Rafael Amargo atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida tras el fallecimiento de su padre, Florentino García Martín, una de las personas más importantes en la vida del bailaor y uno de sus principales apoyos durante los últimos años. El artista ha querido despedirse de él con un extenso y emotivo mensaje publicado en sus redes sociales, en el que recuerda la estrecha relación que ambos mantuvieron hasta el final, marcada por la complicidad, el cariño y una comunicación diaria que se convirtió en una de las constantes de su vínculo. Florentino ha fallecido después de un periodo delicado de salud y su familia se ha reunido este domingo, 20 de septiembre, en la más estricta intimidad para darle el último adiós.
El velatorio del padre de Rafael Amargo tuvo lugar a las 12:00 horas en el Tanatorio de Valderrubio, en la localidad granadina de Pinos Puente, hasta donde acudieron únicamente las personas más cercanas a la familia. Posteriormente, a las 18:00 horas, se produjo el traslado al cementerio del mismo municipio para proceder al entierro. Un último adiós marcado por la discreción y por el deseo de la familia de preservar la intimidad en un momento especialmente doloroso. Para Rafael Amargo, la muerte de Florentino supone la pérdida de una figura fundamental, especialmente después de unos años en los que ambos estuvieron muy unidos y afrontaron juntos diferentes dificultades personales y familiares.
En su despedida, el bailaor Rafael Amargo ha puesto el foco precisamente en esa relación cotidiana que mantuvo con su padre. Uno de los recuerdos que más fuerza adquiere en su escrito es el de los mensajes que Florentino le enviaba diariamente durante los últimos cinco años. «Tus últimos 5 años han sido todos los días mensajes de ‘buenos días hijo’ y ‘buenas noches hijo’», escribe el artista, antes de reconocer que tardó aproximadamente un año en darse cuenta de la dimensión de aquel gesto. «¿Qué padre hace eso?», se pregunta Amargo, consciente ahora de que aquellas palabras aparentemente sencillas se habían convertido en una de las muestras más constantes del amor de su padre.
La relación entre ambos estaba construida también sobre pequeños gestos que Rafael Amargo recuerda ahora con especial emoción. El artista explica que su padre tenía la capacidad de adelantarse a las situaciones para evitarle esfuerzos, preocupaciones o momentos dolorosos. «Tus gestos de adelantarte a que me ahorrase una fatiga», recuerda en su mensaje, antes de relacionar esa forma de actuar con el amor y con la personalidad de Florentino. Para Amargo, esa manera de cuidar de los demás representaba además el «señorío» y la «clase» de su padre, un hombre que, según relata, solía solucionar los problemas sin necesidad de grandes explicaciones y que estaba presente cuando más falta hacía.
Uno de los pasajes más personales de la despedida está relacionado con los momentos difíciles que la familia atravesó durante los últimos años. Rafael Amargo recuerda el impacto que tuvo en su padre su situación judicial y el tiempo que permaneció privado de libertad, asegurando que Florentino también se privó de muchas cosas para permanecer a su lado. El artista rememora especialmente el sufrimiento compartido durante algunos episodios familiares y cuenta cómo ambos llegaron a marcharse llorando de una de esas situaciones. Fue entonces cuando su padre le pronunció una de las frases que ahora permanecen en su memoria: «Hijo, ¿ves cómo es la vida? En la vida no hay mayor verdad que to es mentira». En su despedida, Amargo recuerda también otra de las últimas enseñanzas que recibió de él: «Que no te engañe nadie».
El mensaje del bailaor no se limita a recordar a Florentino como padre, sino que también reconstruye la figura pública y familiar de un hombre profundamente integrado en su comunidad. Rafael Amargo lo define como «el tendero, el banquero, presi del equipo de fútbol del pueblo, el de la Chozita Alegre», una enumeración con la que pretende reflejar las diferentes facetas de su progenitor y el papel que desempeñaba entre los vecinos y familiares. Florentino era, además, una figura de referencia para muchos miembros de su familia, especialmente como tío y como persona a la que recurrían en momentos de dificultad. El artista lo recuerda como alguien que ejercía de nexo de unión y que estaba presente en las celebraciones, las preocupaciones y los momentos más complicados.
Rafael Amargo también menciona en su despedida a numerosos miembros de su familia y dedica una parte especialmente sensible de sus palabras a su madre, Antoñita, con quien Florentino compartió su vida. La referencia a ella aparece cargada de emoción, porque la muerte de Florentino deja un vacío que, según transmite el bailaor, afecta especialmente a la mujer que estuvo a su lado durante tantos años. El artista termina haciendo referencia a ella desde el dolor y la preocupación por cómo afrontará la familia esta nueva ausencia.
La noticia del fallecimiento de Florentino García Martín ha provocado además numerosas muestras de cariño hacia el artista. Entre las personas que han querido acompañarle públicamente se encuentra Paz Vega, que le ha trasladado un mensaje de condolencias en el que recuerda a Florentino como un hombre cercano, generoso y muy querido. La actriz también ha enviado un abrazo a Rafael Amargo y a su madre, poniendo de manifiesto el cariño que el entorno del artista tenía hacia su padre.
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