A punto de cumplirse tres meses de la invasión que sufrió Ceuta a finales de julio, cuando más de 80.000 marroquíes cruzaron por la frontera de El Tarajal a territorio español, los presidentes de Ceuta y Melilla, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda , visitaron la casa de ABC. El análisis de lo que ocurrió –la inacción del Gobierno, el desprecio a los avisos previos, la inacción posterior y la insistencia en exculpar a Marruecos de toda responsabilidad a pesar de las evidencias– fue compartido por ambos. Como también, que la necesaria solución, lo dijo muy claramente el presidente Vivas, pasa por que esta crisis sea «un antes y un después». Evitar que algo así pueda repetirse. Imbroda, en el plano estrictamente político, fue todavía más tajante: «Con este Gobierno ya hemos visto lo que hay. Esperamos como agua de mayo un cambio». Las elecciones generales de noviembre estuvieron muy presentes.Ambos dirigentes se han convertido en un símbolo de defensa de la integridad territorial de España. Y los dos hablan sin complejos del papel que jugó el país vecino, con el que insisten en mantener las mejores relaciones posibles siempre y cuando Rabat respete la soberanía de las ciudades autónomas. Sin ese respeto, advirtieron, nada puede funcionar. El presidente de Ceuta pidió blindar la frontera y «no subcontratar a Marruecos» para proteger la frontera. El concurso de la Unión Europea para ello es ineludible.La situación en la ciudad autónoma 84 días después «sigue siendo muy complicada», como explicó Vivas en el Foro ABC. «Ceuta no ha vuelto a la normalidad y no volverá a ella hasta que salgan todos los que entraron ilegalmente. Los ceutíes tienen seriamente mermados sus derechos fundamentales». Los cálculos apuntan a que aún quedan 15.000 marroquíes de aquella avalancha. Pero la cifra es aproximada, reconoció, porque el Gobierno «no sabe decirnos el número exacto ni quiénes son».Esa incapacidad y la sensación de abandono tres meses después sobrevoló la reflexión del foro en todo momento. Faltan demasiadas explicaciones, como advirtió Julián Quirós, director de ABC, que condujo las entrevistas. «En nuestros editoriales lo hemos dicho por activa y pasiva: hubo una dejación política evidente, incapacidad gubernamental y también mala fe de un país vecino». ABC fue el primer medio de comunicación que tituló, ya en la tarde del 30 de julio, con la invasión. «Ceuta, invadida», rezaba la noticia de apertura. El compromiso del periódico, no ya a nivel informativo sino institucional, no pudo ser más claro. Los dos presidentes aprovecharon el acto para proclamar la españolidad de Ceuta y Melilla sin matices. En mitad de la gravedad de esta situación, que aún está lejos de resolverse, el destello más esperanzador ha sido la respuesta de la sociedad española en su conjunto. Se vio en los ayuntamientos de todo el país con concentraciones a sus puertas y se evidenció, aún más, con la esperada visita real de hace unos días. Aquello, como explicaron los dos presidentes, sí constituyó un verdadero punto de inflexión. «Ese Ceuta no se vende, Ceuta se defiende, ha cruzado el Estrecho y se ha extendido por todos los rincones de España. Al final, lo que están diciendo es España no se vende», resumió Vivas, que en toda esta crisis se ha terminado coronando como un referente moral indiscutible. «Un héroe civil», como apostilló Quirós durante su intervención.El dirigente ceutí, al que sus vecinos llaman alcalde en la ciudad, hizo suyos los mensajes más significativos del Rey Felipe en este viaje. Fueron tres. «El Rey dijo que Ceuta y Melilla son España hasta la médula; que nuestra soberanía es innegociable; y que las fronteras de ambas son europeas, por lo que su seguridad requiere del compromiso de toda la Unión». Bajo esas premisas gran parte del contenido del Foro ABC estuvo enfocado hacia la responsabilidad de Marruecos y la necesidad de hacer cambios en las relaciones entre ambos países para recuperar la confianza y la buena vecindad. Imbroda, que en cada palabra dejó su impronta, siempre tan política, insistió en que Rabat ya había lanzado avisos antes. «En 2021 metió en Ceuta a 15.000 personas. En agosto de 2018 cerró la aduana comercial en Melilla creando una hecatombe económica. ¿Quién puede decir que le ha pillado de improviso? Es mentira. Y si el ministro del Interior no tiene información en la zona más vulnerable de España se tiene que ir». Hubo otro mensaje todavía más claro hacia Marruecos: «Los melillenses musulmanes son españoles. No nos vayamos a confundir. Sus raíces son las que tienen y las cultivan. Pero si Marruecos cree que toca la corneta y van a ir, se quedan solos. Son españoles». En este punto, Imbroda puso el foco en la necesidad de una «una política común migratoria y de defensa», una integración «mucho mayor» en Europa –reprochando al Gobierno que no se dedique a mejorar esas relaciones con sus aliados naturales, incluido Estados Unidos, ahora que está tan aislado en el continente–. Para los presidentes autonómicos los avisos fueron claros, igual que los informes que advertían de que la invasión podía ocurrir. Vivas apuntó a la causa abierta en la Audiencia Nacional, que investiga por la vía penal, e insistió en su «confianza plena» en la Justicia y en que «se conocerá la verdad». En esa línea, Imbroda aprovechó para dejar claro que si Alberto Núñez Feijóo llega al Gobierno, «nos enteraremos de todo». Para el presidente ceutí, al que buena parte de la plana mayor de su partido arropó y que recibió aplausos de reconocimiento de los asistentes, las pretensiones de Marruecos no han podido ser más evidentes: «Quiere que dependamos de ellos cuanto más, mejor; nos quieren minar la moral, la confianza; pero ganaremos ese envite». Las relaciones, añadió, deben ser buenas, «siempre y cuando sea respetada esa integridad territorial». El presidente de Ceuta no confirmó su candidatura a las elecciones de mayo, priorizando «sacar del atolladero» a la ciudad autónoma. Pero se puso a disposición del PP. Imbroda, sin embargo, quiso dar la noticia: «Feijóo y Tellado quieren que me presente. Yo tengo fecha de caducidad. Pero son momentos que hay que levantar la bandera de España fuerte. Cuenten conmigo». En el partido no lo pueden tener más claro: necesitan a ambos más que nunca .
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