El simbolismo no pudo ser mayor: mientras María Corina Machado, la líder de la oposición democrática en Venezuela, veía sus intentos de regresar a su país frustrados , Donald Trump y Delcy Rodríguez escenificaban su alianza en Nueva York con un encuentro en persona. Una entente entre el presidente de EE.UU. y la presidenta interina de Venezuela que tiene como derivada el alejamiento de la transición política hacia la democracia, en la que Machado es una figura clave.El encuentro ocurrió durante la recepción tradicional que organiza cada año el presidente de EE.UU. durante la Asamblea General de la ONU y en la que se invita a los jefes de todas las delegaciones de los países miembros que viajan hasta Nueva York.El primer encuentro entre Trump y Delcy fue en el Lotte Palace, un hotel lujoso del Midtown de Nueva York , a pocas manzanas de la sede de la ONU, y que ha acogido esta recepción en los últimos años. No fue una reunión casual, ni el simple saludo que todos los mandatarios dan al anfitrión cuando llegan a la recepción. Fue un encuentro medido, con un formato acordado por ambos países desde hace días.El viernes pasado, el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, confirmó que ocurriría en los márgenes de la Asamblea General de la ONU bajo el formato de ‘pull aside’, algo así como ‘hacer un aparte’.Es un formato que no llega a la reunión bilateral, con menos protocolo, sin una agenda detallada y sin una comparecencia conjunta ante los medios. De hecho, Trump y Delcy se vieron alejados de la prensa , en un acto cerrado a los medios en el que ni siquiera estuvo el ‘pool’ de la Casa Blanca, el grupo de periodistas que se turna en la cobertura de las actividades del presidente de EE.UU.La reconversión de una figura del chavismoEl formato, sin embargo, no resta relevancia política al encuentro. Es la escenificación de la nueva relación entre EE.UU. y Venezuela, que arrancó hace ahora 263 días, cuando Trump ordenó y ejecutó la captura de Nicolás Maduro.Ese mismo día, el 3 de enero, Trump ya mostró la hoja de ruta que guiaría la nueva relación con Venezuela: control del país y control del petróleo. «Vamos a controlar el país hasta que se pueda hacer una transición segura, apropiada y juiciosa», dijo entonces el presidente de EE.UU. La figura a través de la que se ejercería ese poder era Delcy, hasta entonces vicepresidenta de Maduro, gerifalte del chavismo, vinculada a innumerables tramas de corrupción dentro y fuera de su país.En un proceso supervisado por el jefe de la diplomacia de EE.UU., Marco Rubio , Trump encontró en Delcy una figura del régimen chavista dispuesta a la cooperación, con el petróleo como gran protagonista. Ahora, pocos días después de haber cerrado un acuerdo con Venezuela para tomar el control de parte de las reservas de crudo venezolanas , el encuentro en Nueva York cimenta esa alianza, con el proceso democrático que representa Machado arrinconado.En ese contexto en el que Trump ejerce su control sobre Venezuela, con la relación «excelente» que asegura mantener con Rodríguez, es en el que Machado no ha podido regresar a su país.La plana mayor de la Casa BlancaLos detalles ofrecidos por la Casa Blanca sobre el encuentro son escasos, pero la cita entre Trump y Delcy pareció ser de mucho más empaque que un ‘pull aside’ convencional. Según la oficina de Trump, al encuentro también acudió buena parte de la playa mayor del entorno del presidente: estuvieron el propio Rubio, con quien la presidenta interina ha estado en comunicación constante todo este tiempo; Scott Bessent, departamento del Tesoro, uno de los departamentos que levantaron las sanciones contra Delcy la primavera pasada; Susie Wiles, mano derecha de Trump como su jefa de Gabinete; y Stephen Miller, el principal asesor político del presidente. Por parte de la delegación venezolana, solo aparecía el nombre de su presidenta interina.El cara a cara con Trump es una victoria diplomática para Delcy, con EE.UU. como trampolín para regresar a los grandes escenarios de la diplomacia internacional. La presidenta interina tuvo un breve encuentro con António Guterres, secretario general de la ONU; saludó con carantoñas a Pedro Sánchez ; se codeó con mandatarios de todo el mundo y, como colofón, se vio con el líder de la primera potencia mundial.El jueves, Delcy se convertirá en la primera persona en la jefatura de Estado de Venezuela que se dirige a la Asamblea General de la ONU desde 2018. Aquel año lo hizo Maduro. Ahora, mientras Delcy se pasea por las alfombras de la ONU, el que fuera su jefe espera juicio muy cerca de allí, al otro lado del East River, en una celda de aislamiento de una cárcel federal de Brooklyn.
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