Las campanas de las iglesias de toda Noruega han repicado este domingo a las once de la mañana, para honrar a Harald V en su despedida. En Oslo, la Domkirke ha registrado una cola de varios kilómetros desde primera hora, personas esperando a entrar en la sørgegudstjeneste nacional. Debido a la capacidad de la iglesia, más de 500 han quedado fuera.Presidiendo la ceremonia, el decano de la catedral de Oslo, Pål Kristian Balstad comenzó reconociendo: «este domingo es diferente: Hemos perdido a nuestro querido rey». La presencia institucional ha sido amplia: desde el primer ministro Støre hasta el presidente del Storting Gharakhani, pasando por varios ministros, líderes de partidos y figuras destacadas de la sociedad civil.La familia real ha acudido a la iglesia en Asker, a pocos metros de su residencia de Skaugum. El nuevo rey Haakon VIII, la reina Sonja, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus se unieron a la celebración, mientras que la reina Mette-Marit, aún en recuperación tras su trasplante de pulmón, no ha asistido. Tampoco lo ha hecho la princesa Märtha Louise. «Se les veía claramente angustiados, y la reina Sonja en particular parecía conmovida», ha comentado la experta en la Casa Real, Caroline Vagle.La imagen de la reina, ahora desplazada en el orden protocolario por Haakon e Ingrid Alexandra, simbolizó el inicio de una nueva etapa en la monarquía. A la salida de la celebración, muchos de los asistentes han compartido recuerdos y anécdotas del rey Harald. «Su calidez y elegante alegría elevaban cualquier situación», rememoraba el empresario Christian Ringnes, amigo personal del monarca.El exalcalde de Oslo, Fabian Stang, recordaba una conversación en la que se quejaba al rey del estrés que conlleva la alcaldía y Harald V le respondió: «no te quejes, al fin y al cabo, solo te eligen para unos pocos mandatos». «El rey tenía cinco millones de amigos, mientras que el resto de nosotros tenemos suerte si tenemos diez», ha añadido Stang, subrayando el afecto y cercanía que el rey despertó en sus súbditos.Presencia de la izquierda republicanaEn Klassekampen, voces de la izquierda noruega, tradicionalmente republicanas, han asistido también a la celebración en su memoria y han explicado a la salida por qué Harald V fue también «su» rey. Audun Lysbakken (SV) o Bjørnar Moxnes (Rødt), han alabado el papel del rey como defensor de la diversidad y la igualdad. La escritora Sumaya Jirde Ali, destacada voz del feminismo noruego y de origen somalí, ha reconocido que «el rey Harald pensó en gente como yo, por eso puedo considerar a Noruega mi hogar y a Harald mi rey».«Su humanismo inclusivo es la clave para entender su popularidad transversal, si esta línea es continuada por su hijo, la monarquía aún podría tener buenos años por delante», ha declarado Mari Skurdal, directora del diario de referencia de la izquierda noruega, Klassekampen.Estas celebraciones no sustituyen al funeral de Estado en Oslo Domkirke, que todavía no tiene fecha pública y al que serán invitadas las casas reales y los jefes de Estado europeos.
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