Cuando el agua se queda estancada a la altura de los tobillos en mitad de la ducha, consideremoslo como el primer aviso. Después llegan el gorgoteo, el mal olor y la tentación de recurrir al remedio de siempre. Con total seguridad, se trata de pelo atascado en el desagüe y, lamentablemente, los trucos que circulan por internet dan resultados bastante más pobres de lo que prometen.
La razón tiene que ver con la forma en que el pelo se acumula dentro de la tubería y con lo que de verdad ocurre cuando se mezclan ciertos productos de la despensa. Ante este desesperante panorama, un fontanero con años de oficio lo tiene claro y propone una alternativa que cuesta prácticamente cero euros y no obliga a desmontar ninguna pieza del baño.
Un fontanero recomienda usar una percha para desatacar los pelos del desagüe
El fontanero artífice de este truco es Justin Cornforth, director ejecutivo de la empresa Ace Plumbing, y su recomendación es triple B (buena, bonita y barata): ante un atasco de pelo en el lavabo o la ducha, afirma que lo más eficaz es emplear una percha de alambre con la punta doblada en forma de gancho.
Si nos ponemos a comparar, podríamos considerarla como la versión doméstica del cable desatascador, la herramienta que los fontaneros más utilizan en su trabajo diario.
Desde luego, la lógica del truco es puramente mecánica. Según Cornforth, los métodos químicos o caseros actúan solo en la superficie, mientras que el pelo exige una intervención física: hay que engancharlo y sacarlo.
Por eso descarta para este tipo de obstrucción el clásico combinado de vinagre y bicarbonato, muy popular en redes sociales, un remedio que sí puede ayudar con otros residuos más ligeros.
Además, el método funciona especialmente bien cuando el tapón se encuentra en el primer tramo de la tubería, que es justo donde suele formarse en duchas y lavabos. Allí el pelo se mezcla con restos de jabón, champú y piel muerta hasta crear una masa compacta que estrecha el paso del agua y que, con cada ducha, gana un poco más de volumen.
¿Por qué el vinagre y el bicarbonato no sirven contra el pelo atascado en el desagüe?
Hay dos motivos para responder a este subtítulo. El primero es la forma en que se comporta el pelo: se queda enganchado en las paredes de la tubería como una red, tal y como explicó Cornforth en una entrevista con el diario británico Express.
Recordemos que esa malla atrapa todo lo que pasa después, de modo que el atasco no es una mancha que se pueda disolver, sino una estructura que hay que retirar entera.
El segundo motivo es químico. Al mezclar bicarbonato y vinagre se produce una reacción que libera dióxido de carbono (de ahí la espuma), además de agua y acetato de sodio, una sal inofensiva. Esa efervescencia resulta llamativa, pero no tiene capacidad para descomponer la queratina, la proteína resistente de la que está hecho el pelo. Como mucho, ayuda a soltar algo de grasa y jabón.
Eso explica que el remedio sí dé cierto resultado con restos de comida o residuos blandos en el fregadero de la cocina y que fracase en el baño.
A esto se suma un detalle que suele pasarse por alto: los dos ingredientes se neutralizan entre sí al reaccionar, de modo que la mezcla final limpia menos que cualquiera de ellos por separado.
¿Cómo se usa una percha o una brida para desatascar el lavabo o la ducha?
El procedimiento no requiere herramientas especiales. Basta con una percha metálica clásica, como las que entregan en las tintorerías, y unos alicates si el alambre es grueso.
Antes de empezar, conviene retirar la rejilla del desagüe si sale con la mano, ya que deja más espacio para maniobrar. Los pasos que propone el fontanero son estos:
- Desmontar la percha y enderezar el alambre.
- Doblar una de las puntas para formar un pequeño gancho.
- Introducir el alambre poco a poco por el desagüe.
- Girarlo varias veces para que el pelo se enrede en el gancho.
- Tirar hacia arriba con cuidado para extraer la suciedad.
Si la rejilla es demasiado estrecha para el alambre, existe una alternativa igual de barata: una brida de plástico fina de 20 a 30 centímetros.
Con unas tijeras o un cúter se le hacen pequeños cortes en diagonal a ambos lados, de forma que quede como una espiga llena de diminutos ganchos.
Después se introduce, se mueve en círculos y se tira hacia arriba; si queda algo dentro, se repite.
¿Y qué pasa si la percha no alcanza para solucionar el problema?
El método tiene un límite claro. Si después de pasar la percha o la brida el agua sigue sin bajar, lo más probable es que el tapón esté más al fondo, fuera del alcance de un alambre doméstico, o que la suciedad lleve tanto tiempo acumulada que se haya endurecido.
En ese caso, forzar la tubería con objetos punzantes puede dañarla, y lo prudente es recurrir a un profesional.
Dicho todo esto, la mejor estrategia sigue siendo evitar que el atasco llegue a formarse. Los fontaneros recomiendan retirar los pelos que quedan en la ducha después de cada uso e instalar una rejilla protectora sobre el desagüe, un accesorio que cuesta pocos euros en cualquier ferretería.
A no confiarse aquí, que esta no es una precaución menor. Recordemos que una persona pierde de forma natural entre 50 y 100 cabellos al día, y muchos acaban en ese agujero.
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