Marruecos ha paralizado la extradición de presos españoles a cárceles de la Península. Una decisión del Ministerio Fiscal de Rabat que se lleva implantando desde poco tiempo antes de la invasión a Ceuta y que afecta a decenas de familias que alzan la voz para alertar de la situación que están viviendo sus seres queridos. ABC ha tenido acceso al testimonio de uno de estos reclusos y de varios de los afectados. «Tenemos todos los papeles en regla y no entendemos qué ocurre», explica una de las afectadas por esta suspensión que vive con incertidumbre las posibles represalias de las autoridades del país vecino.Una veintena de familias comenzaban el verano con la ilusión y la esperanza de reencontrarse con sus seres queridos: españoles que fueron condenados en Marruecos por diversos delitos. Llevaban meses tramitando su traslado a prisiones de la Península para estar más cerca de ellos. Y es que llevan años costeando los viajes para verles en las cárceles donde malviven en circunstancias que tachan de «infrahumanas». Sin embargo, de forma sorpresiva la Fiscalía de Rabat paralizó estos expedientes. Al conocer estos movimientos están intentando entender qué hay detrás de ello.«Los españoles estamos olvidados en las cárceles de Marruecos. No tenemos derecho en nada», denuncia uno de los encarcelados. No buscan un «perdón», solo quieren estar cerca de sus familias cuando ya han cumplido más de la mitad de la condena. «Queremos que la burocracia nos ayude. Estamos sufriendo. Comemos mal, hay insectos… ni Mohamed VI es consciente de la situación de dentro de las prisiones», añade. siNarcotráfico, principal delitoEstos internos son los primeros que sufren esta situación de paralización de los trámites burocráticos pero también sus familias. Por razones económicas hay quien solo ve una vez al año a sus seres queridos por lo que cuesta desplazarse a estos puntos. Todas ellas coinciden en señalar que no reclaman que salgan de prisión. Solo quieren que se cumpla lo que queda de condena en nuestro país. La gran mayoría de estos nacionales fueron sancionados por delitos relacionados con el narcotráfico. No tienen antecedentes por asesinatos.«Mi marido lleva dos años en la prisión de Tetuán y tiene una condena de diez años. Ha sufrido ya tres cambios de cárcel», explica a ABC Marina, la mujer de José Ramos González, un preso español que fue detenido en una investigación junto a otro andaluz, Antonio de la Rosa.«Ellos llevan pasado lo más grande. Hay muchas injusticias con nosotros; es más, yo me he tenido que casar para poder ver a mi marido. He estado un año y medio sin poder verle. Ellos ya tienen su aduana, su multa pagada y todo en regla. Se han mandado todos los papeles», relata. Los siguientes pasos es que la Justicia de Marruecos envíe estos procedimientos a la Embajada de España. «No tenemos ayuda por ningún sitio», lamenta.La larga lucha de las familias de los presos españoles. ABCPara intentar solventar el problema se han puesto en contacto con la Secretaría de Instituciones Penitenciarias. En julio de este año recibieron la respuesta de este área dependiente del Ministerio del Interior. «No tiene competencia para instar al traslado de españoles condenados en el Reino de Marruecos que están cumpliendo condena en los centros penitenciarios», recordó la Administración en una carta a la que ha tenido acceso ABC.«El traslado debe solicitarlo el propio condenado», les remarcaron. Las familias defienden que tienen todos los papeles en regla y que solo falta el traslado por parte del régimen de Rabat. «Es una situación lamentable y dolorosa», explica a ABC Sara, la mujer de mi José Manuel de los Ríos, que fue condenado a ocho años de cárcel y ha cumplido tres años y cuatro meses.Este español ha estado interno en la prisión de Kenitra, que está considerada una de las peores del país. «El trato fue infernal», recuerda esta mujer que tiene a su esposo ahora en Larache. Solo falta la firma del fiscal en el documento de aduanas para ejecutar estos traslados tan ansiados por sus seres queridos. «Condiciones infrahumanas»«No podemos ir a verlos porque son viajes muy caros que no podemos costear para verles solo 15 minutos», lamenta de la misma forma María. «Sufren condiciones horribles e infrahumanas», explica en una nota de voz. La lucha de estas familias está comandada por Inmaculada, una madre onubense que sufre estas mismas circunstancias y ha reunido en un grupo de WhatsApp a todos los damnificados. Se dio cuenta que su batalla por traer a su hijo no era única y había más personas en esta misma circunstancia. Ahora, a través de las redes sociales busca que la Administración dé un paso adelante y reclame a Rabat que agilice estos trámites.De la misma forma, viven con incertidumbre los acontecimientos de la invasión a Ceuta. Y es que su situación podría empeorar si se rompen las relaciones con Marruecos. Ya de por sí, confiesan, es difícil ser español en uno de estos recintos penitenciarios.
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