Primero aparecen las gafas. Después, el pelo blanco. Luego esa manera ligeramente encorvada de caminar que parece llevar incorporada una banda sonora de jazz. Y entonces uno cae en la cuenta de que no está ante un neoyorquino cualquiera, sino ante Woody Allen. El cineasta llegaba a los Teatros del Canal de Madrid, en la ciudad que acogerá el rodaje de su nueva película a partir del 5 de octubre, una comedia contemporánea en la que la capital será escenario, paisaje y, si se cumplen las intenciones de sus responsables, un personaje más. Nueva York ya tuvo a Woody Allen. París también. Roma. Barcelona. San Sebastián incluso. Ciudades convertidas en personajes, en escenarios sentimentales, en postales vistas a través de sus gafas. Ahora le toca a Madrid. Y puede que por eso esta mañana había algo de extraño en ver al propio Woody Allen sentado en Madrid, como si uno de sus personajes hubiera escapado de la pantalla y hubiese aparecido, por una vez, en la ciudad equivocada. ¿La ciudad equivocada? De eso nada. «Madrid me parecía que era un lugar que tenía mucho sentido, había otras posibilidades. Vivo en un país extranjero y diplomático y creo que la historia encajaba muy bien aquí, pensé que sería maravilloso tener esta experiencia, un ambiente fresco. He interpretado conciertos aquí y junkets, pero nunca he podido estar mucho tiempo para hacer una película», contaba el director a los presentes.No era precisamente la bienvenida meteorológica que uno imaginaría para quien llega a Madrid en octubre, pero la ciudad recibía a Woody Allen con el cielo encapotado. Y allí, entre cámaras y fotógrafos, se dejaba caer el cineasta junto a los actores de su nueva película, con esa timidez algo encogida que parece acompañarle incluso cuando tiene delante decenas de objetivos. Se podía palpar cierto nerviosismo al otro lado de las cámaras: no todos los días se tiene delante a un hombre que ha dirigido más de medio centenar de películas, y tampoco a un señor de 90 años que, pese a llevar toda una vida frente a ellas, sigue pareciendo bastante más incómodo ante las cámaras que detrás de ellas. Aunque su cara cambió al recibir de parte de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida una guitarra española como obsequio.«Es una comedia con romance e intriga, con una infidelidad, con todos los ingredientes que a mí me gustan y que hacen una buena historia, nunca sabes realmente que funciona, pero así lo veo yo. Puede ser buena, terrible o maravillosa, pero creo que tengo los ingredientes para una buenísima película. Ahora viene la parte dura que es hacer la película y tiene que estar a la altura de mis expectativas, no sé si llegaré pero haré todo lo que esté en mi mano», contaba. Al señor Allen no se le escapa ninguna. «Preguntas a la persona equivocada, nunca he sido un cineasta político y no tengo la sabiduría que se requiere en asuntos políticos y sociales. Cuando me preguntan solo conozco lo que leo en los periódicos, no tengo la verdad sobre lo que ocurre. Si hay preguntas sobre las relaciones humanas sí que puedo contestar con más precisión», añadía respondiendo a una cuestión sobre las protestas en Puerta de Sol sobre el problema de la vivienda.El cineasta fue preguntado por la música de la película a lo que contestó que sí, que hay sobre la mesa colaboraciones con artistas, aunque no desveló nombre alguno. Y de nuevo Madrid. «Madrid es una ciudad preciosa y elegante, estoy sobrecogido, si vienes de Nueva York a ciudades europeas son tan exóticas… Los edificios, la vegetación, las calles, esto no es nuevo para mí porque he estado varias veces aquí, pero sigue siendo como yo la recordaba, la ciudad perfecta para esta película», decía acompañado por los actores Peter Vives y Alexi Wasser, que participarán en la producción. Aunque el encuentro se celebraba a puerta cerrada en el interior de los Teatros del Canal, han sido varios los curiosos que se han acercado hasta sus puertas con la esperanza de cruzarse con algún rastro del cineasta. No todos los días aparece por Madrid uno de los nombres que han convertido sus neurosis, sus amores imposibles y sus conversaciones sobre la vida en materia cinematográfica. Con ‘Annie Hall’ llevó la comedia romántica a un territorio nuevo y se llevó cuatro Oscar, entre ellos los de mejor película, dirección y guion, pero Allen no es solo el director de las historias de amor nerviosas y los personajes que hablan demasiado, después de su gran película con Diane Keaton (siempre ella) tendrían el drama de ‘Interiors’, el thriller de ‘Match Point’, el musical de ‘Todos dicen I love you’, el falso documental de ‘Zelig’ o la fantasía de ‘Midnight in Paris’. Compartían las productoras hace unos meses que será una comedia contemporánea en la que aparecerán espacios y lugares característicos de Madrid y de la región, con la intención de que la ficción genere también nuevos flujos turísticos vinculados a las localizaciones que aparezcan en pantalla y contribuya a posicionar internacionalmente a Madrid como un destino aspiracional en el momento en que un viajero empieza a imaginar su próximo viaje. El largometraje se proyectará en todo el mundo y se presentará en un festival internacional, además de contar con tres preestrenos en tres ciudades internacionales. «Allen siempre quiso grabar en Madrid. Contamos con un gran equipo mayoritariamente español», contaba Miguel Morales, CEO de Wandavision. «Estamos agradecidos de que Woody Allen haya elegido Madrid para sus películas. Es cierto que no es Nueva York pero también que ninguna se va a sentir tan en casa como aquí. Damos calor y acogida a todos aquellos que vienen y se quieren integrar de manera inmediata», confesaba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. «Estamos orgullosos porque somos la capital que ama el arte y la vida. Dar la bienvenida al genio, al director, y también a su equipo», contaba Isabel Díaz Ayuso mientras recordaba algunos de los lugares más especiales de Madrid como el Retiro que serán de utilidad para Allen. Madrid se mostraba orgullosa de recibir a quien ya forma parte de la historia del cine, un hombre que ha dejado detrás decenas de películas y personajes que, de una manera u otra, se han quedado a vivir en la memoria de varias generaciones. A los 90 años, el tiempo apremia incluso para Woody Allen, aunque él parece empeñado en llevarle la contraria: aquí está, preparando una nueva película y dispuesto a sumar Madrid a una filmografía que ya ha pasado por el mundo entero. Cuántas películas vendrán después es algo que solo el propio Allen puede saber. Por ahora, Madrid puede apuntarse una: la ciudad que un día quiso Woody Allen y en la que, al menos esta mañana, Woody Allen parecía bastante feliz de estar.
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