Ana A. llegó al Hospital de La Paz para dar a luz el 23 de diciembre de 2021 feliz y confiada. “El nacimiento de mi primera hija había ido muy bien y el embarazo de Oliver había sido estupendo, así que estaba tranquila y con toda la ilusión del mundo”, recuerda. Solo 24 horas más tarde, sin embargo, el bebé permanecía en la UCI con gravísimas lesiones en las cervicales que han provocado que sufra tetraplejia y necesite un respirador para sobrevivir. Una cadena de errores del ginecólogo que atendió el parto, cuyo último eslabón fue un uso desmedido del fórceps, causó las secuelas. “Fue el fórceps más agresivo que he visto en mi vida”, resume Marta, una enfermera que presenció lo ocurrido (el nombre ha sido cambiado para proteger su privacidad).

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