«Esto es fantástico», suelta un joven británico con cara total de inglés en la meta de Roquetes, un barrio de Tortosa en Tarragona. Matthew Brennan, 21 años, nacido en Darlington, tierras del norte en Inglaterra, acaba de ganar su segunda etapa en cinco días de carrera y cuatro reales de competición, después de la suspensión por la granizada. Los mismos éxitos que Tadej Pogacar . Los esprints, esa especialidad en periodo de extinción, tienen un emperador en Brennan.El ciclismo ha ingresado en una era oscura para los velocistas. Aquellos tiempos en los que el tren rojo de Cipollini o las arrebatadoras puestas en escena de Abdoujaparov eran la moneda corriente en las conversaciones de ciclismo han pasado a mejor vida.Las audiencias han decretado una inversión en la tendencia. Las etapas planas, sin un puerto que llevarse a la boca, sin alguna trampa que seduzca al aficionado, han provocado un cambio radical en la mentalidad de los organizadores.Incluso el Tour de Francia ha variado su carátula habitual de la última etapa en París. En vez del imperial paseo por los Campos Elíseos de monumento en monumento, introdujo la vertiente novedosa de una subida empedrada a Montmatre, la basílica del Sagrado Corazón.Eso ha provocado una nueva atención del público, que corona con un lleno hasta los topes la subida hacia el monte que domina París. Y nuevos ganadores, estrellas del pelotón, Van Aert, Van der Poel.La Vuelta fue pionera en este tránsito y como tal nunca pierde la esencia de su cultura. Necesita puertos, cimas, cotas con las que alimentar a su público. Incluso en este quinta etapa, por las serranías que circundan al río Ebro, colocó un puerto a treinta kilómetros de la meta. Una cumbre de tercera fantástica, Pauls, estrecha, corta, dura.Allí mostró el pico Pogacar, quien no quiere ninguna sorpresa en su liderazgo indiscutible según el cual todos pelean por el segundo puesto. Rodeado de sus compañeros, mantuvo a raya al pelotón.Los que consiguieron superar esa cota tuvieron una opción de victoria en la mano. Uno de los corredores, Matthew Brennan, reúne todas las condiciones para convertirse en un dominador de su tiempo. Supera con agilidad las subidas cortas y tiene una punta de velocidad apabullante.El Visma es el equipo más potente del pelotón junto al UAE. Presupuestos por encima de los 60 millones y los mejores corredores en su nómina. Un vagón para Brenann camino de la meta con ciclistas experimentados que saben lo que hacer.«Es mi primera gran vuelta y me queda mucho por entender», dice el joven inglés, quien volvió a mostrar una jerarquía descomunal en su segundo esprint con victoria en la Vuelta. No dio ninguna opción y los rivales ya se han percatado de que este menudo ciclista puede acaparar todas las llegadas masivas en la ronda española.Brennan es británico cien por cien, como demostró en sus respuestas después de la etapa. «Mi ídolo siempre fue Mark Cavendish, siempre estaba en las noticias en mi país, fue de uno de mis héroes del ciclismo. Nunca producía la máxima potencia, pero sí era capaz de colocarse con habilidad para ganar y tener éxito».
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