Los nutricionistas se han convertido en los nuevos gurús del siglo XXI. Basta con abrir una red social, especialmente Instagram o TikTok, para que decenas de vídeos con consejos alimenticios o con recetas bombardeen a los usuarios. Y ese no es el problema. El problema es que hoy en día cualquiera se autoimpone el título de ‘experto en nutrición’ y con eso empieza a sentar cátedra sobre qué alimentos debe comer la ciudadanía o cómo deben gestionar su dieta para estar sanos y lucir un físico soñado.Sin embargo, «en España existen solamente dos titulaciones que te habilitan para hablar de nutrición, que son el de técnico superior en nutrición y el grado en nutrición», tal y como afirma Pablo Ojeda, quien se encuentra de estreno al ser imagen de la nueva campaña de Lidl para acercar a sus clientes los productos de temporada del otoño. Esta es una selección de más de 150 referencias de fruta y verdura fresca disponibles en sus más de 730 tiendas en el país en la que se potencia el producto de origen español y una guía para el consumidor a través de los colores propios de esta época del año.El éxito de Pablo OjedaY es que, si hay un gurú por encima de cualquier otro en la era dorada de los nutricionistas, es este experto sevillano que se ha convertido en el amo de las redes sociales y de los medios de comunicación. Se podría decir que ha sido uno de los precursores de esta tendencia o, al menos, uno de los que la ha llevado hasta su máxima expresión.Una fructificación del éxito profesional y, sobre todo, personal, que no ha llegado sola. Ha venido precedida de un cambio de vida total. De pesar casi 140 kilos y ser adicto al juego y a otros vicios nocivos a ser uno de los nutricionistas más reputados de España.Hoy en día, casi 400.000 personas siguen sus consejos en Instagram o en TikTok. Y plataformas como laSexta, RTVE, KissFM o la Cadena COPE disfrutan con su sabiduría y buen rollo gracias a su función de colaborador habitual.Sin embargo, a pesar de este éxito, Pablo Ojeda se define a sí mismo en conversación con ABC como «una persona normal y corriente». Es consciente de su popularidad, la cual le produce un gran orgullo porque él sabe mejor que nadie desde donde viene: «Viniendo de pesar 140 kilos, me di cuenta de que al final lo que tenía que normalizar era mi vida».A pesar de esta época de casi delirante bonanza, el presentador junto a la actriz y cantante Masi Rodríguez del podcast ‘Los frescos de Lidl’, que estrena su segunda temporada en YouTube y Spotify, no pierde la perspectiva de que su función principal es la de ayudar a la gente a base de consejos nutricionales o deportivos. Unos consejos que él mismo aplica en su día a día desde primera hora, empezando incluso por la primera comida.«Desayuno bien: un ‘cafelete’ y una buena tostada a la que suelo echar aguacate y huevo, lo que me quita el hambre hasta la comida», confiesa a ABC. Este es uno de sus secretos mejor guardados, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en la época de la fiebre absoluta por los desayunos. Su día continúa con la comida, donde siempre mete «una buena porción de proteína, mucha verdura y voy ajustando el carbohidrato en función del deporte de ese día». Sin embargo, el gran secreto de su éxito no es vivir pendiente de una báscula o de un plan estricto. Sino encontrar un equilibrio entre la dieta sana y la tranquilidad mental. «Me encanta salir los fines de semana a tomar una buena carne con una copa de vino. Hago las cosas con normalidad sin que me pese la conciencia» Pablo Ojeda Nutricionista«Como soy un tío muy disfrutón al que le encanta salir los fines de semana a tomar una buena carne con una copa de vino, trato de cuidarme mucho entre semana y dejo un 20% para el disfrute, consiguiendo precisamente hacer las cosas con normalidad sin que me pese la conciencia».Esta es para Pablo Ojeda la clave fundamental de todo. Quien vive preso de una dieta sin tener un objetivo deportivo o médico, termina fracasando. Y, a veces, incluso esas personas también se terminan quedando por el camino.El nutricionista más famoso de la televisión es de los que recomienda empezar el día con el pie derecho y un buen desayuno, y entiende en parte la popularidad que se le ha dado a esta comida de manera reciente.«Creo que el desayuno quizás sea la comida más tuya, como tu momento, que guardes un poquito. Entonces es un acto no solamente de nutrición, sino también un acto personal»«Y a la gente le gusta mucho ese momento y quieren alimentarse bien. Cuando tienes un buen desayuno hay como una sensación de que empiezo bien el día y estoy haciendo las cosas bien. Y eso es importante, ¿no? El salir ya de tu casa como diciendo: bien».El caso que marcó la carrera de Pablo OjedaHacer las cosas bien es algo que no practicó durante una gran parte de su vida. Esa en la que fue rehén de la ludopatía, la cual le llevó también al consumo de elevadas cantidades de alcohol.Sin embargo, consiguió cambiar y ver la luz. Y ahora se dedica a hacer ver la luz a otros, sea a través de redes sociales o de lazos estrechos y personales. Así recuerda con ABC un caso que le marcó mucho en lo sentimental «Bueno, yo no he cambiado nada, lo ha cambiado él. Pero le has ayudado. Yo ahí simplemente he estado a su lado». «Tengo un caso que me hace mucha gracia, que ya es amigo. Entró pesando 180 kilos un chaval de 18 años con la autoestima muy baja de un pueblo de Extremadura que se vino a estudiar a Sevilla. Y vino a verme y, oye, empezó, empezó, empezó, se animó y se quedó el tío en 90 kilos, boxeando, alto, guapo…».«Y ya de ahí no lo mueve nadie. Y los padres me llamaban. Tenían viñedos y me mandan todos los años cajas de vino, agradecidísimos. Fue un caso de éxito muy complicado. Bajar esa cantidad de peso… Eso es casi imposible». Aunque hace unos años pareciera imposible, hoy la vida de Pablo Ojeda está rodeada de estos milagros cotidianos y no del infierno del pasado.
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