El lazo rojo es una forma de avisar de que ese perro necesita espacio y que no conviene tocarlo, llamarlo ni darle comida sin consultar previamente con la persona que lo acompaña. Marcas internacionales como The Friendly Dog Collars, especializada en accesorios para mascotas, utilizan precisamente este código de colores en algunos de sus productos para comunicar determinadas características relacionadas con el carácter, la salud o las necesidades de cada animal en espacios públicos.
El color rojo puede indicar que se trata de un perro reactivo, es decir, un animal que podría responder de manera brusca, con ladridos, gruñidos o incluso un intento de mordisco, cuando se encuentra ante una situación que le provoca miedo, estrés o incomodidad. Pero también puede haber otros motivos; puede tratarse de un perro que tiene miedo a los desconocidos, que se está recuperando de una operación o que simplemente tiene poca tolerancia al contacto físico.
El significado del lazo rojo en los perros
Por tanto, el lazo rojo no significa necesariamente que el perro sea agresivo, sino que está comunicando que, en ese momento, necesita espacio. Ante la duda, lo más recomendable es preguntar primero a su tutor antes de acercarse o intentar interactuar con él.
«Son los perros que necesitan espacio. No son agresivos, sino perros que tienen problemas de miedo, dolor, son perros de rescate o refugio que aún no ha tenido suficiente entrenamiento o dominio de la obediencia; están entrenando para el trabajo o están de servicio», explican The Friendly Dog Collars.
La principal recomendación es respetar su espacio. Esto significa no acercarse intencionadamente ni intentar tocarlo, pero también evitar mirarlo fijamente o hacer ruidos para llamar su atención. Si nuestro camino coincide con el suyo, lo más adecuado es dejarle pasar, cambiar de acera o realizar un pequeño rodeo para mantener la distancia.
Asimismo, puede ocurrir que dos perros se encuentren muy cerca durante el paseo. En ese caso, lo recomendable es mantener al animal sujeto y guardar una distancia prudente, evitando que se acerque al otro perro para olfatearlo. Si hay niños presentes, conviene explicarles que ese animal necesita tranquilidad y que no deben acercarse a él. Los pequeños pueden sentirse especialmente atraídos por los perros y tratar de acariciarlos o abrazarlos sin saber que, en ese momento, el animal necesita espacio.
Código de colores
Todo comenzó con el color amarillo. En 2012, la entrenadora canina sueca Taryn Blyth puso en marcha The Yellow Dog Project, una iniciativa que buscaba concienciar sobre la manera en la que las personas interactúan con los perros en espacios públicos. Su intención era transmitir la importancia de preguntar primero a la persona que acompaña al animal antes de acercarse. Respetar el espacio, el carácter y las necesidades de cada perro es fundamental, y precisamente con esa finalidad surgió el conocido lazo amarillo.
En sus inicios, el amarillo se utilizaba para indicar que era preferible no acercarse al perro sin pedir autorización a su cuidador porque necesitaba más espacio y tranquilidad por diferentes motivos. Por un lado, la edad avanzada; generalmente, un perro mayor necesita pasear con tranquilidad y sin que otras personas interrumpan constantemente su recorrido. Por otro lado, las experiencias traumáticas también pueden justificar el uso del lazo amarillo.
A esto hay que sumar que el animal puede estar trabajando aspectos relacionados con la obediencia o la socialización, por lo que cualquier acercamiento debería hacerse únicamente con la autorización de su cuidador. Finalmente, el color amarillo también también se utiliza para señalar que un perro puede ser ser adoptado.
- Un collar o distintivo de color verde suele indicar que estamos ante un perro amigable y sociable. En principio, señala que el animal puede estar receptivo al contacto tanto con personas como con otros perros.
- El naranja puede indicar que el perro se muestra tranquilo y amigable con las personas, pero que puede reaccionar de forma incómoda o negativa cuando se acerca otro perro.
- El azul suele asociarse con perros de trabajo o que están siendo entrenados, como pueden ser los perros guía o de asistencia. En estos casos, es importante no distraerlos, tocarlos ni llamar su atención mientras están realizando su labor.
- Mientras, el blanco identifica a perros con alguna discapacidad, especialmente problemas de visión o audición. Si es necesario acercarse, conviene hacerlo con cuidado.
- El morado transmite un mensaje relacionado con la alimentación: no se debe dar comida al perro, ya sea porque sigue una dieta especial o tiene determinadas necesidades de salud.
El objetivo del Yellow Dog Project es concienciar a la sociedad sobre la importancia de respetar el espacio de los perros. Por eso, un lazo amarillo no debe interpretarse necesariamente como una señal de agresividad o mal comportamiento, sino como una petición de mantener cierta distancia. La idea es que nadie se acerque, toque o interactúe con el animal sin haber preguntado previamente a la persona que lo acompaña.
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