Cada vez que ponemos la secadora ocurre lo mismo. Sacamos la ropa, y cuando abrimos el filtro, solemos encontrar esa capa de pelusa gris que acaba directamente en la basura. Es casi un gesto automático y, si utilizas este electrodoméstico varias veces a la semana, seguramente hayas tirado una buena cantidad sin plantearte que pudiera servir para algo.
Pues resulta que esa pelusa puede tener una segunda vida. Es ligera, absorbe líquidos y funciona como relleno, características que permiten aprovecharla para algunas tareas bastante sencillas en casa. Eso sí, no hablamos de guardarla dentro de la propia secadora. El filtro debe limpiarse después de cada uso, precisamente porque la acumulación de pelusa aumenta el riesgo de incendio. La idea es retirarla como hacemos normalmente y, en lugar de llevarla a la papelera, guardarla en un recipiente cerrado para utilizarla después. Desde proteger un adorno que vamos a guardar hasta absorber un pequeño derrame, hay varios usos que pueden sorprenderte.
Los expertos en limpieza hablan sobre las pelusas de la secadora
Uno de los usos más fáciles para las pelusas de la secadora tiene que ver con algo que todos necesitamos alguna vez: guardar un objeto sin que termine roto. Piensa en los adornos de Navidad cuando toca devolverlos a sus cajas, una figura pequeña o cualquier pieza delicada que pueda golpearse. La pelusa es blanda y se puede colocar alrededor de esos objetos para amortiguar los golpes. No sustituirá a un embalaje adecuado cuando hablamos de algo realmente valioso, pero para pequeños objetos puede sacarnos del apuro cuando no tenemos plástico de burbujas a mano.
También puede utilizarse como relleno para algunas manualidades. Si estás haciendo un pequeño muñeco, un adorno o cualquier proyecto que necesite volumen, puedes introducirla en su interior en lugar de comprar relleno. Pero hay una excepción ya que no es una buena idea utilizarla en objetos que después vayamos a lavar. Cuando se moja, la pelusa se apelmaza y el relleno puede perder la forma que tenía inicialmente.
También puede absorber pequeños derrames
Si alguna vez has cogido una de estas bolas de pelusa, habrás comprobado lo fácil que resulta comprimirla entre los dedos. Pero además tiene capacidad para absorber líquidos y esto nos da otro uso bastante práctico. Ante un pequeño derrame, por ejemplo de aceite, podemos colocar una cantidad suficiente encima y dejar que vaya absorbiendo el líquido antes de retirarla. Dependiendo de cuánto haya caído, quizás sea necesario repetir el proceso.
No significa que vayamos a sustituir los productos de limpieza por la pelusa de la secadora. De hecho, después habrá que limpiar correctamente la superficie. La ventaja está en aprovecharla para retirar primero parte del líquido en vez de utilizar varias hojas de papel de cocina. Y si la pelusa ha absorbido aceite u otra sustancia inflamable, no debe guardarse después ni acercarse a una fuente de calor. Hay que desecharla correctamente.
Cuidado antes de echar la pelusa al compost
Otro de los usos que suele recomendarse es añadirla al compost. Aquí, sin embargo, conviene mirar primero de qué está hecha nuestra ropa. La pelusa procedente de prendas de algodón o lana puede degradarse porque estamos hablando de fibras naturales. El problema aparece con el poliéster, el nailon y otros tejidos sintéticos. Estas fibras son plásticas, no se descomponen de la misma manera y pueden acabar incorporando microplásticos al suelo.
Y piensa en cuánta ropa tenemos actualmente que mezcla algodón y poliéster. Aunque a simple vista la pelusa parezca exactamente igual, es difícil saber qué proporción procede de cada tejido. Por eso, si no tienes claro que la carga estaba formada únicamente por fibras naturales, lo más prudente es no echar esa pelusa al compost. De hecho, especialistas de la Universidad Estatal de Colorado desaconsejan hacerlo de manera general precisamente por lo difícil que resulta conocer su composición.
En las macetas también puede tener utilidad
El portal The Spruce propone además utilizar la pelusa como una pequeña capa en el fondo de determinadas macetas para ayudar a evitar que la tierra salga por los agujeros de drenaje. Pero aquí podemos aplicar la misma precaución que con el compost. Si queremos utilizarla en contacto con tierra y plantas, es preferible saber que procede de tejidos naturales y evitar la que pueda contener poliéster, nailon u otras fibras sintéticas. Las prendas fabricadas con estos materiales desprenden microfibras plásticas tanto durante el lavado como durante el secado.
También puede aprovecharse para trabajos de papel maché y otras manualidades caseras. Y todavía queda un uso bastante curioso: por su facilidad para arder, algunas personas la introducen en tubos de cartón para preparar iniciadores de fuego para chimeneas o acampadas. Precisamente esta facilidad para prender explica por qué debemos tener cuidao ya que nunca debemos dejar que la pelusa se acumule dentro de la secadora o en su filtro. Los expertos recomiendan de hecho, limpiar el filtro cada vez que se utiliza el aparato y revisar también periódicamente la ventilación.
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