¿Quién creyó que lo de Shelton era flor de un día? Aquí está él, dispuesto a poner Estados Unidos a sus pies. Por el momento, la Arthur Ashe ya lo está. «Shelton, Shelton», se escucha después de que se lleve el derbi (4-6, 6-3, 6-3, 7-5) ante Tiafoe y acceda a su primera final de Grand Slam. Ahí tiene Estados Unidos la oportunidad para que un tenista local rompa la sequía nacional en el US Open desde 2003, cuando Roddick venció y es hasta la fecha el último estadounidense que reina en la Gran Manzana.
Su servicio volvió a ser un arma demoledora, registrando 18 saques directos y rozando el 80% de puntos ganados con su primer saque. A diferencia de su partido contra Alcaraz en cuartos de final, Shelton no dependió únicamente de la potencia. Combinó derechas ganadoras con devoluciones profundas y subidas muy efectivas a la red. Tiafoe dio batalla en el cuarto set, pero Shelton elevó el nivel en los momentos críticos y quebró a su compatriota.
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