La vivienda del caso Maricarmen no sólo no es un negocio para Urbagestión. Es, en sus propias palabras, «antieconómica». Así lo explican Fernando y Ricardo Alonso en la entrevista con OKDIARIO, donde detallan la situación financiera real del piso de Retiro que ahora volverá a ocupar Maricarmen Abascal por 500 euros al mes: «Llevamos así prácticamente desde que la adquirimos», aseguran.
La compra se financió, explican, «a lo máximo que una entidad bancaria oferta». El esquema fue del 60% con hipoteca y el 40% restante con recursos propios de la sociedad. Esa hipoteca, ocho años después, sigue viva. Y su cuota, reconocen, es muy superior a lo que ahora van a ingresar.
«Actualmente tenemos una cuota hipotecaria que supera el doble de lo que percibimos», afirman. Es decir, con la nueva renta pactada con la abogada de Maricarmen en presencia de la Empresa Municipal de la Vivienda de Madrid (EMVS) el piso alquilado a Maricarmen no es un negocio.
El acuerdo alcanzado el lunes en la EMVS fija un alquiler social de 500 euros, una cantidad «prácticamente igual a la que tenía» Maricarmen antes del desahucio, según sus propios dueños. Pero de esos 500 euros, Urbagestión no ingresará 500 euros. «Si bien es cierto que se ha comentado que va a quedar en torno a 500 euros, si descontamos la comunidad y descontamos el IBI, no creo que recibamos más de 180 euros al mes», detalla Ricardo Alonso.
Comunidad de vecinos e Impuesto de Bienes Inmuebles corren, según el contrato firmado, a cuenta de la propiedad. Con esos gastos, el neto que queda en caja es de menos de 200 euros frente a una hipoteca que duplica los 500 euros brutos. «Podría pensarse como antieconómico», reconocen. Y lo es, insisten, desde el primer día.
La vivienda forma parte del activo de una sociedad que, según describen, solo tiene dos inmuebles físicos: este piso y un local en bruto de poco valor. «No somos inversores, no nos dedicamos a invertir, nos dedicamos a una actividad de prestación de servicios. Vivimos de nuestro prestigio», subrayan.
Los administradores recuerdan que esa misma vivienda pudo ser de Maricarmen en 2018 por el mismo precio por el que la compraron ellos. Tenía un derecho de adquisición preferente por su antiguo contrato de renta antigua:
«Tuvo la oportunidad de comprar al mismo precio que nosotros compramos más los impuestos. Ahí ella manifestó o no contestó, dejando transcurrir los 30 días que tiene para ejercer su derecho», explican. El precio fue de 247.000 euros más impuestos en un barrio como Retiro.
A las acusaciones de haber comprado barato y haber obtenido una gran plusvalía, responden que no hay beneficio hasta que no se vende y que la revalorización ha afectado a todo Madrid.
«En diez años hay que ver cómo se han producido los incrementos en el valor de vivienda, no en esta, en todas las viviendas que conforman el parque inmobiliario. Sin transmisión de vivienda no hay ningún beneficio, pero nada que no le pase al 100% de los propietarios de vivienda en Madrid», señalan.
Pese a la presión mediática y al boicot que denuncian haber sufrido, aseguran que no se plantean vender. «Yo creo que nunca se planteó. Fue una oportunidad que surge porque estábamos de asesores de la empresa que compró el edificio», explican. Por ahora, no se plantea venderla.
Con el nuevo contrato, Maricarmen vuelve con un título válido, algo que, según la sentencia firme del Supremo que manejan, no tenía desde 2007. Urbagestión se queda con una hipoteca que duplica lo que ingresa y un rendimiento neto de menos de 200 euros al mes.
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