Este martes 3 de noviembre, el artista Mario Vaquerizo ha acudido a El Hormiguero para presentar su nuevo libro, El cardadismo ilustrado: filosofía para sobrevivir a las caídas sin despeinarte, que llegará a las librerías el 4 de noviembre. El marido de Alaska ha querido narrar en estas memorias el accidente que sufrió en un escenario durante una actuación en Cáceres y todas las lecciones vitales que aprendió.
El cantante y actor ha admitido ante Pablo Motos que, de no ser por su peinado, podría haber tenido terribles consecuencias tras el accidente, ya que amortiguó la caída. «El cardado me salvó la vida», ha dicho Vaquerixo, además de añadir: «El cardado es divertido, el cardado no entiende de dogmatismos, el cardado es democrático, el cardado respira». De igual modo, el cantante ha señalado que «hay que protegerse» y que, tras el incidente, «se ha dado cuenta de que se debe proteger de las cosas que no le gustan». También ha confesado que: «La laca está muy poco valorada por la capa de ozono, en la que yo no creo».
Entre otras cosas, Pablo Motos le ha preguntado al líder de Las Nancys Rubias si había comprado la portería de su casa y el invitado ha admitido que lo ha hecho «para guardar toda mi ropa».
Ante las posibles críticas por esta confesión, Vaquerizo ha sentenciado: «Estoy hasta el coño de la cancelación. No tiene que molestar conseguir todo lo que uno quiera. Estoy hasta el coño del blanco y negro. Amo el gris perla con el que he pintado mi portería, que he convertido en vestidor».
«¿Por qué condenamos a las personas que trabajamos? A mí que no me vengan las pesadas a decirme cosas porque, si están aburridas, que se compren un mono», ha continuado diciendo Mario Vaquerizo.
Vaquerizo ante las críticas: «En algunos momentos me importan»
Vaquerizo ha querido también hablar de su trabajo como maestro de ceremonias en el espectáculo Cabaret El Musical, un papel por el que se ha enfrentado a muchas críticas, pero él se ha defendido: «Cuando tú trabajas y te lo tomas en serio, más allá de que puedas reírte de ti mismo, el trabajo es chivato, el público no es tonto y ve que estás haciendo las cosas bien. Se silencian muchos comentarios que te condenan al ostracismo sin haberte visto·».
Sobre si le afectan las críticas, Vaquerizo ha dicho: «En algunos momentos me importan por el daño que pueden provocar a mis padres, mi mujer o mis amigos, que sufren más que yo. Yo soy como Carmina Ordóñez Dominguín: ¡a mí, plin!»
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