Cuando uno se documenta para conocer a Roser, intuye qué clase de mujer es: independiente, luchadora, rebelde, honesta consigo misma y con los demás, exigente y con carácter para enfrentarse sin miedo a quien intente aprovecharse. Y cuando al fin se la conoce, uno confirma todo que imaginaba de ella, pero descubre algo más, una cierta decepción con las reglas que se imponen en su mundo, además de un inevitable cansancio ante los prejuicios e injusticias que han marcado su carrera: « Me gusta tener el control , saber lo que se hace en cada momento. Tengo las cosas claras. Soy una mujer de carácter fuerte, sí, aunque eso se confunda con soberbia, pero también soy de una extrema sensibilidad. Las mujeres con carácter todavía damos miedo. Es curioso, en los hombres ese rasgo causa admiración, pero en nosotras conlleva que nos pongan la etiqueta de problemáticas».Roser es la autor del libreto del espectáculo ‘Hola, Raffaella’, que también produce, y en el que canta versiones de los temas más populares de la italiana: «Jamás pensé que celebraría la quinta temporada. No es un tributo ni una imitación , es un homenaje en forma de viaje emocional. Gracias a mujeres con ella hay más libertad para mujeres como yo». Este espectáculo tuvo un nacimiento complicado: «Le había cogido manía y lo aparté. Lo retomé y me ayudó a reconciliarme con mi pasado».Roser, descubierta en el concurso ‘Popstar’ y fichada por una multinacional, decidió volar sola. Ese viaje le costó esfuerzo y algún que otro fracaso: «He aprendido más de las bajadas que de las subidas. Los traumas te dan una lección inolvidable, así que me ha tocado trabajarme mucho la vida que tengo».Y mientras el trabajo se convertía en una montaña rusa, su vida sentimental era el remanso en el que retomar fuerza: « Joel, mi marido , es lo mejor que me ha pasado, sin él no habría llegado ni a la mitad del camino que he realizado. Somos muy creativos, nos complementamos. Me sigue conquistando con su inteligencia emocional, con su sentido del humor, su respeto y lealtad. Nos conocimos hace 23 años, cuando se presentó como bailarín de refuerzo para mi primera actuación en televisión. Me llamó la atención desde el primer momento».No solo son pareja sentimental, también forman equipo profesional: «Estamos todo el tiempo juntos, pero evitamos saturarnos poniendo límites. Nos miramos y nos decimos ‘se acabó’, hablemos de otra cosa. Para mantener la chispa tantos años, «ambos encontramos momentos románticos, tenemos detalles el uno con el otro. A veces, uno los reclama porque los necesita. Puede ser un regalo, un paseo, preparar una cena especial… Joel me ha llegado a coger de la mano para salir a gritar, a desahogarme cuando ha sentido que yo no podía más, que necesitaba liberar tensiones».En parejaLa gran regla de la pareja: «En casa no se habla de trabajo. En casa, nuestro hijo tiene prioridad absoluta». El pequeño, que ya tiene once años, le cambió la vida a la artista: «Fue un niño muy deseado. Y, desde el parto, ya no le tengo miedo a nada. Él fue quien me dio la fortaleza para reinventarme. Le debo mucho. En los momentos más duros, mi hijo me rescató ». La cantante reconoce que ambos conforman una unidad, de ahí sus preocupaciones: «Le insto a andar libre, aunque yo estaré siempre detrás si me necesita. Busco que se proteja del mundo con información, con criterio crítico y con inteligencia emocional. Vivimos tiempos que fomentan el individualismo, pero yo quiero que mi hijo entienda que debe ayudar a los demás. Quiero que tenga valores, que sea buena persona». Para cumplir esa misión educativa, no tiene repartos en hacer lo que más le gusta: «Paso horas hablando con mi hijo».Hay algo más superficial que llama la atención, Roser luce espectacular a sus 47 años: «Hay mucho de genética, pero además me cuido mucho . Soy muy presumida. No he fumado nunca, tampoco he bebido alcohol. Hago deporte, intento comer bien y me hago tratamientos para la piel. Hay que prevenir». Tiene incluso una línea de maquillaje profesional: «Mi madre era maquilladora, lo he vivido de cerca. Es importante saber qué te viene mejor para corregir defectos de la piel o resaltar las facciones del rostro. Hay muchos trucos, es que el maquillaje es el mejor aliado para la belleza femenina».Roser, de niña. Cedida Roser, de niña. CedidaMuy personalEl emoji que más usa: «El corazón rojo. Y cuando quiero mostrar mi complicidad, la carita con el guiño.Se haría un selfi con: «A los Backstreet Boys, siempre me han encantado.Un sacrificio por la fama: «No pasar más tiempo con mi familia, con mis padres, cuando empecé y todo era trabajo y más trabajo.Momento ‘Tierra, trágame’: «No recuerdo tenerlos porque soy una caradura, una sinvergüenza, me enfrento a las situaciones con mucho sentido del humor».Un propósito que nunca cumple: «Si tengo un propósito, lo cumplo. No me proponga nada que no vaya a hacer.Su primer beso: «Muchos nervios, ilusión, ganas, incertidumbre. Parece que fue ayer. Recuerdo incluso el olor de su perfume.Algo que no puede faltar en su día a día: «Un Cacaolat. Si alquien me quiere hacer feliz, basta con que me regale. Si voy de viaje, los llevo en la maleta. Soy la mejor embajadora de la marca, a ver si me llaman para hacer una campaña publicitaria.Tiene miedo a: «Al fracaso. Pero realmente, a sentir que he fracasado cuando no llego a lo que quiero y no me recupero al no aceptarlo.Un lugar para perderse: «En una casa de campo perdida en la montaña, sin ruido, que solo pueda escucharse la naturaleza y me serene.Dentro de diez años se ve: «Produciendo todo tipo de espectáculos, no solo los míos. Presentando programas de televisión. El día que no esté activa, me moriré.La pequeña Roser: «Soñadora, intensa, simpática y presumida. De hecho, todos esos rasgos siguen intactos en mí porque mi niña interior sigue muy viva, en eso no he cambiado. Era muy sociable, tenía mi grupito de amigas, pero yo me sentía diferente, no encajaba del todo. Siempre tuve claro que quería ser artista, hasta el punto que, para mí, el colegio solo era un trámite para cumplir mi sueño.
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