Llegar al final del día agotado sin haber realizado un gran esfuerzo físico puede tener una explicación más allá de las horas de trabajo. Marian Rojas ha puesto el foco en otro tipo de desgaste, que es el que aparece cuando pasamos el día tomando decisiones, desde cuestiones laborales hasta pequeños asuntos cotidianos del día a día. La psiquiatra sostiene que cada elección exige recursos cognitivos y que el exceso de estímulos puede contribuir a aumentar la sensación de saturación mental.
Decidir también puede agotar
La idea de la llamada fatiga decisional lleva años siendo estudiada por la psicología. Se utiliza para describir el posible deterioro del rendimiento o cambios en la manera de decidir después de enfrentarse a numerosas decisiones. Un estudio identificó componentes cognitivos, conductuales y fisiológicos relacionados con este concepto, aunque también señaló que la investigación todavía presentaba problemas para definir con precisión sus consecuencias.
Marian Rojas ha explicado este fenómeno utilizando una comparación con la batería de un teléfono móvil. Según su planteamiento, las capacidades relacionadas con la planificación y el control de los impulsos pueden verse afectadas cuando una persona acumula cansancio y estrés. La consecuencia cotidiana puede ser sentirse menos paciente, más irritable o con menos capacidad para afrontar asuntos que requieren concentración, aunque esta explicación no debe interpretarse como una medición literal de la energía disponible en el cerebro.
El problema de las pequeñas decisiones
El número de elecciones que aparecen durante una jornada puede ser elevado. Elegir qué responder primero, organizar una reunión, decidir qué comprar, contestar mensajes o escoger entre distintas opciones son acciones aparentemente pequeñas que requieren atención. Además, el entorno digital añade notificaciones, información y estímulos que pueden interrumpir continuamente una actividad.
Una forma de recuperar claridad
Ante este escenario, una de las recomendaciones que plantea Marian Rojas consiste en reservar los momentos de mayor lucidez para aquellas cuestiones que requieren más reflexión. También propone simplificar algunas decisiones cotidianas y reducir las interrupciones innecesarias para recuperar capacidad de concentración.
La reflexión de la psiquiatra Marian Rojas plantea así una pregunta sencilla, ya que ¿cuánto de nuestro cansancio procede de todo lo que hacemos y cuánto de todo lo que tenemos que decidir mientras lo hacemos? Aunque la ciencia todavía debate la magnitud y las condiciones de la fatiga decisional, prestar atención a los niveles de estrés, descanso y saturación puede ayudar a comprender por qué algunas jornadas terminan dejando una sensación de agotamiento mucho mayor de la esperada.
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