Pese a la plaga de bajas, ausentes Campazzo, Jantunen y Maledon , y enfrentarse al líder de la Euroliga, el temible Panathinaikos de Obradovic, el Real Madrid dio todo un recital de orgullo y épica. Una oda a la supervivencia que necesitó una prórroga para decidirse y en la que destacó un Abalde sublime, guardián de los valores del club blanco y líder ante la tempestad ateniense, que gracias a Nunn y Lessort acabó llevándose la victoria. El Panathinaikos marcó territorio desde el inicio, aciertos múltiples que le permitieron escribir un primer parcial de 4-13. El Madrid parecía descolocado, un poco deslavazada su transición defensiva, así que comenzó a buscar la zona para anotar con facilidad. Tavares, Sarr y Okeke sacaron rédito de la táctica, Llull debutó en Euroliga con mucha decisión y los blancos se colocaron a cuatro. Sin embargo, cuando parecían cerca del liderazgo, Francisco volvió a la carga para poder tierra de por medio. La segunda unidad griega, liderada por Nunn y el exmadridista Yabusele, recogió el testigo de sus compañeros, y de nuevo la diferencia se elevó hasta los dobles dígitos. Parecía que no había apartado del juego en el que los de Obradovic no superaran al Madrid, suturado por los aciertos de Shulga y las carreras de Feliz. Jones también supo levantar los ánimos con sus vuelos y, de la nada, los locales estaban listos para el abordaje. Real Madrid: Feliz (x), Abalde (x), Luwawu-Cabarrot (x), Pradilla (x), Tavares (x); Smith Jr. (x), Shulga (x), Luwawu-Cabarrot (x), Okeke (x), Procida (x), Llull (x), Jones (x), Sarr (x). Panathinaikos: Francisco (x), Badio (x), Hayes-Davis (x), Juancho Hernangómez (x), Mitoglou (x); Sloukas (x), Nunn (x), Lessort (x), Yabusele (x), Bonga (x), Grant (x), Fall (x). Parciales: 18-24; 30-27 (48-51); 25-23 (73-74); 28-27 (101-101); Los árbitros: Ilija Belosevic (Serbia), Emin Mogulkoc (Turquía) y Thomas Bissuel (Francia). La segunda parte comenzó como la primera, con el Panathinaikos enfocando su juego a los tiros de tres. Volvía el Madrid a mostrar cierta tibieza, aunque al menos sí era mucho más agresivo en el otro lado de la cancha. Feliz cargaba con vigor mientras que Jones y Okeke le cogían el gusto a finalizar cerca del aro. Así, gracias a cinco puntos consecutivos de Procida, los blancos al fin consiguieron adelantarse en el marcador tras toda una noche a rebufo. Ya en el último acto, Nunn y Abalde se pusieron manos a la obra. El duelo entre americano y gallego era total, apasionante, también taquicárdico porque, a falta de cinco minutos, el empate era de 87. Una igualdad inalterable hasta que el propio Nunn, con un triple estratosférico, soltó un puñetazo que parecía definitivo. Con todo perdido, emergieron Procida y Feliz para, con un acto heroico, igualar la contienda una vez más y forzar la prórroga.En el tiempo extra, igualado a más no poder, fue un dos más uno de Lessort el que puso el broche al épico combate.
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