Las palomas y las cotorras llevan años siendo un quebradero de cabeza para el campo argentino. Se posan sobre los cultivos en bandadas enormes, arrasan lotes enteros en cuestión de días y obligan a productores de todo el país a buscar soluciones que vayan más allá del espantapájaros o los cañones de gas, métodos que cada vez convencen a menos gente por su escaso efecto.
En ese contexto ha surgido una propuesta que combina algo tan antiguo como la cetrería con tecnología moderna, y que ha empezado a llamar la atención de productores agropecuarios en distintas ferias del sector. La fórmula suena casi de ciencia ficción, pero está pensada para resolver un problema muy real del día a día en el campo, como ya se anticipó.
Ecoraptor, la empresa que combina aves rapaces y drones contra las plagas
La empresa estrella de esta ocasión se llama Ecoraptor, es de la provincia de Santa Fe (donde nació el astro futbolístico Lionel Messi) y utiliza aves rapaces y drones para el control biológico de plagas de palomas y cotorras en los cultivos.
Detrás del proyecto está Gonzalo Vitale, controlador biológico de fauna silvestre y responsable del único criadero de aves rapaces autorizado en esa provincia, un detalle que le da a la empresa un respaldo técnico poco habitual en este tipo de servicios.
El método parte de una idea sencilla que Vitale resume así: «La paloma duerme en un lugar, pero come en otro. Quizás el lugar donde come no lo podemos trabajar, pero sí donde duerme. Entonces logramos desplazar la colonia».
Antes de intervenir en ningún campo, el equipo estudia los hábitos de la colonia de plagas: dónde duerme, dónde se alimenta y dónde bebe agua, para actuar justo en el punto donde resulta más eficaz alterar su rutina.
El flamante papel de los gavilanes para el control de Ecoraptor
Para lograrlo, Ecoraptor entrena gavilanes, entre ellos ejemplares de gavilán mixto, que sobrevuelan la zona afectada y generan en las palomas y cotorras la misma reacción de huida que tendrían frente a un depredador natural.
Al repetir esos vuelos de forma sistemática, las colonias terminan abandonando el lugar que usaban como dormidero, sin necesidad de eliminar a los animales ni de recurrir a productos químicos.
¿Qué aportan los drones a este sistema de control biológico?
La tecnología entra en juego como complemento de ese trabajo con aves reales. La empresa combina el vuelo de los gavilanes con drones diseñados para imitar la silueta y el movimiento de una rapaz, además de sistemas de captura pensados para reforzar el control en las zonas donde la presión de las plagas es mayor.
Esta combinación permite ampliar la cobertura del servicio y actuar en varios puntos de un mismo campo casi al mismo tiempo, algo que sería mucho más difícil de lograr únicamente con aves entrenadas.
Pérdidas de hasta el 35% culpa de estas aves y un modelo que empieza a expandirse
El problema que busca resolver esta empresa no es menor: las pérdidas provocadas por palomas y cotorras pueden alcanzar hasta el 35% en los lotes más afectados, un porcentaje que en cultivos extensivos representa una cifra económica considerable para cualquier productor.
Ecoraptor presentó su propuesta en Agroactiva 2026, una de las ferias agropecuarias más importantes de Argentina, donde despertó el interés de productores que buscan alternativas más sostenibles a los métodos tradicionales de control de plagas.
Para Vitale, el objetivo de fondo va más allá del negocio puntual con cada cliente: «Nos dedicamos a tratar de mantener el equilibrio entre lo que es la fauna silvestre y la actividad del hombre. El desafío es lograr una convivencia saludable donde no se realice ninguna actividad perjudicial ni para uno ni para el otro».
Así queda más que claro que este es un planteamiento que busca posicionar a las aves rapaces y los drones como un socio estratégico del productor, en lugar de una solución de urgencia que se aplica una sola vez y luego se olvida.
Y ojo, porque este tipo de control biológico no es exclusivo de Argentina: en otros países, empresas dedicadas a la cetrería profesional aplican principios muy similares para alejar aves no deseadas de fábricas, puertos o naves industriales.
Desde luego, esto recién mencionado confirma así que la combinación de rapaces entrenadas y tecnología de apoyo es una tendencia que gana terreno frente a los métodos químicos más agresivos.
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