El fracaso de la aventura de Gabriel Rufián para liderar un frente de izquierdas en las próximas elecciones generales está consumado. Nadie, ni dentro de su partido ni fuera del mismo, han comprado la idea del portavoz de ERC en el Congreso, que buscaba con este movimiento dirigir un proyecto capaz de sostener un nuevo gobierno presidido por Pedro Sánchez pero sin las ataduras de ERC y con la capacidad de ser él el que marque la estrategia. Rufián pasó en pocos meses de defender la necesidad de unir a las izquierdas a plantearse él mismo como posible candidato de ese espacio, llegándose a posicionar públicamente, en mayo de este año, sin que nadie se lo hubiera pedido. Dijo que estaba dispuesto a dar el paso, aupado por su éxito en la vida virtual, si su presencia servía para sumar votos.El portavoz de ERC en el Congreso empezó a concretar su apuesta a principios de año, cuando reclamó superar la fragmentación de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE y alertó de que la división podía facilitar una mayoría de PP y Vox. En marzo dio un paso más al explorar públicamente vías de entendimiento con Podemos así como con otros partidos políticos o dirigentes a título individual, ya que no contaban con el beneplácito de sus organizaciones.En un acto celebrado en Barcelona, Rufián compartió protagonismo con Irene Montero y el exdiputado de los comunes Xavier Domènech. La convocatoria fue para debatir la construcción de un nuevo frente de izquierdas. La iniciativa buscaba ampliar el espacio más allá de las siglas existentes y conectar a fuerzas soberanistas con la izquierda estatal. El ticket Rufián-Montero es uno de los preferidos por parte de gran parte de los votantes de izquierdas, aunque ambos quieren ser el número uno.Su propuesta, según manifestó en ese momento con el objetivo de recabar, sin éxito, el máximo de adhesiones posibles, pretendía articular un espacio que incluyera a diferentes fuerzas progresistas y soberanistas, aunque chocó desde el principio con las reticencias de la dirección de ERC, que insistió en que el partido concurriría con sus propias siglas. Después, el republicano fue acotando su planteamiento. En septiembre circunscribió el frente común a Cataluña y situó a ERC como posible «fuerza motora», con los Comuns, la CUP y Podemos como potenciales aliados. Fue el primer paso atrás en su ambición, fruto del portazo de organizaciones con las que mantiene muy buena relación como EH Bildu o Más Madrid, que no se subieron a su carro. Ese recorrido explica el giro actual: de intentar liderar una candidatura transversal a orientar su futuro hacia la candidatura de ERC a la Generalitat .Y es que, tras no encontrar apoyos entre los socios de Sánchez para ser él el que lidere un nuevo grupo a la izquierda del PSOE, Gabriel Rufián mira de nuevo hacía Cataluña . Después de haber sido candidato a la alcaldía de Santa Coloma, quedándose en concejal -cargo al que renunció hace unos meses-, el portavoz republicano en Madrid se plantea ahora encabezar la lista de ERC en las próximas elecciones autonómicas.Para poder optar a eso, sin embargo, Rufián necesita que el Tribunal Constitucional no haya resuelto previamente la aplicación de la amnistía para Oriol Junqueras, que sigue inhabilitado tras su condena por el papel que desempeñó durante el referéndum ilegal del año 2017. La malversación es el único delito al que no se le aplicó la amnistía que, hace dos años y medio, regaló Pedro Sánchez a los separatistas.Ese deseo de Rufián de cambiar Madrid por Cataluña, aunque hace gran parte de su vida entre la capital y San Sebastián, tiene que ver con el sondeo del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), el CIS catalán, que lo incluyó entre los cinco favoritos para presidir la Generalitat. Aunque de todos lo que figuraban en este ránking, el parlamentario español es el único que no lidera un partido.Con un 4% a favor de que sea el próximo mandatario regional , Rufián se quedó muy cerca del 7% que apoyan que sea su jefe, Oriol Junqueras, el que se haga con el control de la Generalitat. Tras el presidente de ERC, cuya inhabilitación le impide optar a cargo público por ahora, el diputado en el Congreso es el cargo de Esquerra Republicana más bien situado para suceder a Salvador Illa. Es lo mismo que le ocurría al exlíder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, que siempre era el más bien valorado pero que nunca pudo ser presidenciable. Hay muchos que lo comparan con él.Aunque por ahora esa es una posibilidad muy remota, ya que en Calabria 66, sede de ERC, nadie contempla que su líder no reciba el perdón también por el delito de malversación y así poder volver a la primera línea política, en la dirección de los separatistas sí que los hay que admiten que «esta es una posibilidad si no tenemos candidato ». El principal problema, más allá de que Rufián cae mejor en Madrid que en Cataluña, es que «tiene muchos enemigos internamente». ABC ya avanzó hace unas semanas que había puesto varios vetos a sus propios compañeros para seguir como portavoz en el Congreso.El otro punto a favor, indican fuentes de ERC consultadas por este periódico, es que «no tiene complejos» a la hora de pactar con el Partido Socialista. Esto, permitiría a los republicanos volver a tocar poder, tras dos años apartados del Govern catalán y de las principales instituciones municipales y provinciales. «Está ansioso por ser el vicepresidente de Salvador Illa», dicen en ERC, sobre las ambiciones del político que llegó al ruedo hace una década como fichaje de la sociedad civil para ensanchar el independentismo entre los castellanohablantes.
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