En lo que llevamos de legislatura, tres años ya, Pedro Sánchez no ha demostrado una especial querencia por las entrevistas. Entre las pocas concedidas, además, pueden contarse con los dedos de una mano las preguntas incisivas o incómodas y, una de ellas, ni siquiera la formulaba un periodista: era un vecino de Ceuta.Desde julio de 2024, por ejemplo, transcurrieron 14 meses en los que no concedió ninguna . Era ya septiembre de 2025 cuando rompía ese silencio. Lo hacía en TVE y, más tarde, en octubre, en la SER. En noviembre, en ‘El País’. El 2 de diciembre concedía dos entrevistas a medios catalanes, que fueron las últimas hasta pasados nueve meses más, cuando este 31 de agosto respondía en la SER a las preguntas de Aimar Bretos (que se estrenaba ese día al frente de ‘Hoy por Hoy’ tras la salida de Àngels Barceló por roces con la dirección de Prisa). — Componente galeria-lead arrastrado. Para configurarlo, seleccionar cmp-galeria-lead del desplegable de visualizaciones — automaticoHacía un mes del inicio de la crisis en Ceuta y eran sus primeras declaraciones desde entonces y tras sus ininterrumpidas vacaciones. El 9 de septiembre era entrevistado por Jesús Cintora y Esther Palomera en TVE, justo la misma mañana en que Ana María Fuentes, gerente del PSOE, declaraba en la Audiencia Nacional, investigada por el pago de presuntas facturas falsas a Leire Díez en el marco de la trama que buscaba desactivar causas judiciales contra el PSOE y el entorno de Sánchez. Y, el 14 de septiembre, se sentaba en La Sexta con Sandra Sabatés y El Gran Wyoming, en el programa de entretenimiento ‘El Intermedio’. Casualmente, Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, era entrevistado a la misma hora en El Hormiguero (Antena 3), obteniendo 5 puntos más de share y unos 625.000 espectadores más.Desde noviembre de 2023, que se iniciaba esta XV legislatura, las entrevistas concedidas a medios españoles han sido a Cadena SER, RTVE, RAC1, Antena 3, Telecinco y La Sexta; en medios extranjeros, a CNN, Bloomberg, CNBC y ABC News. En Onda Cero, su última entrevista fue el 19 de junio de 2023, después de cuatro años y justo antes de las elecciones generales; y en la COPE, el 27 de abril de 2016, con Carlos Herrera y cuando solo era líder de la oposición (frente a las cinco concedidas a la SER). En prensa escrita, El País le ha entrevistado hasta en tres ocasiones solo en esta última legislatura y dos veces La Vanguardia, mientras que no ha concedido ninguna a ABC, El Mundo o La Razón. El patrón: con el rumbo a favorAsí, el patrón parece claro: en el extranjero, Pedro Sánchez busca expresarse únicamente en un marco donde su relato le beneficia, o bien la economía (Bloomberg y CNBC), donde los datos de España son buenos y puede presumir de su gestión abordándola solo desde ese flanco, o bien allí donde sus posturas progresistas en política exterior respecto a temas como Gaza o Ucrania son celebradas. En España, evita sistemáticamente a los medios que no son claramente afines y concentra sus apariciones en un circuito cerrado de aquellos que garantizan amable hospitalidad y sintonía editorial.Podría parecer que tiene nulo interés en someterse al escrutinio de una prensa libre e independiente. O cabría pensar, tal vez, que la política hoy, en un momento de polarización exacerbada, debe cuidarse mediáticamente (elegir el escenario propicio, controlar el relato, evitar la pregunta incisiva), y que estas actitudes son habituales en los gobernantes. Pero no lo son. Basta mirar a nuestro alrededor, a los países democráticamente comparables al nuestro, para ver que el patrón español no es la norma sino una anomalía.El presidente evita en nuestro país a los medios que no son claramente afines y concentra sus apariciones en el circuito cerrado que le garantiza sintonía editorialEn Francia, Emmanuel Macron no esquiva las entrevistas largas ni la confrontación real con otros políticos o con periodistas. Ni rehúye a los medios no afines, ni prima a un solo grupo mediático. A lo largo de su mandato ha concedido largas entrevistas a cadenas privadas (TF1), a diarios claramente conservadores (‘Le Figaro’), a la prensa comunista (‘L’Humanité’, que por primera vez en su historia entrevistó a un presidente en ejercicio), a medios públicos (France 2), a creadores de contenido independientes (Underscore) e, incluso, directamente a los lectores (‘Le Parisien’). Esta última, de hecho, le obligó a admitir un error sobre su propia reforma de las pensiones («quizá el error fue no estar suficientemente presente», dijo).En Alemania, Friedrich Merz, pese a gobernar en una coalición frágil con el SPD mientras la ultraderechista AfD crece en las encuestas como principal partido de la oposición, no evita someterse a las preguntas de la prensa. Ha concedido entrevistas tanto al tabloide conservador ‘Bild’ (su medio históricamente más próximo, que le dio una cobertura favorable como candidato antes de llegar al poder) como a ‘Der Spiegel’, el semanario de investigación más incisivo del país, o a ‘Süddeutsche Zeitung’, de centro-izquierda. La entrevista a ‘Der Spiegel’, de hecho, le dejó en una posición incómoda, ya que la prensa la describió como «reveladora»; de un canciller quejumbroso ante la crítica, lejos de la imagen de estadista con pulso firme que había querido proyectar.Macron y Merz coleccionan una serie de entrevistas a todo tipo de medios; Meloni las selecciona mucho másEn Italia, Giorgia Meloni ha ido reduciendo su contacto con la prensa y selecciona a quién concede entrevistas: las únicas tres en prensa escrita en 2025 fueron al ‘Corriere della Sera’, al semanal ‘Sette’ (del mismo grupo editorial) y a la agencia Adnkronos; ninguna a ‘la Repubblica’ ni a ‘Il Fatto Quotidiano’, los dos grandes diarios de izquierdas más críticos con su gobierno. Sin embargo, en sus apariciones televisivas opera de otro modo y pesa más la reducción de presencia que el cerrojazo ideológico (de siete apariciones, solo dos fueron en medios abiertamente conservadores: ‘La Verità’ y ‘Libero’).En Reino Unido, Keir Starmer llevó la apertura mediática al extremo contrario: no evitó al adversario, lo cortejó. Prometió no dar entrevistas a ‘The Sun’ (el tabloide más boicoteado por su propia base), pero meses después se desdijo , encantado de «escribir para ‘The Sun’, hacer entrevistas con ‘The Sun’». Como líder de la oposición llegó a escribir columnas regulares para el conservador ‘Daily Telegraph’ y, ya como primer ministro, fichó como asesor de comunicación a un exdirector de ‘The Sun’. Solo Aznar se le comparaEn España, antes de Sánchez, Mariano Rajoy practicó durante su presidencia (2011-2018) cierta opacidad por reducción de la exposición, siendo notoriamente parco en entrevistas, pero sin el cierre ideológico característico de Sánchez: en esos años llegó a sentarse dos veces con Jordi Évole en el programa ‘Salvados’ (La Sexta) que, ni de lejos, es un medio afín al PP. 2007: Zapatero, en Cuatro ante Iñaki Gabilondo. Rajoy, con Lorenzo Milá en 2004 en TVE. Y Aznar, en 2001 en Antena 3, en el programa de Ernesto Sáenz de BuruagaJosé Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) vetó a los medios marginales afines a la derecha más radical de la época (Intereconomía, Libertad Digital, Veo7, 13 TV), pero sí concedió entrevistas, especialmente en periodo electoral, a cabeceras claramente críticas con su gobierno como ‘El Mundo’ o ‘La Razón’, que hoy Sánchez evita por completo. También fue el primer presidente en activo que acudió a programas de humor (Andreu Buenafuente, Eva Hache), ampliando el circuito más allá de lo estrictamente informativo. José María Aznar (1996-2004) arrancó su mandato abriéndose a todos los medios, pero en su segunda legislatura, ya con mayoría absoluta, cerró el círculo a entrevistadores afines y excluyó explícitamente a la Cadena SER y a El País de su agenda: el mismo mecanismo que Sánchez, aplicado en la dirección ideológica contraria. Felipe González (1982-1996) fue durante años un hábil seductor mediático, abierto incluso en plena investigación del caso GAL. Pero, en sus dos últimas legislaturas, sus entrevistas se volvieron discrecionales, excluyendo abiertamente a la Cadena Cope, El Mundo y ABC (a este último solo le retiró el veto ya como expresidente).Así las cosas, la actitud de Sánchez no soporta ni la comparación europea ni la histórica. No es la norma. Solo Aznar, en su etapa más cerrada, llegó a un grado de exclusión comparable (y ni siquiera él lo sostuvo durante todo su mandato); mientras que Macron, Merz o Starmer han demostrado, gobernando bajo la misma presión política, que la opacidad selectiva no es una condición del cargo: es una decisión.
Powered by WPeMatico