Mastercard, la multinacional estadounidense de los servicios de pagos que domina el mercado europeo junto a Visa -también de EE.UU.- da un salto de gigante en sus servicios al usuario en Europa con la incorporación de los pagos sin conexión (offline). Según ha anunciado hoy la compañía, a partir de febrero del próximo año todas las tarjetas nuevas que emita en el Viejo Continente permitirán efectuar el pago en un terminal aunque este no disponga de conexión a Internet.
Esta sustitución, que será progresiva, requiere -lógicamente- de la actualización de los equipos TPV, un proceso que según la firma debería estar completado para mayo de 2027, cuando tanto los terminales de venta nuevos como de sustitución serán plenamente compatibles con el nuevo sistema.
En la práctica, esto significa que los usuarios podrán utilizar el chip y el PIN de sus tarjetas para efectuar un pago aunque en ese momento no haya conexión; es decir, que el nuevo sistema evitará que los españoles vuelvan a vivir una situación como la del apagón de abril de 2025, cuando miles de millones de euros se quedaron atrapados en cuentas corrientes y el efectivo quedó como la única opción.
¿Cómo funcionará el sistema? Según ha explicado Mastercard, el pago sin conexión se basará en el almacenamiento seguro de límites de gasto directamente en la tarjeta, de modo que una transacción pueda ser aprobada -que no ejecutada- de manera analógica hasta que el restablecimiento de la red permita contactar con el banco para que el abono sea efectivo. Cabe hacer un matiz, y es que el límite para este tipo de operaciones ha quedado fijado en los 200 euros, una cantidad que, en todo caso, deberá ser fijada previamente por la entidad bancaria del usuario.
Aunque esperado, este movimiento de Mastercard es muy noticioso porque supone la primera respuesta de entidad que da la multinacional estadounidense contra el conocido como ‘euro digital’, la moneda virtual impulsada por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo para -entre otras cosas- plantar cara al monopolio de firmas extranjeras sobre los pagos en la Unión.
Al fin y al cabo, una de las principales virtudes del euro digital -cuyo lanzamiento no se espera hasta 2029- será su capacidad para operar offline, un atributo que desde Bruselas esperaban que fuera una de las grandes bazas que inclinaría la balanza a favor de su solución frente a la competencia privada. El caso es que también Mastercard va a ofrecer esa posibilidad y lo hará mucho antes.
Sobre las razones de esta decisión, resulta evidente que una de las razones que han movido a la firma estadounidense es la vulnerabilidad de sus sistemas de pago frente a caídas de la red, hecho que se evidenció- por ejemplo- durante el apagón que sufrió España en 2025.
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