El comportamiento de una mascota es uno de los aspectos que más preocupa a sus propietarios y, de hecho, puede convertirse en un factor determinante a la hora de adoptar un perro. Una de las creencias más extendidas es que determinadas razas son más agresivas que otras.
Sin embargo, el adiestrador canino Juan Manuel Linquindoli explica que no existe evidencia científica que permita afirmar que determinadas razas sean genéticamente más agresivas que otras. La agresividad de un perro no depende únicamente de su raza, sino que está relacionada con diferentes factores que pueden influir en su desarrollo y comportamiento.
Los perros más peligrosos según los veterinarios
@sonrisaperruna Los 5 perros más peligrosos del mundo… y el número 1 no es el que crees. #PerrosPeligrosos #DatosCuriosos #AnimalesMexico #SabiasQue #ParaTi ♬ sonido original – sonrisa perruna
Beatriz Durán, responsable de la Asociación APA Puppy, asegura que «no hay perros peligrosos, no hay razas peligrosas. Los dueños sí que pueden ser peligrosos porque hace falta preparación y socializar a los perros. Independientemente de su raza». Por su parte, José Lacuesta, responsable del Centro de Adiestramiento y Educación Canina de Kni2, señala que «un perro no es un niño y no podemos humanizarle pensando que nuestras normas valen para un animal. Lo ideal sería informarnos y acudir a cualquier lugar especializado para saber tratar al animal», según recoge la Cadena Ser.
Los Pitbull, incluidas algunas variedades como el Pitbull Blue, destacan por su musculatura, potencia física y elevado nivel de energía. Suelen aparecer en este tipo de listas por el historial mediático de algunos ataques, además de casos relacionados con una tenencia irresponsable o con la cría destinada a la agresividad. Una buena socialización desde cachorro, un entrenamiento constante y un manejo responsable son fundamentales.
El Cane Corso es un molosoide de gran tamaño, fuerte y con un marcado instinto de protección hacia su familia. Su fuerza y dimensiones hacen que un comportamiento inadecuado pueda provocar lesiones graves. Por eso, necesita una educación firme y coherente desde cachorro, además de un buen control cuando se encuentra en espacios públicos.
El Doberman es un perro atlético, rápido, inteligente y muy vinculado a sus propietarios. Tradicionalmente ha sido utilizado como perro de vigilancia y protección. Su velocidad y potencia física pueden convertirse en un riesgo si está en manos de una persona sin experiencia. La socialización, el ejercicio diario y la estimulación mental son fundamentales para su bienestar.
El siguiente puesto en la lista es para las razas grandes o utilizadas históricamente para tareas de guarda o presa. Sin embargo, el tamaño o la genética no determinan por sí solos que un perro vaya a ser agresivo. El entorno, la educación, la socialización, el abandono o un manejo inadecuado pueden influir de forma importante en su comportamiento.
Finalmente, en lugar de señalar a una única raza como la más peligrosa, el comportamiento del perro está condicionado en gran medida por la forma en la que ha sido criado y manejado. El abandono, el maltrato, la falta de socialización o el adiestramiento para peleas pueden aumentar considerablemente los riesgos.
Ley de Bienestar Animal
La mutilación de mascotas por motivos estéticos está prohibida en España desde la entrada en vigor de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que establece sanciones de hasta 200.000 euros para quienes practiquen este tipo de intervenciones sin justificación veterinaria.
La norma, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), prohíbe expresamente «practicar al animal mutilaciones o modificaciones corporales permanentes», salvo cuando exista una necesidad terapéutica o sanitaria acreditada por un veterinario colegiado. Además, el régimen sancionador establece que las infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves, con multas que van desde los 500 euros hasta los 200.000 euros en los casos más graves.
El veterinario José Manuel Martín señala que este tipo de intervenciones «no tienen ningún beneficio para el animal y responden únicamente a criterios estéticos o de tradición». Según explica, «cortar orejas o rabo puede provocar dolor, infecciones, problemas de comportamiento e incluso dificultades en la comunicación del animal con otros perros».
Martín subraya que la ley supone un avance importante en materia de bienestar animal: «la cirugía veterinaria solo debe realizarse cuando sea necesaria para la salud del animal. Con esta normativa se protege al animal frente a prácticas innecesarias que antes se normalizaban».
Está prohibido «practicarles todo tipo de mutilación o modificaciones corporales permanentes; se exceptúan de esta prohibición los sistemas de identificación mediante marcaje en la oreja de gatos comunitarios y las precisas por necesidad terapéutica para garantizar su salud o para limitar o anular su capacidad reproductiva, sin que pueda servir de justificación un motivo funcional o estético de cualquier tipo, y que deberá ser acreditada mediante informe de un profesional veterinario colegiado o perteneciente a alguna administración pública, del que quedará constancia en el registro de identificación correspondiente», determina el artículo 27.b de la Ley de Bienestar Animal.
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