¿Tiene menos proteínas? ¿Es necesario incrementar su ingesta para sustituir la carne? ¿Afecta su conservación en lata o congelado a sus propiedades nutricionales ? Estas son solo algunas de las dudas que plantea el consumo de pescado , un ingrediente indispensable en una buena dieta mediterránea. Conscientes de la importancia que tiene, Alimentta, ‘think tank’ para la transición alimentaria, ha lanzado sus principales recomendaciones para comerlo de manera saludable y sostenible.Sus portavoces recuerdan, antes que nada, que su consumo no debe plantearse como una alternativa que sustituya a la carne, sino como parte de una dieta equilibrada y diversa, en la que también tienen cabida los productos cárnicos, las legumbres y los alimentos de origen vegetal. Y a partir de aquí lanzan un claro mensaje: su receta ideal contempla dos o tres raciones semanales y a poder ser de pescado pequeño.«Tenemos que darle prioridad a las especies de pequeño tamaño . Quizás suene extraño, pero hay una diferencia muy importante entre pescados de pequeño tamaño o especies que viven durante muchos años, que se alimentan de pescados de pequeño tamaño y que a lo largo de la cadena trófica se van acumulando metales pesados», apuntó este martes la profesora titular del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla y socia fundadora de Alimentta, Isabel Cerrillo, durante un acto con motivo del Día de la Dieta Mediterránea, que se celebra el 13 de noviembre.Sabido y especialmente preocupante es la presencia de mercurio que puedan tener, algo por lo que incluso la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) pide control, especialmente en embarazadas, madres lactantes o menores de 10 años. Por ese motivo ellos mismos recuerdan que hay que vigilar con el atún rojo, el marrajo, el cazón, el lucio o el pez espada. Un consumo erróneamente basado en cuatro especies«En cuanto a especies pequeñas, si además son de pescado azul, como la sardina o el boquerón , son una excelente proteína y además son ricas en omega 3, que son unas grasas poliinsaturadas necesarias para nuestro organismo», añade Cerrillo. En su lista de la compra también sugiere contemplar bivalvos de acuicultura, como almejas y, sobre todo, mejillones, de los que Galicia es uno de los grandes productores mundiales. «Desde el punto de vista nutricional son un alimento excelente por ser una proteína animal con un contenido en minerales muy beneficioso», remarca. No lo son tanto, apostilla, gambas o langostinos, muy consumidos y que mayoritariamente no proceden de las costas españolas.Los especialistas claman por «diversificar» la compra ante la realidad en España de que más de la mitad de las familias básicamente comen cuatro especies: merluza (solo el 8% de la consumida en España es de aquí), salmón (que supone el 14% del pescado comido aquí y que mayoritariamente procede de piscifactorías extranjeras), bacalao y atún. «Hay muchísimas otras especies mucho menos explotadas e igualmente valiosas desde el punto de vista nutricional que o no se capturan o no se consumen y esto tendría que cambiar», ha aseverado.Ella también incide en la frecuencia de consumo y habla de « dos o tres raciones semanales , alternando azul y blanco», pero «priorizando el azul de pequeño tamaño». Desde Alimentta recuerdan que muchos especialistas instan a una mayor ingesta, pero en este caso ya «estamos en el límite de lo que puede aportar la flota española de cercanía» por lo que aunque eso fuera bueno para la salud humana sería muy malo para la salud ambiental por las emisiones que supone la llegada de pescado de lejos de nuestras costas.En este sentido se refirió la especialista en gestión pesquera y sostenibilidad e investigadora postdoctoral en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Alba Aguión, que asegura que es necesario dar «más protagonismo al pescado y al marisco fresco por encima del congelado o procesado», y que sea «de cercanía y de temporada».La importancia del pescado de proximidadAguión aboga por comprar en pescaderías de proximidad y «aprender a leer las etiquetas» para tener en cuenta «de donde proceden las capturas» (y si son de caladeros españoles) y «las artes de pesca», para poder «elegir siempre las menos intensivas». Por ello, apuesta por el consumo de pescado de cercanía y fresco y por «dar más protagonismo» a los bivalvos de acuicultura, ya que «no necesitan piensos», a diferencia de básicos como la lubina, la dorada y el salmón. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Óscar Ares, traumatólogo: «Caminar 10.000 pasos ya no es suficiente si se quiere envejecer bien» noticia Si ‘Cushioning’, o la tendencia a tener ‘parejas en reserva’ por lo que pueda pasar con tu relación noticia Si Los cinco mitos del colágeno que debes conocer«Al final, tenemos un 60% de productos importados , un 10% que corresponde a acuicultura nacional y un 11% que es flota española pescando en aguas de cercanía», recuerda ella, en base a un estudio reciente de Alimentta. La agrupación insiste, por eso, en dar más protagonismo y visibilidad al producto pescado en nuestras aguas, al fresco y al que está asociado a artes de bajo impacto.
Powered by WPeMatico