«Como saben, a las 8.53 horas de esta mañana ha tenido lugar un accidente en la entrada de la estación de Urda (Toledo), en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, por alcance de un tren de la compañía Renfe de alta velocidad a un tren Iryo que se encontraba detenido en ese momento en el mismo cantón». Así ha comenzado el ministro de Transportes, Óscar Puente, su comparecencia a primera hora de la tarde desde el centro de control de Adif en la estación de Atocha, en la que ha calificado el siniestro de «verdaderamente inverosímil». «Estamos intentando comprender qué es lo que ha pasado, qué ha podido suceder para que este accidente se haya producido», ha señalado Puente, que ha trasladado su «consternación» por las víctimas y su solidaridad con sus familiares. Puente ha relatado que tuvo conocimiento del accidente, en el punto kilométrico 118, entre las localidades de Mora y Orgaz y Urda, pocos minutos antes de las nueve de la mañana, cuando se disponía a acudir a un acto en la Universidad Politécnica de Madrid. Inmediatamente se trasladó al centro de control de Adif para conocer de primera mano los detalles del siniestro. Llegó a las instalaciones a las 9.40 horas y, desde entonces, ha mantenido reuniones con los técnicos y responsables del centro, ha asistido a una reconstrucción de lo sucedido y ha escuchado las grabaciones de las comunicaciones entre los trenes y el centro de control.Según la primera reconstrucción de los hechos, el sistema alemán de seguridad ferroviaria LZB (instalado en la línea Madrid-Sevilla desde abril de 1992) sufrió una avería informática, «un fallo de comunicación entre tres ordenadores de la red». La incidencia dejó sin este mecanismo de seguridad un tramo de 69 kilómetros y provocó la detención automática de todos los trenes que circulaban por él. En principio, eran seis, aunque el ministro ha advertido de que todavía deben realizarse comprobaciones para confirmar el número exacto. A partir de ese momento, el centro de control de Adif asumió la gestión de la circulación. Fue entonces cuando, según ha explicado Puente, se produjo la decisión que centra ahora la investigación: a las 8.36 horas se autorizó al AVE siniestrado a reanudar la marcha con normalidad, aunque tenía delante al tren de Iryo detenido con una señalización roja a la entrada de la estación de Urda que le impedía continuar.El convoy recorrió aproximadamente 25 kilómetros durante los siguientes 17 minutos hasta alcanzar al Iryo, que permanecía parado. La velocidad que llevaba en el momento del impacto todavía se desconoce, aunque en ese tramo podía llegar a los 200 kilómetros por hora. La colisión se produjo a las 8.53 horas y ha dejado, según el balance provisional ofrecido por el ministro, 64 fallecidos y más de medio centenar de heridos.Puente ha insistido en que, si se autorizaba a reanudar la circulación sin que se hubiera restablecido el sistema LZB, el tren debía hacerlo en régimen de «marcha a la vista», a una velocidad que permitiera al maquinista detenerse ante cualquier obstáculo y con un límite máximo de 40 kilómetros por hora. Sin embargo, la instrucción que recibió el AVE fue reanudar la marcha con normalidad. «La decisión de retomar la circulación no habiéndose restablecido ese sistema es una decisión que corresponde al centro de control», ha afirmado. Y ha añadido que fue este centro, a través de sus operarios, el que autorizó la reanudación «en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables». «La decisión del centro de control es el origen del accidente que ha acaecido en Urda», ha señalado.El ministro ha aclarado que la avería informática no fue, por sí sola, el desencadenante directo de la colisión. El sistema actuó como estaba previsto al detener los trenes, pero la decisión posterior de permitir que uno de ellos continuara circulando con normalidad se tomó desde el centro de control. «La caída del sistema, como todos los sistemas que dependen de ordenadores y de informática, puede producirse», ha explicado, asegurando que el centro de control dio instrucciones equivocadas también a otros trenes afectados por la caída del LZB. Al revisar las grabaciones, los técnicos comprobaron que en uno de esos casos se indicó a un convoy que reanudara la marcha con normalidad. Fue el propio maquinista quien advirtió y corrigió al operario de que debía circular en régimen de «marcha a la vista», tras lo que el trabajador rectificó la orden.El ministro ha explicado que los trenes estaban perfectamente localizados en las pantallas del centro de control y que ha podido estudiar la reconstrucción completa del accidente, desde la caída del sistema hasta el momento del impacto. Preguntado por qué nadie corrigió la instrucción dada al AVE siniestrado, ha respondido: «Es evidente que en el centro de control primero toman la decisión de la reanudación y después tienen un tiempo más que suficiente para constatar el error y no lo resuelven».Pese a la gravedad de estos indicios, Puente ha evitado atribuir responsabilidades individuales. Ha asegurado que no ha hablado con la persona que dio la orden y que, según la información de la que dispone, tampoco lo han hecho otros responsables del centro. La actuación de esta persona queda ahora supeditada a lo que determine la investigación. Preguntado por si se plantea dimitir o ha puesto su cargo a disposición del presidente del Gobierno, el ministro ha respondido que no está pensando en abandonar el puesto. «En este momento lo que estoy pensando es en esclarecer esto y tratar de resolverlo», ha afirmado. Por último, Puente ha defendido que el sistema ferroviario español es «fiable y seguro», aunque ha reconocido que, como en cualquier medio de transporte, existen límites relacionados con las infraestructuras, el material rodante y la actuación humana. «Hay muchos sistemas, mucha reglamentación, protocolos que en estas ocasiones, desde luego, son muy claros», ha señalado. La investigación deberá determinar ahora cómo se produjo una autorización que permitió a un tren reanudar la marcha en unas condiciones que, según la propia reconstrucción ministerial, impedían hacerlo con normalidad. Renfe cuenta con el Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y a sus Familiares a través del número 900 10 10 20. Iryo ha habilitado el 900 001 403. El Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha ha activado el 900 122 112.
Powered by WPeMatico