Hace una semana, antes del partido contra el Inter en el estreno de Champions, el Real Madrid cortó de raíz algunos rumores que se habían levantado en redes sociales sobre su supuesta posición de perfil ante lo que estaba sucediendo en Ceuta. El club organizó, junto a la grada de animación y el resto del fondo sur, una iniciativa de apoyo en la que se formó un mosaico con cartulinas y banderas de Ceuta . Un gesto cariñoso y empático con la ciudad autónoma al que se sumó todo el Bernabéu con el cántico «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».Siguiendo con esa línea marcada por la entidad, el Real Madrid aceptó la propuesta del Elche para el partido del Martínez Valero, por la cual ambos equipos saltarían al campo con una camiseta de apoyo a Ceuta con el lema ‘todos somos caballas’. Bueno, realmente era una petición de la Asociación Valenciana de Empresarios, presidida por el expresidente blanco Vicente Boluda, y que tuvo la autorización de la Liga. Este lobby había pedido a Valencia, Villarreal, Levante y Elche que en sus partidos como local se pusieran esta camiseta y los cuatro clubes dieron el visto bueno. Y, además, decidieron invitar a sus rivales a formar parte de la misma. Ahí está la semilla de toda esta polémica.El Barcelona, por entender que había un contexto político español detrás de las camisetas, declinó salir con ellas en su encuentro del pasado domingo ante el Levante. Justo lo contrario que el Betis, que sí accedió en su duelo en La Cerámica del pasado lunes. Lo mismo que hizo ayer martes el Madrid en el Martínez Valero, pero Vinicius, Mbappé y Konaté decidieron no sumarse al gesto y lo hicieron de un modo que no ha gustado a un buen número de madridistas ni de españoles. Con el consecuente incendio.Los tres saltaron al campo con la camiseta a medio poner, dejándola a la altura del pecho, arrugada, difuminando el mensaje de ‘todos somos caballas’. Luego, en el pasamanos, ya se la quitaron directamente. ¿Por qué? Según las explicaciones oficiales del Madrid, lo hicieron porque la medida de ponerse la camiseta, que el propio club anunció en su web desde la misma mañana del martes, no era obligatoria para los jugadores: «Es un vestuario con distintas sensibilidades y hay diferentes opiniones», deslizó el club, a la vez que también resaltaba que ningún jugador del Barça se puso la camiseta contra el Levante y no se montó ningún revuelo.La diferencia es que en el Barça, le gustase o no a los futbolistas, se acató la decisión del club de ir todos a una. Seguramente, jugadores como Rodri o Pedri hubieran estado encantados de ponerse la camiseta, pero no lo hicieron. En el Madrid, como tantas otras veces, hubo jugadores que consideraron que su derecho a elegir estaba por encima de la postura global del club, y de ahí que Konaté, Vinicius y Mbappé montaran ese número con las camisetas. Quizás hubiera sido más transparente no ponérsela desde el principio y hacérselo saber al club, pero no se hizo.Los jugadores, además de su derecho a sumarse o no a la iniciativa, entendían que, como le sucedió a Abde tras el Betis-Villarreal , en el que llegó a recibir hasta amenazas de muerte en sus redes sociales por ponerse la camiseta, el mensaje tenía una lectura política , además de social, y no querían pasar por lo mismo que el atacante marroquí del Betis. Además, en el caso de Vinicius y Mbappé, ambos tienen bastantes amigos en la selección africana. De hecho, Achraf, el capitán de Marruecos, es el mejor amigo de Kylian. Y también en el caso del ‘9’ del Madrid, justo ahora que se están realizando los votos para el Balón de Oro, Mbappé cree que cualquier gesto que pueda herir las sensibilidades del pueblo africano podría tener una repercusión negativa en estos votos.¿Y qué va a hacer ahora el Real Madrid? Nada. El club no piensa sancionar ni dar ningún toque de atención a Konaté, Vinicius y Mbappé. Insisten en que respetan su modo de proceder, aunque reconocen que quizás las formas son mejorables. Y ahí empieza y termina una polémica que vuelve a evidenciar que en el Madrid hay jugadores con bastante más poder de lo que a una buena parte del madridismo le gustaría.
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