Tadej Pogacar ha empaquetado la Vuelta en 2 horas y 40 minutos de recital de ciclismo en Andorra. El mejor ciclista del mundo, seguramente de la historia, alza los brazos en el corazón del Principado, jalea al público, se divierte con su profesión y su éxito. Ha eliminado a la competencia (Roglic, Enric Mas, Carapaz, Onley, Gall…) como se esperaba y habían calculado sus adversarios. Un ataque incontenible en las rampas más exigentes del puerto más duro, Beixalis, a 50 kilómetros de la meta. La Vuelta está sentenciada en la etapa 4 para mayor gloria de un campeón sin igual.Hace siete años Tadej Pogacar era un imberbe adolescente de 19 años al que sus directores en el UAE definían con gracia. “No es de frenar mucho”, lo retrataban a modo de presentación. El esloveno ganó tres etapas, la primera de ellas en Andorra, en Encamp. Y al personal le sugería su nombre esloveno una novedad en un ciclismo que se estaba convirtiendo en un fenómeno global.Este martes Pogacar machaca la Vuelta en proporcionada correlación a su imponente trayecto de 2026. Ha ganado todas las carreras en las que ha participado, salvo la París-Roubaix, que la perdió en el esprint mano a mano con Van Aert en el velódromo de las duchas y los adoquines.(Noticia en ampliación)
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