Las hojas del calendario siguen consumiéndose y ni rastro de Jannik Sinner. Lleva sin empuñar una raqueta desde la final de Wimbledon, allá por mediados de julio. Ha llovido. Desde entonces, nada. Fundido a negro como consecuencia de unas molestias en su rodilla derecha que no le han permitido competir en ningún torneo. Ni los Masters 1.000 de Cincinnati y Canadá y el US Open.
Tampoco se apuntó a la Laver Cup y ahora han anunciado su baja del ATP 500 de Pekín. «Lamento anunciaros que no podré competir este año en Pekín. Mi rodilla no está como me gustaría y aún no estoy preparado para competir, pero espero poder hacerlo tan pronto como pueda. Echo mucho de menos los torneos, los aficionados y el ambiente. Lo pasé genial el año pasado, cuando gané el título. Estoy decepcionado por no poder defenderlo», dijo el italiano.
La lesión de Sinner no es una lesión estructural, se trata de una inflamación tendinosa extraarticular por sobrecarga. Sin embargo, sigue la hoja de ruta marcada por Alcaraz con los plazos de recuperación. Paciencia y más paciencia. Importa sanar y sanar bien antes que rápido. No obstante, el tenis continúa bombeando y deja a Sinner en el precipicio en lo que al número uno del mundo se refiere.
Las cuentas no engañan. Su ausencia en Pekín le restará 500 puntos de campeón del curso pasado y se quedará en 11.000 unidades, a más de un millar por encima de Zverev, que tendría en el Masters 1.000 de Shanghái la oportunidad de arrebatarle el trono mundial. Habrá que esperar a ver si el italiano acude a la gira asiática, de no hacerlo, alimentaría más sus problemas físicos y dejaría el número uno en bandeja a Zverev, que defiende la tercera ronda del curso pasado.
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