Rosario Pérez, cronista taurina de ABC, ha sido reconocida este jueves con el premio del Club Cocherito de Bilbao por haber publicado la mejor crónica durante las Corridas Generales del pasado mes de agosto. La crónica ‘Huracán Roca Rey’, publicada el 28 de agosto, tiene la virtud, según el jurado, de «trasladar al lector al centro de una tarde marcada por la actuación del torero peruano en Vista Alegre». La periodista de ABC ya recibió el premio Desteñido en 2023, por lo que se convierte en la segunda profesional que consigue el galardón en más de una edición.—¿Qué supone volver el premio del Cocherito?—Recibir por segunda vez el premio del Cocherito , un club centenario, el más antiguo del mundo, supone una mezcla de gratitud profunda y de responsabilidad. Bilbao no es cualquier plaza, es un termómetro, es el gran examen del verano para toreros, ganaderos y periodistas. Los cocheristas premian no solo la precisión de lo sucedido en Vista Alegre, sino la capacidad de transmitir emoción sin traicionar el rigor. Y para mí, que llevo más de un cuarto de siglo escribiendo de toros, es un regalo. Que todo esto lo reconozca un club de tanta solera y señorío, la gran fuerza civil de la tauromaquia bilbaína, es un orgullo. Los cocheristas mantienen vivo durante todo el año el patrimonio cultural de la piel taurina y vasca. En esta era de la inmediatez, del tuit y del vídeo de diez segundos, todavía hay un espacio donde la palabra importa, y a la palabra nunca hay que traicionarla. El club Cocherito lo sabe y lo lleva a gala, ABC lo sabe y lo lleva a gala y nuestros lectores, también. Porque este premio, aunque lleve mi nombre, es un premio de todos los que formamos parte de ABC y de nuestros lectores.—¿Qué recuerda de aquella corrida?—No era una tarde cualquiera, era una cita de máxima responsabilidad. Bilbao colgaba un histórico cartel de ‘No hay billetes’, un hecho que no se producía desde 2011. Era, además, una tarde de fortísimo vendaval en la que los toreros tenían que lidiar el toro y el viento. De ahí el título: ‘Huracán Roca Rey’. En la taquilla y en el ruedo, con ese final a corazón abierto de la figura peruana tirándose a matar a cuerpo limpio, un instante volcánico. Matar o morir. La crudeza de la Fiesta, con toda su belleza a cuestas, con el duro recuerdo del héroe caído en las astas del toro, de Iván Fandiño, cuya estatua se erige junto a la puerta grande de la plaza.—Tituló la crónica ‘Huracán Roca Rey’. ¿Por qué?—Era la declaración de principios de Roca Rey, épico y mandón, inconformista de principio a fin. Son muchas las lecciones de vida que los toreros nos dan delante del toro, como la del valor y la de la entrega absoluta. Y mucho de eso debe tener el periodismo: entrega a la noticia, a la verdad y al lector, con valentía, pulso y rigor. Aunque ladren.—¿Cómo se halla el equilibrio entre la emoción y el rigor para describir una faena?—Hay aficionados que me lo preguntan a veces. En la riqueza de la crónica taurina, el rigor no está reñido con la emoción; al contrario, la emoción sin rigor es propaganda y el rigor sin emoción es tan frío como un parte médico.
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