Pagar una bebida y guardar después la botella para recuperar unos céntimos es ya una costumbre bastante normal para los consumidores de algunos países europeos y que por lo visto también va a terminar formando parte del día a día en España. Detrás está el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que vincula una pequeña cantidad de dinero al envase y permite recuperarla cuando este se entrega vacío.
El cambio llega de la mano de las nuevas reglas europeas sobre envases, aplicables desde el pasado 12 de agosto, aunque eso no quiere decir que desde ese día todos los bares españoles estén sumando 10 céntimos a cada botella. La implantación tiene sus propios plazos y España ya contaba con una regulación que obligaba a avanzar hacia este sistema si no se alcanzaban determinados niveles de recogida de botellas de plástico.
Se obliga a bares y restaurantes a cobrar un suplemento extra por cada botella
El dinero asociado a cada envase no funciona como un impuesto ni como una subida convencional del precio. Cuando el SDDR esté implantado, el cliente pagará el importe de la bebida y, aparte, una pequeña cantidad vinculada a la botella o lata. La legislación española establece un depósito mínimo de 10 céntimos por cada unidad incluida en el sistema. Ese dinero se puede recuperar. Después de beber el producto, el consumidor tendrá que conservar el envase y entregarlo en alguno de los puntos habilitados. Si lo hace, se le devuelve la cantidad que había pagado inicialmente.
Es precisamente esa devolución la que distingue el depósito de cualquier otro recargo. Quien compre una botella incluida en el SDDR adelantará al menos esos 10 céntimos, pero no tendrá por qué perderlos. Dependerá de qué haga después con el recipiente. En países donde este modelo lleva años funcionando es habitual que los clientes acudan al supermercado con botellas y latas vacías. Algunas se entregan directamente y otras se introducen en máquinas que reconocen los envases para proceder a la devolución del depósito.
Botellas, latas y otros envases de bebidas
No todos los recipientes que se venden en España entrarán necesariamente en las mismas condiciones. La regulación española contempla las botellas de plástico de un sólo uso de hasta tres litros utilizadas para aguas, zumos, refrescos, bebidas energéticas, isotónicas y determinadas bebidas alcohólicas. Al activarse el sistema obligatorio previsto en España, también se incorporan latas y envases de cartón para bebidas de esos productos. Europa, por su parte, ha fijado un objetivo para botellas de plástico y recipientes metálicos de bebidas de hasta tres litros. Los países deberán alcanzar una recogida separada de, al menos, el 90% en 2029, salvo las excepciones contempladas en la regulación.
España llevaba tiempo teniendo problemas con esos porcentajes. Los datos de recogida de botellas de plástico de un sólo uso quedaron por debajo de los objetivos marcados y la normativa nacional ya había previsto que, si no se llegaba a las cifras exigidas, habría que poner en marcha un sistema de depósito y retorno.
Qué tendrán que hacer los bares y restaurantes
La hostelería participa en este nuevo modelo, pero no todas las botellas que se sirven en un bar tienen por qué recibir exactamente el mismo tratamiento. La normativa europea contempla en su artículo 50.3 apartado 2, una excepción para un caso muy cotidiano: el camarero abre la botella, el cliente se la bebe sentado en el establecimiento y el envase se queda allí. Los Estados pueden permitir que en esas situaciones no se cobre el depósito al consumidor, ya que es el propio negocio el que conserva el recipiente.
La situación cambia cuando el cliente se lleva la bebida y también el envase. En ese caso, el depósito puede llegar hasta el consumidor, puesto que será quien tenga posteriormente la botella o lata y pueda entregarla para recuperar el dinero. También habrá que organizar las devoluciones. No todos los establecimientos cuentan con espacio para almacenar grandes cantidades de recipientes vacíos. La regulación tiene en cuenta esta circunstancia y contempla determinadas excepciones cuando el comercio no dispone de superficie suficiente o existe cerca otra alternativa para efectuar la devolución.
Por qué España tiene que cambiar el sistema
El contenedor amarillo seguirá teniendo su función, pero las cifras obtenidas con el modelo actual no han bastado para cumplir los objetivos establecidos para determinados envases. En el caso de las botellas de plástico de un único uso, España quedó lejos de los porcentajes de recogida separada que debía alcanzar. De ahí viene buena parte de este cambio. Si devolver una botella supone recuperar dinero, tirarla o abandonarla implica renunciar a él. Es un incentivo que ya se utiliza desde hace años en países como Alemania o Dinamarca.
Conviene, eso sí, separar dos fechas. El nuevo Reglamento europeo sobre envases comenzó a aplicarse el 12 de agosto de 2026, pero eso no significa que desde ese día todos los bares y restaurantes españoles deban cobrar 10 céntimos por cualquier botella. Las obligaciones relacionadas con los sistemas de depósito tienen su propio calendario y el Reglamento europeo fija el 1 de enero de 2029 como fecha de referencia para alcanzar el 90% de recogida de las botellas de plástico y recipientes metálicos incluidos. Cuando el sistema esté plenamente desplegado, la diferencia se notará al comprar la bebida y al terminarla. La botella vacía tendrá unos céntimos asociados y, para recuperarlos, habrá que devolverla.
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