A sus 62 años, no hay duda de que Brad Pitt mantiene intacto su carisma. Así se ha podido comprobar en Donosti, donde el actor ha acudido en compañía de su novia, Inés de Ramón , para desplegar todo su repertorio de encantos que durante cuatro décadas ha encandilado a tantos. Este miércoles presenta ‘Heart of the Beast’ en el Festival de Cine de San Sebastián y su llegada a la ciudad no ha pasado inadvertida: tanto él como su novia han sido todo sonrisas y se han hecho selfis indiscriminados con los numerosos fans que acudían seducidos por la pareja.Ya desde primera hora de la mañana una legión de fans se agolpaba junto a la puerta del hotel María Cristina, el centro de reunión de tanta estrella nacional e internacional en estos días de festival. Antes de la llegada de Brad Pitt e Inés de Ramón, la seguridad anticipaba el aterrizaje añadiendo un gran despliegue de seguridad y acordonando el hall acordonado. La multitud estiraba la cabeza para adivinar la llegada de la pareja y hasta la actriz española Carmen Machi, Premio Nacional de Cinematografía en el festival, se asomaba desde la azotea del hotel en busca de cazar el porte de Brad Pitt. Mientras tanto, gente como Miguel Ángel Silvestre o Blanca Suárez aprovechaban el barullo para salir del hotel discretamente por otra puerta sin riesgo de ser parados.Un auténtico baño de masasSe le esperaba a eso de las 12:15, pero pasada casi una hora todavía no había ni rastro del fabuloso intérprete. «Ni siquiera la prensa sabía a qué aeropuerto iba a llegar: había tres pistas reservadas para un avión privado, una en Bilbao, otra en San Sebastián (que está en Hondarribia) y una más en Biarritz. Se dice que, para despistar, se han enviado chóferes a los tres aeródromos», contaba la revista ‘Vanity Fair’.Pero sí, finalmente llegó un coche de alta gama, la seguridad se desplegó en círculos, sonaron gritos enfervorecidos y casi histéricos, se abrió una puerta y… ¡Brad Pitt estaba en la ciudad! Lo hacía acompañado, claro, de Inés de Ramón y a partir de ahí todo fue un anuncio de dentífrico, pues ambos rivalizaron por mostrar la mejor de sus sonrisas.Finalmente llegó un coche de alta gama, la seguridad se desplegó en círculos, sonaron gritos enfervorecidos y casi histéricos, se abrió una puerta y… ¡Brad Pitt estaba en la ciudad!Brad Pitt saludaba y repartía besos cuando Inés de Ramón, toda discreción, se escabullía deslizándose hacia la escalinata del hotel. Ahí se quedaba su novio, recorriendo todo el camino vallado sin dejar de saludar, hacerse selfis firmar fotografías y hasta bromear con niños que no sabían a qué se debía tanto fervor de sus padres. Así hasta 20 minutos. Lo que viene a ser una superestrella relajada y mostrando su cara más amable.Su anterior estancia en DonostiEl actor ya conocía Donostia y el rotundo carácter que tiene el Festival de Cine de San Sebastián, pues ya estuvo por aquí en 2009, cuando presentó la icónica película ‘Malditos Bastardos’, de Quentin Tarantino. Entonces, cenó en Arzak, acudió a la fiesta de los productores en la discoteca Bataplán y aprovechó el final de su estancia para pasear hasta el Peine del Viento y contemplar las esculturas de Eduardo Chillida frente al Cantábrico bajo una intensa lluvia. A continuación, se montó en un coche para visitar Hernani y pasar un par de horas Chillida Leku, un museo que ya conocía a través de libros de arte, donde hizo un rutilante recorrido acompañado por Ignacio Chillida por los jardines del museo. También entró en el caserío Zabalaga y en su biblioteca, donde dejó su impronta en el libro de visitas junto a un sencillo «many thanks». Ahora ha regresado a Donosti y habrá que seguirle la pista. De momento, es la sonrisa personificada.
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