En pleno corazón de Madrid, bajo la Puerta del Sol, se esconde una infraestructura que en su día supuso todo un desafío para la ingeniería. La ampliación de la estación de Cercanías de Sol transformó las conexiones ferroviarias del centro de la capital y dio lugar a un espacio subterráneo de enormes dimensiones.
Cuando la estación abrió sus puertas en 2009, se convirtió en una de las grandes obras de infraestructura ferroviaria de Madrid y dejó bajo la Puerta del Sol un elemento cuya magnitud resulta difícil de imaginar desde la superficie.
La caverna de andenes más grande del mundo
La estación está estructurada en torno a dos grandes espacios: la caverna de andenes y el vestíbulo de acceso, que además permite la conexión directa con la red de Metro. Su construcción se llevó a cabo mediante el denominado «método alemán», partiendo de dos pozos de acceso ubicados en las calles Montera y Aduana.
La infraestructura cuenta con 207 metros de longitud y 20 metros de anchura y 15 metros de altura. En la parte inferior se encuentran los andenes, mientras que la superior, conocida como «mezanina», está destinada a favorecer el tránsito de los viajeros por toda la nave y facilitar el acceso tanto a los andenes como al vestíbulo.
El nuevo vestíbulo amplió el espacio que ya existía en Metro y permitió enlazar con él a través de tres niveles. También reorganizó los accesos desde la superficie y añadió una nueva entrada central en la confluencia de las calles Alcalá y Carrera de San Jerónimo, protegida mediante un templete formado por paneles transparentes.
En el interior de la estación también se habilitó una nueva comisaría de policía y un museo que conserva los restos de la Iglesia del Buen Suceso. Estos vestigios fueron encontrados durante las obras en 2006 y provocaron que los trabajos permanecieran paralizados durante varios meses, hasta enero de 2007.
«Es una estación multimodal, obra del arquitecto Antonio Fernández Alba, situada bajo la céntrica Puerta del Sol de Madrid. En esta estación confluyen las líneas 1, 2 y 3 del Metro de Madrid y C-3 y C-4 de la red de Cercanías Madrid. Está formada por dos partes principales: la caverna de andenes y los vestíbulos de acceso a la estación y de conexión con el metro. Los trabajos a realizar comprenden las siguientes actuaciones: excavación y hormigonado de la caverna ejecutada en mina desde pozos, pozos de ventilación y salida de emergencia, pozos de bombeo, pozos para inyecciones y tratamiento del terreno y de compensación, superestructura de vía, instalaciones eléctricas, instalaciones de ventilación, protección contra incendios, iluminación, megafonía, escaleras mecánicas, ascensores, saneamiento, abastecimiento de agua, trabajos de arquitectura y reposición de servicios afectados por las obras», detalla Ciudad FCC en su web.
Desarrollo del proyecto
Luis de Santiago, director general de Infraestructuras Ferroviarias del Ministerio de Fomento, explicó que la estación de Sol se convirtió en un nuevo punto de intercambio entre las redes de Cercanías y Metro. De este modo, permitió conectar las líneas C-3 y C-4 con las líneas 1, 2 y 3 de Metro, que hasta entonces no tenían conexión directa con Cercanías.
Los trabajos del Ministerio de Fomento terminaron completamente el sábado a medianoche, momento en el que se entregó la nueva estación. El servicio comenzó a funcionar al día siguiente con la apertura de las instalaciones a los viajeros. Desde Aranjuez se podía llegar a Sol en 47 minutos; desde Parla, en 27 minutos; desde Alcobendas, en 28 minutos, y desde Colmenar Viejo, en 37 minutos. La Puerta del Sol quedó situada a tres minutos de Atocha y a siete de Chamartín, desde donde los viajeros podían enlazar con los trenes de alta velocidad.
La nueva infraestructura tuvo un coste de 570 millones de euros, de los que 155 millones correspondieron a las obras de la propia estación. El complejo se encuentra integrado en el túnel que conecta Atocha con Chamartín, pasando por Sol y Nuevos Ministerios, y con una ampliación prevista hacia Alonso Martínez.
Según las previsiones del Ministerio de Fomento, más de 70.000 viajeros diarios utilizarían la nueva estación de Cercanías en 2010. Su construcción supuso, en palabras de De Santiago, «un desafío» para la ingeniería española y mundial.
La estación está formada por dos grandes espacios: la caverna de andenes y el vestíbulo de acceso y conexión con el Metro. La caverna de andenes se encuentra bajo la manzana Este de la calle Montera y llega «casi hasta Red de San Luis, justo donde se ensancha la calle de la Montera». Esta disposición permitirá habilitar en el futuro un acceso desde la estación de Metro de Gran Vía y facilitar la conexión con la línea 5.
Desde la inauguración de la estación, el servicio de Cercanías se consolidó como una de las formas más rápidas y cómodas de llegar al centro de Madrid desde distintos puntos de la región. A lo largo de 2009, la infraestructura recibió además varios reconocimientos por sus características y complejidad. Entre ellos estuvieron el premio a la Mejor Obra Pública 2009, concedido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid.
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