El ‘president’ de la Generalitat, Salvador Illa, recibirá al ‘expresident’ fugado Carles Puigdemont en el Palau de la Generalitat. Lo hará, según fuentes oficiales, de forma inminente, una vez el presidente de Junts y líder de la oposición en el Parlament -cargo que no puede ejercer por ahora al no ostentar legalmente la condición de diputado- regrese a Cataluña en las próximas semanas. Será la primera vez que Puigdemont vuelva a la Plaza de Sant Jaume tras abandonar el país a finales de octubre de 2017, tras el referéndum ilegal y la posterior declaración unilateral de independencia.En la sede del gobierno autonómico catalán trabajan ya en la preparación de este encuentro, que tendrá unas características similares al que Illa mantuvo con el resto de expresidentes autonómicos, con los que Illa se quiso reunir tras llegar al cargo. Con Puigdemont también se vio, por lo que este será su segundo cara a cara, aunque su condición de fugado obligó al jefe del Ejecutivo catalán a desplazarse a Bruselas (Bélgica) para reunirse en la sede de la Generalitat en la capital comunitaria.El ‘Govern’ trata de rebajar importancia a la cita, con un alto simbolismo político, asegurando que Puigdemont recibirá por parte de la Generalitat «exactamente el mismo trato» que han recibido los demás ‘expresidents’. El gabinete de Illa buscar situar ese recibimiento a Puigdemont dentro de la normalidad institucional y no como un acto excepcional, aunque todo alrededor del líder de Junts será excepcional durante sus primeras semanas a Cataluña una vez vuelva a pisar territorio nacional. La situación procesal del propio Carles Puigdemont como el hecho de que sea el principal rival político del ‘president’, hacen que el encuentro de Salvador Illa con Carles Puigdemont no pueda ser igual que el que el socialista mantuvo con Jordi Pujol, Pascual, Maragall, José Montilla, Artur Mas, Joaquim Torra o Pere Aragonès, en la sede del Ejecutivo catalán, o incluso el que mantuvo con el propio Puigdemont en la capital belga.En septiembre de 2024, la portavoz del gobierno autonómico, Sílvia Paneque, explicó que Salvador Illa quería intercambiar impresiones con sus antecesores, incluido Carles Puigdemont y Jordi Pujol, ambos con una situación personal particular. Hace justo un año, en septiembre de 2025, rompieron el hielo manteniendo el primer contacto en las dependencias de la Generalitat en el corazón del barrio europeo de Bruselas. A falta de saber oficialmente la fecha de regreso de Puigdemont, los equipos de ambos políticos han empezado a mantener contactos para fijar esta reunión enmarcada por el Govern en una política de normalización y continuidad institucional, más aún a raíz de la aprobación de la amnistía que permitirá el retorno del dirigente de Junts.Este martes Paneque insistió en que la Generalitat reclama que la ley de amnistía se aplique «de forma inmediata, sin ningún tipo de subterfugio», una vez el Tribunal Constitucional ha empezado a estudiar el asunto. Según explicó, su aplicación permitiría el retorno a Cataluña de los representantes políticos que todavía no han podido regresar, como es el caso de Puigdemont. La portavoz del gobierno catalán manifestó también su confianza en que el Tribunal Constitucional tenga en cuenta la ley aprobada por el Congreso de los Diputados, algo que a juzgar por el primer paso dado este martes parece que va a ser así. Tanto en Junts como en el propio equipo legal del expresidente de la Generalitat no contemplan otra opción que el aval del Tribunal Constitucional, algo que ya les prometió José Luis Rodríguez Zapatero en las múltiples reuniones ante el mediador para garantizar su apoyo a Pedro Sánchez.Con este gesto, restituyendo a Puigdemont todos los galones de ‘expresident’, la voluntad de tratar a al fundador de Junts institucionalmente como al resto de expresidentes pretende también normalizar las relaciones entre dos mandatarios que, por muy rivales que sean en las urnas, están condenados también a entenderse. Hasta ahora, desde Bélgica, el PSC ha orillado bastante a Puigdemont en negociaciones claves para el Govern, dejando que fuera el PSOE, a través de Santos Cerdán y Zapatero, quienes mantuvieran las negociaciones en el extranjero para garantizar la permanencia de Sánchez en el poder.Sea como sea, y según explican fuentes cercanas a Carles Puigdemont a ABC, este encuentro no va a cambiar la relación ni para bien ni para mal. La posición de los neoconvergentes con el gabinete de Illa seguirá siendo la misma, afirman, que pasa por hacer una oposición firme a sus políticas, de tal forma que se puedan erigir como una alternativa real. Por ahora, Puigdemont no ha verbalizado su intención de dar un paso atrás en las próximas elecciones autonómicas, de tal forma que si nada cambia volvería ser el candidato. No obstante, fuentes de Junts hablan de que eso podría cambiar en los próximos meses.
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