El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha vuelto a dar la voz de alarma ante una realidad insostenible que se repite día a tras día en el Servicio de Urgencias del Hospital Son Llàtzer. Con especial incidencia durante los turnos de tarde, entre 35 y 44 pacientes se acumulan en este área a la espera de un ingreso hospitalario que no llega.
La falta de camas libres en las plantas de hospitalización genera un auténtico «efecto embudo» que no solo retrasa los ingresos, sino que multiplica el tiempo de permanencia en Urgencias e incrementa drásticamente la espera para el resto de los usuarios que acuden en busca de atención médica, según denuncian.
Frente a este escenario, la solución parece estar al alcance de la mano, pero permanece bloqueada. Hace semanas que SATSE exigió públicamente la apertura de la unidad de hospitalización 1D, un espacio que cuenta con 35 camas disponibles y cuya utilización está más que justificada por la actual presión asistencial.
Sin embargo, la dirección del centro se niega a ponerla en marcha alegando una supuesta falta de enfermeras para cubrir el servicio. Para el sindicato, esta excusa resulta inaceptable, ya que la falta de personal es una situación recurrente y previsible que exige una planificación con la antelación suficiente como para responder a incrementos continuados en la demanda asistencial.
Según manifiesta el sindicato SATSE, los parches aplicados hasta el momento por la gerencia han demostrado su ineficacia. Confiarse únicamente a la agilización de las altas hospitalarias, algo que debería formar parte de la rutina habitual del centro, y a la reducción de la actividad quirúrgica durante el verano no ha servido para solucionar el problema.
Y es que los pacientes de mayor prioridad soportan esperas medias de entre 3 y 4 horas, cuando los estándares establecen que deberían ser atendidos en un plazo de entre 30 minutos y una hora, mientras que los de menor gravedad aguardan entre 5 y 6 horas para recibir atención.
SATSE recalca que ni se está resolviendo la falta estructural de camas ni se están abordando los fallos organizativos del servicio. Esta inacción deja desprotegidos a los profesionales sanitarios, quienes llevan meses trabajando al límite de sus fuerzas, asumiendo cargas de trabajo desorbitadas y acumulando un exceso de horas extraordinarias.
Como consecuencia directa, el personal muestra signos evidentes de agotamiento y secuelas psicológicas que la dirección del hospital parece haber asimilado como algo normal.
Por todo ello, el sindicato exige la apertura inmediata y permanente de las 35 camas de la planta 1D. Los sanitarios no necesitan más parches, sino medidas reales y definitivas que alivien la presión del servicio y garanticen una atención segura y de calidad para toda la ciudadanía.
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