El Rey Haakon de Noruega ha decidido romper la tradición. Tras su ascenso al trono se esperaba que trasladara su residencia al Palacio de Oslo, pero no ha sido así. El nuevo Rey y su mujer, Mette-Marit , mantendrán su residencia en la finca de Skaugum, a unos 19 kilómetros de Oslo y donde viven desde 2003. Por lo tanto, utilizarán el monumental edificio construido entre 1823 y 1848 en el centro de la capital noruega solo para actos oficiales y como oficina.Una decisión que, en el caso del matrimonio, probablemente responde a muchos motivos. Con Mette-Marit aún recuperándose de un trasplante de pulmón, posiblemente la primera de las prioridades sea su bienestar. Otra causa podría ser el cuidado de sus hijos. Marius Borg está condenado a arresto domiciliario en una casa que se encuentra en esta misma finca de Skaugum, por lo que tenerle cerca en plena recuperación de su adicción a las drogas también puede ser de interés para ellos. Además, no hay ninguna duda de que la privacidad de Skaugum es mayor que la del Palacio de Oslo, que se encuentra en el centro de la ciudad. La finca a las afueras, en cambio, tiene terreno para disfrutar de la naturaleza y del tiempo libre en privado . Por los alrededores se vio a Mette-Marit pasear antes de su operación con un sistema de apoyo a la respiración, aunque no es habitual que los vecinos de los nuevos Reyes desvelen detalles de su planes.En junio Carlos III de Inglaterra anunció una decisión similar. Tras asumir el trono en 2022, el Rey inglés mantuvo su residencia en Clarence House y dejó entrever que las obras que Buckingham estaba llevando a cabo eran el motivo por el que prefería no mudarse. Ahora, a solo unos meses de que se terminen las renovaciones de más de 413 millones de euros en el histórico palacio del centro de Londres , se ha conocido que el monarca no pretende trasladar su vida.Churchill insistió en que Isabel II viviera en BuckinghamSupuestamente, para favorecer que el Palacio pueda disfrutarse como un enclave turístico y para mantener el dispositivo de seguridad del monarca. «Su Majestad mantiene gran afecto por el Palacio de Buckingham y un profundo respeto por su papel en la vida real y pública. Será una vibrante colmena de actividad en cualquier caso», añadía en un comunicado. Esto supuso cierta polémica en Inglaterra, puesto que pese a permanecer cerrado como residencia oficial habrá zonas que seguirán estando restringidas para el acceso de visitantes. Según Hugo Vickers, experto en la Familia Real, publicaba en ‘The Times’ antes de verano, Clarence House resulta «lo más parecido a una casa de campo en la capital», y está a apenas unos minutos en coche de Buckingham, que parece más «un hotel eduardiano que un hogar». Una decisión que también tomó Isabel II al comienzo de su reinado, y que hubiera seguido así de no ser por Winston Churchill, que insistió a la Reina para que se mudara al Palacio Real al considerar que era un símbolo incuestionable de su posición.En el caso de Suecia o los Países Bajos, la Familia Real tiene acceso a una variedad de palacios y en ningún caso viven en el que se encuentra en el centro de Estocolmo. Los Reyes Gustavo y Silvia tienen fijada su residencia en Drottningholm , inaugurado en el siglo XVII y a unos 14 kilómetros del centro de la ciudad. En un primer momento el monarca y su esposa habitaron en el Palacio de Estocolmo tras su boda, pero en 1981 se trasladaron para criar a sus hijos en un entorno más tranquilo y privado. Palacio Real de Drottningholm. Archivo ABCLa heredera Victoria y su familia residen en el Palacio de Haga, a 10 kilómetros del centro, desde 2010. Por lo tanto, el Palacio Real de Estocolmo, que tiene más de 600 habitaciones distribuidas en 11 plantas de estilo barroco, se utiliza exclusivamente como oficina , para actos oficiales y otro tipo de citas formales. Gran parte de las instalaciones también están abiertas al público, y algunas de las propiedades independientes que forman parte del terreno de los palacios se alquilan a personal de Justicia.Por supuesto el caso de España es más que conocido. Los Reyes no solo viven en los terrenos de Zarzuela, a 10 kilómetros del Palacio Real, sino que Felipe y Letizia residen en el Pabellón del Príncipe, independiente del edificio principal. Según una fuente de Patrimonio Nacional, hay « una multitud de motivos » que pasan por el confort de una residencia moderna en comparación con un edificio del siglo XVIII. Entre los detalles a tener en cuenta están la calefacción, la distancia entre las habitaciones y, por supuesto, la intimidad, privacidad y seguridad que no pueden garantizarse en una situación como la del monumento madrileño, en plena Plaza de Oriente.Por ejemplo, el Ala de San Gil del Palacio Real tiene las habitaciones de Alfonso XIII y Victoria Eugenia con vistas a la concurrida plaza, la calle de Bailén y la Almudena, algunas de las calles más turísticas de la capital y, por tanto, expuestas.El Rey recibe las Cartas Credenciales del nuevo embajador del Estado de Palestina, Fadi F.H.Elhusseinni, este mes de septiembre en el Palacio Real de Madrid. EFEOtro aspecto a tener en cuenta es que el Palacio Real es, a día de hoy, un museo. Por lo tanto, y aunque los Reyes tendrían autoridad para disponer si así lo quisieran, eliminar zonas del recorrido museístico para convertirlo en su residencia no sería lo más apropiado. «Sobre todo porque se mantiene la decoración original histórica , habría que hacer obras para actualizarlo», añade la fuente de Patrimonio. En el impresionante edificio situado en el Madrid de los Austrias pocas salas se han cambiado desde el reinado de Alfonso XIII, y se utilizan precisamente para actos oficiales. También hay muchas oficinas, no solo de uso de la Familia Real, también precisamente del equipo de Patrimonio Nacional. En cambio, Buckingham incluye todo esto y además tiene zonas enteras que se han ido actualizando precisamente porque se ha mantenido su uso como vivienda. Quizás la excepción son los daneses, que mantienen su residencia en el centro de Copenhague, en Amalienborg , al menos durante el invierno. Allí residen tanto los Reyes como la Reina Margarita, aunque desde su abdicación del trono permanece más tiempo en Fredensborg, a unos cuarenta kilómetros de la capital.
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