Los vasos de arcilla que quedan después de servir el té tienen una segunda vida en algunas escuelas públicas de India. Y todo gracias al invento de una estudiante que puso en marcha Project Vaayu en abril de 2024.
Se trata de Amaira Kapoor, una joven de 16 años, que se dio cuenta del problema que tenían los colegios de su país durante una ola de calor. La estudiante y sus compañeros se preguntaron cómo podían seguir las clases los niños cuyas clases carecían de medios para refrescar las aulas.
Gracias a una visita a uno de los centros públicos, entendió que Proyect Vaayu era necesario. Lo que vio fueron cubiertas de chapa, paredes de hormigón y clases acinadas.
El invento de una estudiante india para enfriar los colegios en verano
La inspiración llegó de las matkas, las vasijas tradicionales que mantienen fresca el agua mediante la evaporación. El equipo trasladó ese principio a los kulhads, los pequeños vasos de terracota que recogían de vendedores de té.
Una vez limpios, los colocaban en una estructura sobre la que una pequeña bomba distribuía agua. Lo increíble es que las pruebas realizadas en las aulas registraron descensos de entre 6 y 10 ºC, según la ficha del proyecto publicada por Action for Nature.
El invento depende de algo que ocurre cuando el agua se evapora, ya que absorbe el calor del entorno. Al mantener húmeda una superficie porosa y permitir el paso del aire, se puede obtener una corriente más fresca.
La parte negativa es que la humedad puede limitar bastante la efectividad de la herramienta. Cuando el aire ya contiene mucho vapor de agua, el enfriamiento pierde eficacia. Además, conviene mantener una renovación de aire para que la humedad añadida pueda salir.
El error que tuvo que solucionar Amaira Kapoor para que su invento funcionara
Amaira trabajó junto a otros cinco estudiantes de The Shri Ram School, Moulsari. Ellos fueron los encargados de construir los aparatos en casas y patios, utilizando madera recuperada, piezas metálicas y componentes eléctricos de segunda mano.
También recibieron ayuda de familiares, voluntarios y un electricista local. De hecho tuvieron que enfrentar algún problema. Por ejemplo, en las primeras pruebas las estructuras perdían agua y la madera se deformaba.
Por eso el diseño fue evolucionando hacia un armazón de hierro, más resistente para soportar la humedad y el uso cotidiano dentro de una escuela. El enfriador necesita electricidad para la pequeña bomba, aunque prescindió del compresor y de los refrigerantes de un aire acondicionado convencional.
Instalan el invento de una estudiante de 16 años para refrigerar colegios indios
La primera instalación llegó a un aula de primaria en septiembre de 2024. Ahora ya funcionan cinco unidades repartidas entre cuatro escuelas, con más de 400 alumnos beneficiados.
Para lograrlo tuvieron que organizar el montaje, trasladar los equipos y comprobar su funcionamiento una vez instalados.
Gracias a su labor, Amaira recibió este 2026 el primer premio Eco-Hero de Action for Nature. El siguiente paso del proyecto consiste en incorporar sensores de temperatura y formar a estudiantes más jóvenes para continuar el trabajo.
La siguiente meta es llegar a quince escuelas, para ampliar una iniciativa que empezó recogiendo vasos usados y probando cómo mantenerlos húmedos sin que el agua acabara escapándose por la estructura.
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