Una riada humana se precipitaba hasta el coso de Vista Alegre, con un entradón histórico, un cartel de ‘No hay billetes’ que se colgaba desde 2011 con Enrique Ponce, El Juli, Perera y toros de Victoriano del Río, la misma divisa. Imponente el asepecto de los tendidos: se frotaban los ojos los viejos aficinados antes semejante milagro.Lloviznaba a la salida del tercero, un calabobos que hizo abrir paraguas y chubasqueros. Pero el vendaval no paraba, con el capote como una bandera. Con un solo pitón peleó en el peto. Estaba por definir Esperón, pero el limeño lo vio claro y se plantó en los medios con el capote a la espalda por saltilleras. El huracán era el peruano. Se dolió en banderillas y echó la cara arriba en la lidia, con brusquedad. Poco le importó al peruano, que se marchó los medio para brindar.Al abrigo de las tablas tuvo que irse, con cinco estatuarios, la firma y el de pecho. Cnco metros más allá del tercio, lo cossió en redondo con la tela abajo. Y otra intensa de media docena, que por fin hizo quue matía asomara el moquero blanco para que sonara la música. La franela era una bandera, una vela en medio del océnao, pero con la tela a rastras, más a rastras todavía, gobernó la encastada embestida y aguantó el parón en el de pecho. Rotundo Roca, Rey de Bilbao. Una servilletita era la muleta a izquierdas imposible de domeñar. Así no se podía torear. Y con inteligencia improvisó la espaldina y el molinete invertido… Ya con Esperón más apagado, se metió en terrenos ojedistas con raza de mandamás. En todas las direcciones. Hundido a milímetros del toro, con un invertido templadísimo. Pleno de quietud. A cuerpo limpio acabó con un desplante su soberbia faena. Media. La estocada desató la pañolada que pedía con fuerza atronadora las dos orejas, pero don Matías, que tan protagonista le gusta ser, fue contra la masa. Y perdieron los catorce mil frente al que ocupaba el palco.De gala la ovación a Diego Urdiales por el recuerdo de su maravillosa tarde de hace un año. Por Soleares toreó entonces. Y Soleares se llamaba el primero. Y con compás dibujó las chicuelinas del quite, con una airosa serpentina. Y eso que el viento incomodaba. Despacito los delantales de Talavante. Qué detallazo el brindis a Enrique Ponce, torero de Bilbao por los siglos de los siglos. Iba y venía el de Victoriano con opciones, aunque sin terminar de entregarse, algo por dentro, Fue en el cambio a la zurda donde brotaron unos naturales con enjundia, de más armónico dibujo que ajuste, con mucho espacio de por medio. Eso sí, con la espada, un cañón: tanto se atracó que cayó contraria. Corridas Generales de Bilbao Coso de Vista Alegre Jueves, 27 de agosto de 2026. Cuarta corrida. Cartel de ‘No hay billetes’. Toros de Victoriano del Río, Diego Urdiales, de nazareno y oro: estocada contraria con derrame (saludos); Alejandro Talavante, de sangre de toro y oro: pinchazo y estocada perpendicular (palmitas); Andrés Roca Rey, de roca y oro: estocada (oreja con fuerte petición de otra y bornca al palco),
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