En español el género de las palabras suele ser un tema bastante cerrado, aunque no siempre nos guste la indicación de la Real Academia Española (RAE). Por ejemplo, con «la árbitro» o «la árbitra» ocurre exactamente eso.
Según ha explicado la RAE en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), el femenino es árbitra. Por tanto, corresponde decir «la árbitra», mientras que la combinación «la árbitro» debe evitarse al hablar de una mujer.
Sin embargo, queda otro detalle que puede despistar: si decimos «el agua» y «el águila2, ¿por qué esta palabra mantiene el artículo la cuando también empieza por una a tónica?
«La árbitro» o «la árbitra»: cuál es la forma correcta en español, según la RAE
El Diccionario panhispánico de dudas recoge la pareja «árbitro, árbitra». La distinción afecta a la terminación del sustantivo: la forma masculina acaba en -o y la femenina, en -a.
Así, para redactar una frase sobre un encuentro deportivo, podemos escribir «la árbitra señaló una falta» o «la árbitra explicó su decisión». Mantener árbitro y colocar delante el artículo femenino no es la solución que establece la norma.
Además, el término tiene un uso que va más allá del deporte, ya que también designa a quien interviene para resolver un conflicto entre distintas partes. La forma femenina sirve igualmente para ese cometido.
Por ejemplo, «las partes eligieron a una árbitra para resolver la disputa» permite aplicar la misma distinción en un contexto diferente al de un terreno de juego.
Por qué en español escribimos «la árbitra» si también decimos «el agua»
La duda con el artículo tiene una explicación, que va más allá de que algunos digan «la árbitro» por costumbre. Como recoge la entrada el del diccionario académico, determinados sustantivos femeninos que empiezan por una a tónica llevan el cuando este aparece inmediatamente delante. Ocurre con «el agua», «el aula» o «el águila».
Pero eso no convierte esas palabras en masculinas, ya que la concordancia continúa siendo femenina: escribimos «el agua fría» y «el aula vacía». También decimos «esta agua» y no «este agua», porque la regla del artículo no se extiende automáticamente a los demostrativos.
En cambio, árbitra pertenece a un grupo de femeninos cuya incorporación al uso es relativamente reciente. Eso es lo que hace que entre ellos no se haya asentado de manera espontánea el mismo patrón tradicional.
La consecuencia es que el uso mayoritario en español sea «la árbitra». El artículo y la terminación permiten identificar el femenino, sin que la a tónica inicial obligue a reproducir mecánicamente el modelo de «el agua».
Palabras en español que cambian de significado, según el género
Hay un caso más extremo en la RAE que son las palabras que cambian de significado, según su género. Por ejemplo, ocurre con «el doblez» y «la doblez».
Según el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) y la Fundéu, si hablamos de una parte doblada o de la marca que deja un pliegue, lo normal es usar el masculino: «el doblez». En cambio, si hablamos de falsedad, hipocresía o falta de sinceridad, lo habitual es el femenino: «la doblez».
Por eso lo más natural es decir «el doblez de la tela», «el doblez del pantalón» o «los dobleces del papel», aunque ambas formas puedan ser válidas.
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