El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tiene a los policías desplegados en Ceuta durmiendo en el suelo en colchones viejos y sucios, con un inodoro para 70 agentes y sin agua caliente. Así, mientras los policías nacionales están protegiendo vidas y bienes y auxilian a los ciudadanos, Marlaska no garantiza a los policías algo tan elemental como que puedan dormir, ducharse, asearse y recuperarse en condiciones dignas.
Y mientras el ministro se desplaza a Ceuta a gastos pagados y a dormir en un hotel, los policías se ven obligados a vivir en estas condiciones en unas instalaciones del siglo pasado.
Ha sido la Confederación Española de Policía (CEP) quien ha puesto pie en pared, denunciando el «trato indigno y miserable» que el Ministerio del Interior está dispensando a los policías desplazados a la ciudad autónoma para reforzar el dispositivo de seguridad ante la mayor crisis migratoria vivida en nuestro país.
«Mientras a estos agentes se les exige disponibilidad absoluta, profesionalidad y capacidad para responder a una situación extraordinaria, cuando termina su servicio, Interior los devuelve a unas dependencias marcadas por el hacinamiento, el calor, la falta de higiene y unas condiciones de descanso impropias de una Administración que pretenda respetar a sus policías», critica el portavoz de la CEP, Miguel Gutiérrez.
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