo ello, los servicios de información no bajarán la guardia en los próximos días y estarán atentos a posibles nuevos movimientos. También tienen contacto permanente con sus homólogos marroquíes para colaborar en todo lo que se pueda en frenar y conocer estas intenciones, según fuentes policiales.Los analistas de inteligencia también están estudiando a fondo los nuevos elementos que aparecen en el tablero de la invasión a Ceuta. Reproduce varios componentes funcionales del ciclo anterior: activación social mediante redes, explotación de agravios emocionales, reivindicación territorial, fijación de una fecha de movilización, construcción de España como adversario y utilización de Ceuta y Melilla como objeto de presión colectiva, son algunas de las enseñanzas que han obtenido.Presión de Marruecos«Aunque la evidencia pública disponible no permita afirmar una cadena de mando única ni atribuir de forma probada la organización material de la convocatoria al Estado marroquí. Esta distinción es esencial: continuidad funcional no significa identidad de organizadores; significa repetición de mecanismos de presión capaces de producir efectos estratégicos semejantes mediante instrumentos diferentes», detalla José María Gil Garre, analista de Inteligencia, Seguridad y Terrorismo Internacional.Los analistas consideran que España no se enfrenta únicamente a la posibilidad de una marcha el 20 de septiembre. Se enfrenta a la posible consolidación de un repertorio de presión en el que redes sociales, movilización ciudadana, cuestión migratoria, reivindicación territorial y oportunidad política pueden combinarse con intensidades diferentes. «La capacidad para incrementar o reducir esa intensidad puede ser tan relevante como la movilización misma», explica Chema Gil. Uno de los movimientos de presión ejercidos desde Rabat es la instalación en la frontera de una nueva puerta para controlar los flujos migratorios. Es el recuerdo de que ellos tienen y mantienen la llave de la seguridad en la franja. Un aviso a navegantes que tiene que ser leído en un contexto más amplio a nivel internacional.Y es que la construcción de este obstáculo es un nuevo punto de fricción con las fuerzas de seguridad que vigilan la frontera. La Guardia Civil tiene la llave de la verja original pero carecen de la puerta. Un síntoma claro de que Marruecas maneja el escenario a su antojo y juega con ello, según determinan fuentes policiales a ABC.
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