El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado el proyecto para remodelar la zona inferior al puente de Vallecas y su entorno. La solución a una reivindicación histórica vecinal propuesta por el consistorio madrileño pretende mejorar la configuración de este espacio público, facilitando su uso peatonal y dotarlo de mayor accesibilidad, acabando además con la frontera entre los distritos de Puente de Vallecas y Retiro. Así lo ha anunciado este jueves la vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno en la que se ha dado luz verde al proyecto enmarcado en la transformación del entorno del ‘scalextric’, que cuenta con una inversión total de más de 11 millones de euros. El plan aprobado este jueves busca mejorar 23.900 metros cuadrados de espacio público y hará ganar al peatón 3.770 metros cuadrados en el puente de Vallecas, por el que circulan diariamente unos 300.000 vehículos. Los trabajos, que supondrán una inversión de 5,2 millones de euros y que serán ejecutados por el Área de Obras y Equipamientos, comenzarán este mes de octubre y se extenderán hasta la primavera de 2028.Actualmente, el ámbito peatonal de este punto de la M-30 se encuentra fragmentado y con pasos de peatones alejados de las intersecciones, además de presentar una conexión insuficiente entre los dos distritos. La intervención permitirá la conexión real de Retiro y Puente de Vallecas, ya que la zona bajo el puente, tal y como está configurada en estos momentos, supone en la práctica un muro entre ambos distritos. El proyecto dará continuidad y legibilidad a los recorridos peatonales actualmente inconexos, de manera que se pueda transitar tanto transversalmente entre los dos distritos como longitudinalmente entre los extremos norte y sur del puente. En este sentido, se crearán cinco nuevos pasos de peatones : cuatro para generar dos nuevas conexiones peatonales entre estos distritos, acabando con el efecto frontera, y otro entre ambos márgenes de la avenida de la Albufera. Asimismo, se reordenarán las dársenas de autobuses y se agrandará el espacio estancial, generándose dos locales en los extremos.Los usos se reorganizarán, concentrando en el extremo sur el intercambiador de autobuses y un local destinado a Madrid Calle 30 y EMT Madrid, que no es objeto del presente proyecto. Por su parte, el espacio central se acondicionará, potenciando su carácter estancial y el extremo norte se reserva para un equipamiento público municipal, que tampoco es objeto del plan aprobado este jueves.Además de la intervención bajo el puente, la vicealcaldesa ha detallado que el proyecto contempla mejoras en el entorno más cercano. En el lado de Puente de Vallecas, se peatonalizará la calle del Monte Oliveti, se ensancharán también las aceras de la avenida de la Paz y de la calle del Monte Ulía y se colocarán parterres con arbolado en los límites con la calzada para proteger estos espacios peatonales del tráfico. Las aceras de las calles del Monte Ulía y avenida de la Paz quedarán unidas por un nuevo paso de peatones en la avenida de la Albufera que dará continuidad al recorrido paralelo al puente. En el tramo de la avenida de la Peña Prieta afectado por la actuación se renovará la pavimentación, se sustituirá la escalera por una rampa accesible y se completarán las alineaciones de árboles existentes.En el lado de Retiro, por su parte, se actuará en los límites del bulevar del parque Martin Luther King adyacentes a la avenida de Ciudad de Barcelona para mejorar la conexión entre distritos y el acceso a esta zona verde.Un guiño a la historia de MadridUno de los arroyos más importantes, afluente del Manzanares, que recorría el territorio y que hoy está desaparecido era el Abroñigal. Delimitaba los términos municipales de Madrid y Vallecas y en cuyo cruce con la antigua carretera de Valencia se situaba el puente que dio origen al actual distrito de Puente de Vallecas al ser un punto importante para la entrada de suministros a Madrid.Haciendo un guiño a la historia, el proyecto propone rememorar ese trazado del arroyo, por lo que se ha proyectado un espacio central que recorre longitudinalmente la zona situada bajo el puente, a los lados bandas vegetales que protegen el interior del tráfico. La relación con el arroyo se plasmará mediante el color en los pilares (verde que simula ribera y azul que simula el cauce del arroyo), con configuraciones diferentes en cada pórtico que representarán la vibración de la superficie del agua.Además de lo aprobado este jueves, la iniciativa incluye otras actuaciones que supondrán en su conjunto la transformación de este entorno. Por un lado, Madrid Calle 30 está finalizando la rehabilitación y modernización integral del propio puente, instalando nuevas pantallas antirruido y acometerá la instalación de unos nuevos jardines verticales en los cuatro estribos del puente. El Área de Obras y Equipamientos abordará la construcción de los equipamientos ubicados en ambos extremos del puente anteriormente citados.
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