En octubre de 2024 la actual Moeve emprendió un nuevo camino al dejar atrás la mítica marca comercial de Cepsa, que tenía 95 años de historia. Desde entonces se ha embarcado en una carrera, en cierto modo contra reloj, para virar hacia tecnologías verdes. Ese último paso se ejecuta con la venta del 100% de negocio de exploración y producción de petróleo. Todo ello apenas unos días después del revés que ha supuesto la operación fallida con Galp para fusionar los negocios comerciales.En concreto, Moeve, a través de sus filiales íntegramente participadas Cepsa Algérie y Cepsa (Rhourde El Rouni) ha acordado con Pertamina Algeria Eksplorasi Produksi (PAEP) el traspaso de la totalidad de las participaciones de Moeve en los yacimientos terrestres de hidrocarburos situados en la cuenca de Berkine (Argelia): Rhourde el Khrouf, Bir el Msana y Ourhoud.El montante de la operación no ha trascendido de manera pública, pero lo que se confirma es la salida total del negocio ‘upstream’, que es el que hace referencia a la exploración y producción de petróleo.Por el momento, y según detallan desde la compañía, la formalización de la transmisión de cada uno de los activos está sujeta al cumplimiento de las condiciones habituales en este tipo de operaciones, incluidas las autorizaciones de las autoridades argelinas competentes, entre ellas.Pese a la salida de este negocio, Moeve mantiene su compromiso de explorar oportunidades en Argelia mediante el desarrollo de energías renovables, hidrógeno verde y sus derivados, otras oportunidades vinculadas a la transición energética, así como posibilidades más amplias de cooperación industrial, petroquímica, química y comercial. Estos esfuerzos se apoyan en «su larga colaboración con Sonatrach y en la ambición compartida de contribuir a los objetivos estratégicos, industriales y de descarbonización de ambas compañías», explican desde la compañía.Paso a pasoCon estos movimientos, de desinversión en Argelia, Moeve culmina la venta del último activo en su cartera de exploración y producción, convirtiéndose así en la primera compañía de ‘oil & gas’ en Europa en desprenderse por completo de sus activos de ‘upstream’.La operación se produce tras la venta de activos de exploración en Surinam en 2025; y de activos de producción en Colombia y Perú en 2024: y en Abu Dabi en 2023, y acelera el giro ‘verde’ que lanzó el grupo dirigido por Maarten Wetselaar con su estrategia ‘Positive Motion’.75% Participación Las participaciones de Moeve en estos yacimientos era del 49% en Rhourde el Khrouf; del 75% en Bir el Msana; y el 37% en OurhoudAdemás, reafirma esta estrategia, apenas algo más de una semana después de que se rompiera las negociaciones para la fusión con la lusa Galp, para transformar su portfolio de productos, llegando al final de esta década a un equilibro entre la energía que los clientes necesitan hoy y las nuevas soluciones basadas en energías sostenibles basadas en moléculas verdes (hidrógeno verde y biocombustibles 2G, fundamentalmente), que se espera representen un tercio del mix energético en 2050.La gran apuestaEste movimiento de Moeve estaba ya proyectado desde hacía tiempo en su mencionada estrategia ‘Positive Motion’. Se trata, ahora mismo, de la brújula que guía las principales iniciativas de la compañía. En este sentido, el hidrógeno se ha convertido en la principal –y arriesgada– apuesta de la empresa energética.Y es que no se puede obviar que esta tecnología, al menos en estos momentos, todavía está lejos de aportar grandes rendimientos económicos. Es cierto que está en la mayoría de agendas políticas, y en Europa se trata de un eje vertebrador para descarbonizar. Pero de momento se cobija en demasiadas incertidumbres.Pese a ello, Moeve trabaja en la construcción de la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, el mayor proyecto energético de hidrógeno verde de Europa, en su parque energético de Palos de la Frontera (Huelva). Denominada Onuba, esta primera fase contará con 300 MW de capacidad de electrólisis y representa una inversión conjunta de más de 1.000 millones de euros. El proyecto, en el que Moeve posee una participación mayoritaria del 51%, constituye «un hito significativo en la ambición de la compañía de convertir el sur de España en uno de los principales centros europeos de producción de hidrógeno verde», según explicaban desde la empresa cuando comunicaron los resultados de los nueve primeros meses hace unas semanas.
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