Puede que alguna vez hayamos entrado al baño de un aeropuerto, un restaurante o un centro comercial y nos hayamos encontrado con un inodoro algo distinto al que tenemos en casa. El asiento no forma el círculo completo, sino que tiene una abertura justo en la parte delantera, un detalle que seguramente hemos visto muchas veces pero al que tampoco solemos prestar demasiada atención por lo que no sabremos para qué está ahí precisamente ese agujero.
Puede parecer que se fabrica así para ahorrar material o simplemente porque se trata de un diseño pensado para los baños públicos, lo cierto es que ese hueco tiene una función. De hecho, este tipo de asiento tiene hasta un nombre, open-front toilet seat, y lleva utilizándose desde hace décadas en lugares por los que pasan muchas personas a lo largo del día. La explicación está sobre todo en la higiene y en evitar determinados contactos con el asiento, aunque esta forma también tiene ventajas cuando llega el momento de limpiar el inodoro. Por eso es habitual encontrarla en baños de uso colectivo y, en algunos países, incluso existen normas de fontanería que establecen su utilización en determinadas instalaciones públicas.
Para qué sirve el agujero que tienen muchas tapas de inodoros en los baños públicos
La diferencia más evidente entre este asiento y el que solemos tener en casa está en la parte delantera. Al eliminar ese pequeño tramo, queda más espacio entre el cuerpo y el propio asiento, algo que ayuda a evitar el contacto de los genitales con una superficie utilizada anteriormente por muchas otras personas. La American Society of Plumbing Engineers explica que los asientos abiertos facilitan la higiene personal y evitan precisamente ese contacto con la zona delantera.
También facilita la limpieza de los baños públicos
Hay otra cuestión que debemos tener en cuenta y es la limpieza. Un baño público necesita mantenimiento varias veces durante la jornada y cualquier diseño que facilite llegar a determinadas partes del sanitario puede acabar ahorrando trabajo. La abertura deja libre la zona delantera de la taza y elimina una parte del asiento que podría ensuciarse, especialmente con restos de orina. De hecho, los especialistas en diseño de instalaciones sanitarias señalan precisamente la reducción de la contaminación del asiento durante la micción como una de las ventajas de estos modelos. Además debemos tener en cuenta que ese diseño también deja más espacio para que cuando se limpia no se tenga que rozar el asiento con las manos.
De todas modas, no significa que por tener esta forma el inodoro esté automáticamente limpio. La higiene seguirá dependiendo de la frecuencia y la forma en la que se realice el mantenimiento, pero el diseño sí está pensado para unas condiciones muy distintas a las que encontramos normalmente en el baño de una vivienda.
En algunos países estos asientos son obligatorios
El asiento abierto no es simplemente una moda que hayan adoptado determinados fabricantes. En algunos lugares aparece directamente recogido en los códigos utilizados para instalaciones públicas. Un ejemplo lo encontramos en Estados Unidos, donde hay códigos de fontanería que establecen que los asientos destinados a baños públicos o de empleados deben tener la parte frontal abierta, aunque pueden existir excepciones, por ejemplo cuando se utilizan determinados sistemas que proporcionan una superficie nueva para cada usuario.
No debemos trasladar esa obligación automáticamente a España. Aquí podemos encontrar perfectamente este tipo de inodoro en instalaciones públicas, pero no existe una normativa sanitaria general que obligue a que todos los baños públicos españoles tengan el asiento abierto por delante. Esto explica también por qué dependiendo del país, del establecimiento e incluso del baño al que entremos podemos encontrarnos un asiento completamente cerrado o uno con esa característica forma de U.
Por qué no tenemos estos inodoros normalmente en casa
Si este diseño tiene ventajas relacionadas con la higiene, puede que alguien se pregunte por qué no tenemos esta tapa en los inodoros de casa, y la respuesta está en el uso que hacemos de ellos. Un baño doméstico no tiene el tránsito de personas de uno público, por lo que las necesidades son diferentes. En casa entran además otros factores como la comodidad, la estética o sencillamente el modelo que nos gusta más.
En los baños públicos se busca principalmente que los sanitarios soporten un uso continuado, sean fáciles de mantener y resulten prácticos para personas muy diferentes. De ahí que el asiento abierto se haya convertido en algo habitual en muchas instalaciones.
Así que la próxima vez que encontremos ese curioso hueco en el asiento ya sabemos que no está ahí porque falte una pieza ni para ahorrar un poco de plástico. Su función tiene mucho más que ver con algo tan sencillo como dejar espacio donde más falta hace, evitar contactos innecesarios y facilitar la higiene en un inodoro por el que pueden pasar muchísimas personas cada día.
Powered by WPeMatico