En los campos de Eigersund, al suroeste de Noruega, las perforadoras llevan desde 2020 sacando cilindros de roca cargados de fósforo. Los geólogos calculaban al principio que el mineral se acababa a unos 300 metros. Según Michael Wurmser, fundador de Norge Mining, la roca sigue hasta los 4.500 metros, y de ahí salen los famosos 70.000 millones de toneladas.
¿Va a cambiar eso el mapa mundial del fosfato? De momento, no. Lo certificado con estándares internacionales son 4.600 millones de toneladas, la roca es pobre en fósforo, la mina sigue sobre el papel y, en abril de 2026, la empresa apenas tenía dinero en caja. Vamos por partes.
Qué hay bajo las granjas noruegas
El yacimiento está en la intrusión estratificada de Bjerkreim-Sokndal, una enorme masa de magma enfriado en capas, como un hojaldre de roca. Esas capas mezclan apatito (el mineral del fosfato), ilmenita (titanio) y magnetita rica en vanadio. El Servicio Geológico de Noruega, que cartografió la zona hace más de 20 años, la considera el recurso de fosfato más prometedor del país.
Norge Mining (Norge Mineraler en Noruega) llegó en 2018 siguiendo esos datos. En junio de 2024 publicó un recurso certificado de 3.167 millones de toneladas en el depósito de Storeknuten, con un 2,56% de media de óxido de fósforo, la medida minera de cuánto fósforo tiene una roca. Con sus tres depósitos supera los 4.600 millones.
¿Y los 70.000 millones? Es una estimación de la propia empresa sobre roca mineralizada, no un recurso certificado. El propio Wurmser reconocía en 2023 que hoy es imposible perforar a 4.500 metros y que los recursos se habían establecido hasta unos 400 metros.
Por qué importa tanto una roca gris
¿A qué viene tanto revuelo por una piedra? Al fósforo. Sin él no hay abono, y sin abono no hay tomates en la nevera. Según los datos de 2026 del Servicio Geológico de Estados Unidos, no existe sustituto para el fósforo en la agricultura, y casi toda la roca fosfatada que se extrae acaba en fertilizante.
Fuera del campo, el fósforo entra en las baterías de litio, hierro y fosfato de muchos coches eléctricos. Aparece también en el silicio de los paneles solares.
Por eso la Comisión Europea incluye la roca fosfatada, el fósforo, el vanadio y el titanio en su lista de materias primas fundamentales. Son las que considera imprescindibles y de suministro arriesgado.
Marruecos y la dependencia europea
El problema no es que el fosfato se acabe. En 2025 se extrajeron en el mundo unos 250 millones de toneladas de roca fosfatada, y las reservas conocidas rondan los 73.000 millones. La pega es dónde están, porque Marruecos, incluido el Sáhara Occidental, guarda 50.000 millones, cerca del 70%. No falta harina, es que casi toda está en una sola panadería.
Según un estudio de la Comisión de 2020, la Unión importa alrededor del 84% de la roca fosfatada que consume, sobre todo de Marruecos (28%) y Rusia (23%). La única mina activa de la UE está en Finlandia y el fósforo elemental se importa al 100%.
La promesa noruega de fosfato para más de 50 años suena a música celestial. Conviene cogerla con pinzas, ya que mezcla roca de baja ley, con un 2,5% de óxido de fósforo, con la roca comercial actual, bastante más rica.
Una mina que sigue en proyecto
¿Cuánto costaría? Su estudio de prefactibilidad de 2024 calcula 2.310 millones de dólares (unos 2.010 millones de euros) para una mina de 20 millones de toneladas de roca al año durante más de 30 años. En 2023 la compañía hablaba de empezar en 2028 con una mina totalmente eléctrica diseñada junto a ABB, pero esa fecha ya no aparece en sus documentos recientes.
En la práctica, el proyecto está en una fase de permisos y planeamiento previa al estudio de viabilidad definitivo. En diciembre de 2025, la agencia minera noruega le autorizó a sacar unos 200 metros cúbicos de roca (unas cuatro piscinas de jardín) para ensayos de procesado a partir del invierno de 2026-2027. Entre tanto, estudia una planta en Italia para convertir la roca en fósforo puro, el que piden las fábricas de chips.
¿Y el dinero? Ahí está el nudo, como muestra su último informe anual, donde reconoce que a 30 de abril de 2026 tenía 54.000 libras (unos 63.000 euros) de caja libre y que depende de un préstamo convertible de su accionista Incentive AG, con 195 millones de libras (unos 227 millones de euros) disponibles hasta finales de 2028. Sus directivos admiten dudas serias sobre la continuidad del negocio. El fosfato noruego existe, la mina está por ver.
El informe anual de la compañía se ha publicado en la web de Norge Mineraler.
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